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Los demócratas consiguieron una seguidilla de victorias contundentes el martes, con giros de más de 20 puntos en estados republicanos como Texas, Carolina del Sur y Kansas.
En estados de todo el país, los votantes abandonaron al partido del presidente y se volcaron a los demócratas. Así emitieron un veredicto durísimo sobre el regreso de Donald Trump a la presidencia, en una elección en la que él les había pedido a los votantes que hicieran de cuenta que su nombre estaba en la boleta.
Estas son las principales conclusiones del FT.
La ola azul a nivel nacional
Los candidatos demócratas al Senado aumentaron considerablemente su porcentaje de votos en comparación con el resultado de la elección presidencial de hace dos años.
En Texas, Carolina del Sur y Kansas, todos estados que Trump ganó por márgenes de dos dígitos en 2024, los demócratas registraron enormes avances, lo que marca un deterioro masivo del apoyo republicano en estados que alguna vez se consideraron bastiones republicanos.
Algo similar ocurrió en la Cámara de Representantes, donde los demócratas ganaron terreno en la gran mayoría de los distritos, tanto urbanos como rurales.
Tres de las cuatro bancas de Iowa en la Cámara de Representantes pasaron a manos demócratas, mientras que el partido está en camino de arrebatar al menos tres de las cuatro bancas republicanas de Colorado.
Los dos legisladores republicanos que defendían distritos ganados por Kamala Harris en la elección presidencial de 2024, Mike Lawler en Nueva York y Brian Fitzpatrick en Pensilvania, perdieron sus contiendas, pese a que grupos republicanos gastaron más de u$s 50 millones para proteger sus bancas.
Los avances demócratas fueron generalizados: el partido aumentó su apoyo en casi todos los grupos demográficos, según datos de las encuestas a boca de urna de NBC News.
Los votantes más jóvenes giraron más que los mayores: el 72% de las personas de entre 18 y 29 años votó por los demócratas, frente al 54% en la elección presidencial de hace dos años.
Todos los grupos raciales encuestados también se acercaron a los demócratas. El apoyo entre los votantes latinos, cuyo giro hacia los republicanos había tenido un papel clave en la victoria de Trump en 2024, pasó del 51% al 62%.

Los demócratas disimularon sus divisiones en las contiendas cruciales
Los demócratas lograron mostrar un frente mayormente unido pese a profundas divisiones internas en temas que van desde el apoyo a Israel hasta los derechos de las personas trans y el populismo económico.
Las fracturas internas llegaron a su punto máximo en los últimos días de la campaña en Michigan, cuando Haley Stevens, derrotada en las primarias del partido, retiró su apoyo al candidato demócrata Abdul El-Sayed y respaldó en cambio a su rival republicano, supuestamente por la postura de El-Sayed sobre Israel.
Pero la deserción de Stevens, calificada como una “traición despreciable” por el líder demócrata en el Senado, Chuck Schumer, terminó por movilizar a los demócratas e impulsó una ola de donaciones y voluntarios para la campaña de El-Sayed en los últimos días de la contienda.
En Iowa, en tanto, el candidato al Senado Josh Turek provocó enojo entre las bases del partido después de pronunciarse en contra de que las atletas trans participen en deportes femeninos. Algunos vieron la jugada como un giro cínico hacia la derecha que corría el riesgo de alejar a los votantes progresistas. Pero el partido terminó por encolumnarse detrás de él y lo impulsó a la victoria.
“Tuve que, digamos, contener la respiración y votar por Turek”, dijo al FT el votante Jeff Rohrick, de 54 años. “Completé todos mis casilleros y después tuve que volver al de él . . . pero voté por una mayoría [demócrata] en el Senado”.

El mensaje final de Trump no prende
La insistencia de Trump en meterse en la campaña, pidiéndoles a los estadounidenses que votaran como si él estuviera en la boleta, les jugó en contra a los republicanos tras un mensaje errático que se centró más en ocurrencias e insultos que en las preocupaciones económicas.
En los últimos meses, el presidente recorrió el país de punta a punta con actos con los que esperaba encender a la base republicana. Pero mientras los estadounidenses lidiaban con una inflación castigadora, las divagaciones de Trump sobre los traseros “montaña de músculo” de algunos candidatos y la “gran reflectividad” de su renovación del Estanque Reflectante no tuvieron eco.
“Les está haciendo las cosas difíciles [a los candidatos republicanos], porque no cierra la bocota”, dijo Kevin Akers, un votante republicano de 69 años de Des Moines, Iowa. “Ojalá se callara de una vez por todas”.
Cuando Trump sí habló de economía, se refirió a un mercado bursátil en auge y a un crecimiento económico robusto que la mayoría de los votantes no sentía, apretados por una suba de la inflación impulsada por su guerra en Irán, que elevó los precios de la nafta en un tercio y llevó los costos del gasoil a niveles récord.
El gerrymandering no logra ganar bancas republicanas en contiendas clave de la Cámara de Representantes
Los republicanos intentaron mejorar sus probabilidades redibujando a su favor varios distritos de la Cámara de Representantes. Sus esfuerzos fracasaron en gran medida en varios estados, entre ellos Texas y Florida.
En Texas, los republicanos redibujaron cinco distritos de la Cámara, que corresponden aproximadamente a tres ciudades típicamente demócratas (Dallas, Houston y San Antonio), además de condados a lo largo de la frontera y de la Costa del Golfo.
Tres candidatos demócratas ganaron tres de las cinco contiendas, mientras que otra se inclina hacia los demócratas. El distrito restante, el 32 de Texas, todavía está demasiado reñido para definir un ganador, aunque el candidato demócrata mantiene una ligera ventaja.
En Florida, tres de los cuatro distritos de la Cámara que los republicanos redibujaron quedaron en manos demócratas, mientras que el cuarto está demasiado reñido para definir un ganador, con el candidato demócrata aventajando por un margen mínimo a su contrincante republicano.
Por el contrario, los esfuerzos de los demócratas por redibujar los distritos de California a su favor parecen estar dando resultado por ahora: los demócratas ganaron tres de cinco distritos. Los otros dos se inclinan actualmente hacia los demócratas.

Tropiezan los candidatos elegidos a dedo por Trump
Trump se metió en las primarias republicanas para desbancar a legisladores en funciones que, a su juicio, no apoyaban lo suficiente su agenda, y para elegir a dedo a sus candidatos. Sus esfuerzos parecen haberle salido mal.
Ken Paxton, que a principios de este año desplazó con el aval del presidente a John Cornyn, senador durante 24 años, les entregó a los demócratas una banca de Texas en el Senado por primera vez desde 1988. El senador por Luisiana Bill Cassidy también fue derrotado a principios de este año en las primarias republicanas por Julia Letlow, respaldada por Trump. Si bien se espera que Letlow retenga la banca para los republicanos, el martes por la noche aventajaba al demócrata Jamie Davis por apenas cuatro puntos en un estado que el presidente ganó por 22 puntos hace solo dos años.
Trump también eligió a Darline Graham, hermana del histórico senador Lindsey Graham, para sucederlo en la boleta tras su muerte en julio. El aval del presidente la llevó a imponerse en las primarias republicanas sobre dos congresistas en funciones y un exgobernador de Carolina del Sur, para finalmente perder por más de cuatro puntos ante la pediatra Annie Andrews, en una de las mayores sorpresas de la noche.
Por Myles Mccormick
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