FINANCIAL TIMES

¿Por qué los jóvenes apuestan hasta a la madre en criptomonedas?

Creen que no tienen buenas probabilidades de participar y ganar en el mundo financiero tradicional. Y que las criptos les ofrecen la tentadora posibilidad de vencer el sistema

"O me hago rico, o me equivoco". Así fue como Sam, un entusiasta de las criptomonedas de 29 años que entrevisté en el podcast Money Clinic de esta semana, resumió su estrategia para invertir las últimas 2000 libras de sus ahorros en una clase de activo altamente volátil y no regulada.

Sam no es un tomador de riesgos por naturaleza, de hecho nunca puso un pie en un casino ni apostó a un caballo. "A mí, eso me parece estúpido, es como tirar el dinero".

Nunca se planteó invertir en acciones, por lo que la pregunta es ¿por qué está dispuesto a arriesgar sus ahorros a las criptomonedas?

Sam se enteró de que su hermano menor convirtió una inversión de 3000 libras en 30.000 libras en cuatro años, dinero que ahora pretende utilizar como depósito para adquirir un inmueble. "Me sorprendió mucho y me hizo sentir un poco estúpido... me pregunté por qué no estaba haciendo eso".

Por eso muchos inversores jóvenes están dispuestos a apostar al bitcoin. En el mundo financiero tradicional, Sam sentía que las probabilidades de participar y ganar estaban en su contra, pero cree que las criptomonedas le ofrecen la tentadora posibilidad de vencer al sistema.

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Frente a las últimas oscilaciones de precios, los que detestan las criptomonedas quizás estén levemente satisfechos. Pero habría que imaginarse cómo se sentiría uno si hubiera empezado a invertir antes.

Sin embargo, el hecho de que los jóvenes adquieran y mantengan sus inversiones en criptomonedas plantea interrogantes a los reguladores, al sector de la inversión en general y a las autoridades políticas, por no mencionar a los padres.

Muchos de mis colegas del Financial Times saben que sus hijos mayores compran y venden criptomonedas desde sus teléfonos.

"Tengo un hijo de 20 años y todos los días me manda un mensaje con una nueva moneda", contó Eva Szalay, corresponsal de divisas en el Financial Times.

La última que le despertó interés fue la Shiba Inu, que sigue el modelo de la dogecoin, la cripto que nació como una broma basada en un meme de una raza de perro japonesa. Aparentemente ambas valen ahora miles de millones de dólares. Combinado eso con el alto valor del entretenimiento, Eva deduce que las criptomonedas son un "espacio natural" al que se sienten atraídos los jóvenes.

Dogecoin, la cripto que nació como una broma basada en un meme de una raza de perro japonesa

Aun así, estamos de acuerdo en que el fraude endémico, las salvajes oscilaciones de precios y la posibilidad de apalancar las operaciones hacen de las criptomonedas un lugar peligroso para inversores inexpertos.

El hecho de que las criptomonedas no estén reguladas no ha impedido a los pesimistas de las agencias reguladoras del sector financiero de todo el mundo lanzar disparos de advertencia a quienes están convencidos de que se dirigen a la luna.

El bitcoin no es dinero, es capital, ¿se convertirá alguna vez?

La semana pasada, en el Reino Unido los reguladores de la publicidad prohibieron los anuncios en el subte que descaradamente afirmaban: "Si ves bitcoins en el Metro, es hora de comprar".

En el Reino Unido los reguladores de la publicidad prohibieron los anuncios en el subte que descaradamente afirmaban: "Si ves bitcoins en el Metro, es hora de comprar".

Los riesgos van más allá de la volatilidad. Muchos inversores jóvenes como Sam sólo tienen criptomonedas. Luno, la bolsa de criptomonedas que está detrás de los anuncios prohibidos, preguntó a sus clientes el año pasado y descubrió que el 55% no tenía otras inversiones.

Sam está preparado para correr estos riesgos, ya que considera que es la única manera que tiene un joven como él para ganar dinero en serio.

El valor de su cartera alcanzó un máximo de 5300 libras, pero incluso después de la caída de la semana pasada sigue valiendo 3700 libras.

Sam y su hermano están convencidos de que el creciente interés por las criptomonedas por parte de los hedge funds, los gestores de activos y los bancos de Wall Street los beneficiará, incluso cuando el presidente del Banco de Inglaterra, Andrew Bailey, les advierte de que deberían estar preparados para perder todo su dinero.

Sin embargo, los bancos centrales y sus decisiones de política monetaria tiene bastante que ver con todo esto. A raíz del auge de los precios de las viviendas y de las acciones, para los jóvenes se ha encarecido terriblemente la adquisición de activos.

 ¿Debería sorprendernos el creciente atractivo de las criptomonedas y otras formas de inversión de alto riesgo, como el trading diario y las apuestas a los spreads? Están respondiendo lo mejor que pueden a los desafíos que les esperan.

Las autoridades políticas deben ocuparse urgentemente del hecho de que los jóvenes como Sam sienten que tienen más posibilidades de alcanzar sus objetivos financieros en un sistema alternativo y no regulado que en el convencional.

Si bien los reguladores se apuraron a despreciar en las redes sociales el auge de las criptomonedas y de los "meme stocks" (acciones de empresas venidas a menos que se adquieren de forma irónica y/o como protesta social), a falta de educación financiera formal ese es el mensaje de inversión que le está llegando a los jóvenes.

"Siento que el conocimiento [sobre las criptos] es más fácil de adquirir", me dice Sam. Como es lógico, duda que se pueda "multiplicar por diez tu dinero" , tal como afirman algunos YouTubers impulsores de las criptomonedas, pero agregó:

 "Nunca antes me habían hablado sobre finanzas o inversiones tradicionales, y creo que esto es más para mí".

Incluso si te beneficias de las criptomonedas, el mundo financiero convencional aún puede vengarse en forma de impuestos y restricciones a los préstamos.

La semana pasada, el presidente de EE.UU. Joe Biden propuso que cualquier transferencia de criptos por valor superior a u$s 10.000 tendrá que ser declarada ante las autoridades tributarias estadounidenses.

Aunque las criptomonedas quedan fuera de cualquier ámbito de regulación, eso no significa que se puedan olvidar las reglas básicas de la inversión. 

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La diversificación es la única verdadera red de seguridad que tienen los inversores, y los profesionales limitan su exposición a las criptomonedas a un pequeño porcentaje global de sus carteras.

Sam espera poder duplicar su dinero de nuevo, y luego eliminar el riesgo retirando su participación inicial y manteniendo el resto como inversión a largo plazo. Le deseo suerte.

Traducción: Mariana Oriolo

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