Facimex Valores puso sobre la mesa una idea de trade puramente relativa con foco en precios: los boncer largos quedaron desarbitrados frente a los bonares, tras el fuerte rally de la curva hard dollar en lo que va del año.
Según el informe fechado el 4 de febrero, mientras la tasa implícita en dólares de los bonares a un plazo benchmark de tres años comprimió unos 20 puntos básicos en 2026 y se ubica en torno al 9,4%, la curva CER mostró el movimiento opuesto.
La tasa real implícita al mismo plazo se abrió más de 100 puntos básicos, hasta el 9,1%, lo que deja a los boncer largos rezagados en términos relativos.
La divergencia entre bonares y boncer implica que el mercado espera una suba del tipo de cambio real cercana al 8% a mediano plazo, medida contra el MEP. Ese número surge del diferencial entre la tasa en dólares implícita de los bonares y la tasa real implícita de la curva CER al mismo plazo benchmark (3 años).
Desde el punto de vista estrictamente financiero, Facimex apela a la condición de no arbitraje: el retorno de un boncer debería igualar al de un bonar ajustado por la inflación en dólares, incluso sin considerar el supuesto habitual de que la probabilidad de default de la deuda en pesos es menor que la de la deuda en moneda dura.
Bajo ese marco, el informe estima que los boncer con vencimientos a partir de 2027 deberían comprimir entre 250 y 320 puntos básicos para alinearse con los Bonares.

En ese contexto, la recomendación es clara: “Rotar desde bonares cortos hacia boncer largos, con preferencia por el título con vencimiento en diciembre de 2027, que combina duration atractiva y mayor potencial de cierre del desarbitraje”.
Facimex reconoce que la divergencia actual puede explicarse por factores transitorios. Entre ellos, menciona el componente offshore del rally en la curva hard dollar, los controles cambiarios que limitan el arbitraje pleno entre curvas y la presión estacional de la demanda de dinero. Lejos de invalidar el trade, estos elementos refuerzan su atractivo, especialmente en febrero, un mes que históricamente presenta una baja estacional en la demanda de pesos.
La lectura final del informe es deliberadamente táctica. No se trata de una apuesta direccional a una mejora estructural, sino de aprovechar un desarbitraje de precios entre dos curvas que, en equilibrio, deberían converger.
Para Facimex, el ajuste no requiere un cambio de régimen ni un shock positivo, sino que alcanza con que el mercado deje de pagar caro el dólar y revalorice, aunque sea parcialmente, la tasa real implícita en los boncer largos.
Al respecto, Emanuel Juárez, analista de mercados de HFM, dijo a El Cronista que la rotación de bonares hacia boncer largos tiene sentido en este contexto.
Explicó que tras el fuerte rally en hard dollar y con una demanda estacional de dinero que debería empezar a aflojar en febrero, “los instrumentos indexados vuelven a ganar atractivo relativo. Si la presión cambiaria se modera, los boncer ofrecen una mejor combinación de cobertura inflacionaria y potencial de retorno en el tramo largo”, advirtió.
Por su parte, Piedad Ortiz, economista y MBA en Finanzas, señaló a este medio que con un riesgo país planchado en torno a los 500 puntos básicos en las últimas ruedas, aun no consolida una gran compresión.
“En esa línea si bien los bonos soberanos han sostenido una racha alcista reciente (post elecciones), con TIR que comprimieron de un promedio 9,41% (principio enero) hasta los porcentajes actuales, han encontrado una lateralización debido al estancamiento del riesgo país y mayor volatilidad externa”, advirtió la experta.
Por otro lado, los bonceres con rendimientos reales cortos comprimidos, pero más altos en el tramo lago y en un ambiente de tipo de cambio que se ha mantenido estable, lucen atractivos frente a un proceso de desinflación que ahora se refuerza con la estrategia del Gobierno de continuar utilizando la vieja metodología para el cálculo del IPC, dijo.
Por eso, “en el contexto actual, se planifican varios ajustes en el componente de regulados para el resto del año (tarifas, etc.) que hubiesen tenido un impacto magnificado con el nuevo indicador, con esto en mente Ortiz remarcó los elementos que incrementan el atractivo de este trade: “Toma de ganancias de bonares tras el rally, las recientes noticias sobre el IPC potencian las expectativas de inflación (bonceres largos amplifican ganancias por caídas en rendimientos o sorpresas inflacionarias), adicionalmente los bonceres largos ofrecen cobertura inflacionaria más carry real, frente a unos soberanos que comienzan a lucir caros en términos relativos sino ocurren compresiones adicionales en el riesgo país”.
Sin embargo, se deben considerar algunos elementos, adivirtió Ortiz: “Los hard dollar dan protección cambiaria frente a una potencial desinflación esperada, adicionalmente con rendimientos de CER ya muy bajos hay poco upside adicional a menos que haya una escala inflacionaria fuerte, además los bonos soberanos siempre son preferidos por su trasfondo en moneda dura, lo cual si bien es una rotación razonable existen riesgos como los mencionados”, concluyó la estratega.
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