La carrera por desarrollar inteligencia artificial tiene una factura que crece al ritmo de sus ingresos. Anthropic, la empresa creadora de Claude, es uno de los ejemplos más contundentes: en el tercer trimestre de 2026 facturó u$s 16.956 millones, un incremento interanual del 1.127%, según la actualización del formulario S-1 que presentó el 2 de noviembre ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC), en el marco de sus preparativos para salir a Bolsa.
Sin embargo, facturar no es lo mismo que ganar. Entre julio y septiembre, la compañía registró una pérdida operativa de u$s 567 millones, frente a una ganancia de u$s 974 millones en el trimestre anterior. Pero el dato que encendió las alertas es otro: Anthropic acumula compromisos contractuales por aproximadamente u$s 895.400 millones, principalmente para asegurarse los recursos informáticos que necesita para desarrollar y operar sus modelos.
Entrenar y operar IA: dos costos diferentes
Para entender estas cifras hay que distinguir dos procesos fundamentales. El entrenamiento es la etapa en la que un modelo aprende a partir de enormes volúmenes de datos y ajusta sus parámetros mediante cálculos intensivos. Requiere miles de procesadores especializados, memoria, redes y energía. Es una inversión concentrada, aunque debe repetirse o complementarse cuando se desarrollan nuevas versiones y capacidades.
La inferencia, en cambio, es el proceso que ocurre cada vez que una persona o un sistema consulta al modelo y este genera una respuesta. Es decir, el costo de poner la inteligencia artificial en funcionamiento. A diferencia del entrenamiento, no termina cuando el producto está listo: se repite millones de veces y crece con la cantidad de usuarios, la extensión de las consultas y la complejidad de las tareas.
Anthropic necesita financiar ambas actividades: desarrollar nuevas generaciones de Claude y disponer de potencia informática suficiente para atender a sus clientes. En el tercer trimestre, el gasto en cómputo e infraestructura llegó a u$s 9.863 millones, casi cinco veces más que los u$s 2.047 millones registrados un año antes.

El precio de conseguir capacidad informática
Una parte importante del deterioro operativo se explica por u$s 5.000 millones en capacidad de cómputo contratada a corto plazo. Según la propia empresa, esos acuerdos son significativamente más caros que los contratos plurianuales. Anthropic recurrió a ellos para responder al aumento de la demanda, mientras espera que entre en funcionamiento infraestructura contratada a más largo plazo.
El episodio muestra uno de los principales desafíos de la industria: no alcanza con desarrollar un modelo competitivo. También hay que garantizar el acceso a los chips, los centros de datos, la energía y las redes necesarias para ejecutarlo. Esa infraestructura requiere planificación y compromisos anticipados, porque su disponibilidad no puede ampliarse de un día para el otro.
Para reducir su dependencia de los proveedores tradicionales de nube, Anthropic también avanza hacia un esquema híbrido. Además de contratar servicios informáticos, busca alquilar chips directamente y alojarlos en centros de datos operados para la compañía. La estrategia apunta a conseguir capacidad a largo plazo y, según sostiene, reducir costos frente a las soluciones temporales.
¿Qué significan los u$s 895.400 millones?
La cifra informada ante la SEC corresponde a compromisos de compra y alquiler, casi todos relacionados con cómputo e infraestructura. Incluye acuerdos que todavía no comenzaron a ejecutarse. No representa dinero ya desembolsado ni pérdidas acumuladas que deban pagarse íntegramente en el presente. Sin embargo, presenta un horizonte colmado de obligaciones considerables.
El calendario permite dimensionar mejor: unos u$s 447.500 millones se ejecutarían hasta fines de 2030, mientras que la mayor parte del resto se distribuiría entre 2031 y 2045. A su vez, aproximadamente u$s 69.800 millones vencen durante los 12 meses posteriores al 30 de septiembre de 2026.
Aunque no se trata de una deuda convencional, los compromisos tienen consecuencias financieras concretas. Cuando se materialicen, demandarán efectivo y financiamiento, y deberán traducirse en capacidad productiva que permita generar ingresos. Si la demanda no crece al ritmo esperado, o si los costos de la infraestructura no bajan, el peso de esos contratos puede convertirse en un problema.

Cuánto debe realmente Anthropic
La cifra de los compromisos futuros no debe confundirse con la deuda financiera de la compañía. Al 30 de septiembre de 2026, Anthropic tenía u$s 6.200 millones pendientes de pago en pagarés convertibles emitidos a Amazon Web Services (AWS). Se trata de instrumentos de deuda que, según las condiciones previstas, la empresa espera cancelar mediante la entrega de acciones y no con desembolsos de efectivo.
La diferencia es sustancial: los u$s 6.200 millones representan una obligación financiera existente, mientras que los u$s 895.400 millones corresponden a contratos de infraestructura que se ejecutarán a lo largo de distintos períodos. No obstante, ambos conceptos permiten dimensionar la magnitud de los recursos que Anthropic necesita para sostener su expansión.
Por qué pierde más de lo que muestra su operación
El balance también presenta otra particularidad: la pérdida neta del tercer trimestre ascendió a u$s 23.291 millones, muy por encima de los u$s 567 millones de pérdida operativa.
La diferencia se explica principalmente por ajustes contables en el valor de instrumentos financieros, como pagarés convertibles, derivados y acuerdos de inversión futura. Anthropic registró un impacto negativo de u$s 21.936 millones por ese concepto, asociado en buena medida al aumento de su valuación empresarial. Cuando sube el valor estimado de la compañía, también puede modificarse el valor contable de determinados instrumentos emitidos previamente.
Este efecto no equivale necesariamente a una salida de efectivo por ese monto. La pérdida operativa, en cambio, refleja el resultado de las actividades del negocio antes de incorporar los resultados financieros y otros conceptos. Distinguir ambas mediciones es fundamental para evaluar cuánto cuesta realmente desarrollar y prestar los servicios de IA.

La cuenta que deberán hacer los inversores
Anthropic sostiene que está mejorando su eficiencia y que sus ingresos crecen más rápido que sus gastos de cómputo. Además, informó que al cierre de septiembre tenía u$s 95.600 millones en efectivo, u$s 36.300 millones en inversiones de corto plazo y otros u$s 14.800 millones disponibles mediante una línea de crédito. En conjunto, su liquidez ascendía a u$s 146.600 millones.
El desafío, de todos modos, no es exclusivo de la compañía. Según el informe AI Index 2026, de la Universidad de Stanford, el gasto en cómputo de OpenAI llegó a u$s 16.300 millones durante 2025, frente a u$s 6.800 millones de Anthropic. La comparación refleja la escala de los recursos que demanda competir en el desarrollo de modelos avanzados.
De cara a su salida a Bolsa, los inversores deberán evaluar si el crecimiento de clientes y del consumo de Claude alcanza para sostener semejante estructura de costos; si la infraestructura comprometida estará disponible en los plazos previstos; y cuánto dependerá la compañía del financiamiento de sus socios. El propio prospecto advierte que los problemas financieros de esos proveedores podrían demorar la entrega de capacidad, reducirla o encarecerla.

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