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¿Estados Unidos más cerca de otra crisis financiera? Por qué Jay Powell es "un hombre peligroso" en la Fed

El apoyo del presidente del banco central a la desregulación ha debilitado el sistema financiero.

En una reciente audiencia, la senadora Elizabeth Warren le dijo al presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos, Jay Powell, que es "un hombre peligroso" y que no apoyaría su nueva candidatura para dirigir el banco central.

Warren dijo que la desregulación apoyada por Powell en los últimos cuatro años ha socavado la estabilidad financiera del sistema bancario. Creo que es una descripción precisa. Las acciones de Powell han acercado a EE.UU. a futuras crisis financieras y rescates financiados por los contribuyentes, como ocurrió en 2008.

Las acciones apuntaron a las reformas más importantes después de 2008 en cinco áreas clave: requisitos de capital, supervisión, inversiones por cuenta propia [propietary trading], living wills para permitir que los bancos afectados se disuelvan de forma segura y la cantidad de activos que los bancos deben tener, que sean "líquidos" y fáciles de vender.

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Cada una de esas reglas de protección financiera fueron significativamente debilitadas por la Fed bajo el mandato de Powell, dejando la estructura general del marco regulatorio deteriorada y reduciendo materialmente la resiliencia de los bancos. La desregulación también hizo más difícil para los reguladores y el público conocer la condición real de los bancos, lo que dificulta la planificación y mitigación de la crisis.

La disolución de los test de estrés reglamentarios a los que deben someterse los prestamistas debilitó los requisitos de capital que permiten a los bancos absorber sus propias pérdidas sin quebrar y necesitar el rescate de los contribuyentes. Esto incluye la eliminación del supuesto de que los bancos seguirían prestando durante los periodos de tensión y ampliando sus balances. Con el antiguo test, los bancos en esa situación habrían tenido que aumentar su capital.

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El test también suponía anteriormente que los bancos seguirían pagando dividendos durante los dos años siguientes, agotando así su capital. Remover ese supuesto elimina el requisito de que los bancos tengan suficiente capital para cubrir esos pagos.

En una opinión disidente emitida sobre los cambios en los test de estrés, la gobernadora de la Fed, Lael Brainard, dijo que las modificaciones en las normas daban luz verde a los grandes bancos para reducir sus reservas de capital de forma significativa. Argumentó que el cambio de la norma daría lugar a una reducción de u$s 60.000 millones, o un 5%, en los requisitos actuales de capital de la más alta calidad en los bancos más grandes, y que la cantidad real de capital mantenido (que incluye las reservas aplicadas por la Dirección) podría reducirse por el doble.

El efecto sobre los bancos con activos en el rango de u$s 250.000 millones y u$s 700.000 millones sería aún mayor porque la carga de capital adicional por ser los mayores bancos de importancia sistémica no se aplica a ellos, a pesar de que algunos siguen siendo lo suficientemente grandes como para causar problemas sistémicos y de contagio. Ahora tenemos mucha menos confianza en que cualquier banco grande pueda resistir una crisis.

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Se redujeron los requisitos para que los bancos mantuvieran cantidades adecuadas de activos líquidos y de alta calidad para financiar las salidas, en particular para los que se encuentran en el rango de activos de u$s 250.000 millones a u$s 700.000 millones. Esta medida ha puesto en peligro innecesariamente las posiciones de liquidez de los grandes bancos, dejándolos más vulnerables a la insolvencia en situaciones de estrés.

Con Powell, la Fed eliminó su propia capacidad para restringir los dividendos de los bancos y la recompra de acciones en respuesta a evaluaciones de supervisión particularmente pobres. Cuando se utilizaba, esta restricción permitía a la Fed llamar la atención de los accionistas y motivar a los bancos a solucionar sus propios problemas. Además, la Fed facilitó que los bancos agotaran su capital mediante recompras de acciones y dividendos, incluso en momentos de extrema tensión.

Además, los living wills completos ahora sólo deben presentarse a la Fed cada cuatro o seis años, en lugar de hacerlo cada dos años. Teniendo en cuenta lo mucho que puede cambiar un banco en ese tiempo, los living wills podrían ser irrelevantes, socavando el propio propósito del ejercicio. Por ejemplo, un living will de 2004 para Lehman Brothers probablemente habría sido bastante inútil cuando se estrelló en 2008.

Por último, las restricciones impuestas por la prohibición de la regla Volcker sobre la inversión por cuenta propia fueron erosionadas por un conjunto de exclusiones y cambios en la definición. Permitir que los bancos inviertan por cuenta propia fomenta la asunción de riesgos e incluso un comportamiento similar al del juego.

La Fed de Powell no sólo permitió a los bancos participar directamente en más actividades de este tipo, sino que también se les permitió hacerlo más indirectamente a través de inversiones en fondos de capital riesgo y de préstamos, algunos de los cuales han demostrado ser inestables e inseguros.

Los disensos de Brainard y del director de la Corporación Federal de Seguro de Depósitos (FDIC, por sus siglas en inglés) Martin Gruenberg, también señalan los numerosos peligros de las acciones de la Fed bajo el mandato de Powell. Estas desregulaciones han debilitado la legislación de la reforma financiera destinada a proteger los puestos de trabajo, las viviendas, los ahorros y mucho más de las familias de Main Street.

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