Brasil

¿Más Estado y apuesta al consumo?: qué piensa hacer Lula da Silva con la economía brasileña

El expresidente de dos mandatos se ha convertido en un serio rival para Bolsonaro.

Desde su regreso en marzo a la política brasileña con un discurso desenfrenado en un sindicato de trabajadores metalúrgicos en las afueras de São Paulo, la popularidad de Luiz Inácio Lula da Silva ha seguido aumentando.

Los sondeos de opinión sugieren que Lula -quien fue presidente durante dos mandatos entre 2003 y 2010- derrotaría fácilmente al aguerrido conservador Jair Bolsonaro si las elecciones previstas para octubre del próximo año se celebraran ahora.

Pero, aunque el llamado del exlíder izquierdista a volver a la normalidad después de tres años divisivos del gobierno populista de Bolsonaro ha tenido aceptación, algunos brasileños se preguntan cómo podría ser una nueva presidencia de Lula. A lo largo de medio siglo en la política brasileña, este hombre de 75 años ha mostrado diferentes intenciones.

A pesar de la pandemia, la economía de Brasil podría crecer 5,5% este año  

Lula ha reconocido que sus ideas "cambian cuando cambian los hechos", y pasó de ser un líder sindical socialista a ser un presidente que dirigió una administración económica liberal en 2003. Hoy promete que apoyará el libre mercado al tiempo que ha prometido intervenir en las compañías estatales si con eso puede mejorar el bienestar de los brasileños.

Algunos también se preguntan si Lula buscará venganza política una vez que regrese al poder. Pasó casi dos años en prisión tras una condena por corrupción a raíz de la extensa investigación Lava Jato de Brasil. Considera que la condena, que fue anulada por la Corte Suprema en marzo, es el resultado de un complot político de sus oponentes.

Los aliados del expresidente insisten en que un tercer mandato se caracterizaría por la negociación pragmática, los valores progresistas y la protección de la democracia.

"Tiene deseos de mejorar la condición de los pobres y no piensa en la economía como algo separado del empleo, las condiciones de vida, la salud y la educación", dijo Celso Amorim, que fue ministro de relaciones exteriores en el gobierno de Lula.

"Mi impresión es que internamente intentaríamos hacer algo parecido a lo que Joe Biden está haciendo en Estados Unidos. Por supuesto, no tenemos los mismos recursos, pero significaría un mayor papel del Estado, especialmente en las áreas sociales.

Sin embargo, aunque sus partidarios insisten en que Lula es un pragmático a favor de la democracia, ha apoyado durante mucho tiempo a los gobiernos represivos de Cuba y Venezuela.

La ola de coronavirus en Brasil afecta fuertemente a las mujeres embarazadas

Después de que miles de cubanos se manifestaron en las calles la semana pasada, Lula firmó una carta como parte del izquierdista Grupo Puebla que expresaba "su apoyo al gobierno de Miguel Díaz-Canel con la certeza total de que sabrá manejar la reciente situación social con prudencia y diligencia".

Luiz Felipe d'Avila, politólogo del Centro de Liderazgo Público de São Paulo, dijo que el apoyo de Lula al régimen cubano era "preocupante y señala la perpetuación del radicalismo".

"Tenemos un radicalismo de derecha, y seguimos teniendo un radicalismo de izquierda, lo cual el votante brasileño no quiere. Hoy no quieren ni a Lula ni a Bolsonaro. Están cansados del radicalismo que no les ha mejorado la vida".

Un asistente del expresidente dijo que Lula no va a revelar las políticas económicas cuando aún falta tanto tiempo antes de las elecciones, pero dijo que había "una necesidad de que el país tenga un mercado de consumo fuerte, un regreso al diálogo con el mundo y un enfoque en el desarrollo sostenible, incluyendo la agroindustria".

Lula ha utilizado las redes sociales para criticar el límite de gasto público - algo que les encanta a los inversionistas porque mantiene en orden el sistema fiscal brasileño - y la campaña del gobierno de Bolsonaro para privatizar las entidades estatales.

"Si quieren que se renuncie a la soberanía nacional y se venda el patrimonio nacional, no voten por mí. Preocúpense, porque no vamos a privatizar", dijo a principios de este año.

Bolsonaro sigue con su plan de privatizaciones: ahora va por el correo

Sin embargo, el relativo silencio de Lula ha causado que los medios se mantengan enfocados en el mal manejo de la pandemia y la retórica antidemocrática de Bolsonaro.

"Hasta ahora, ha estado sabiamente callado. Parece haber comprendido que mantenerse alejado del centro de atención podría estar beneficiando su popularidad en este momento", dijo Eduardo de Carvalho, gestor de carteras de Pacifico Asset Management.

"Si vuelve el Lula de 2003, sería una buena noticia para la economía. En ese entonces, tenía un buen equipo económico y aplicó una política económica muy sólida. Sin embargo, si llega proponiendo políticas más cercanas a las de su segundo mandato y al posterior gobierno de Rousseff -en los que el gasto público aumentó fuertemente- entonces los inversores podrían huir de los activos brasileños".

Personas cercanas a él dicen que el Lula que los brasileños encontrarían en un tercer mandato sería un negociador, no un ideólogo.

'Super pedido' de impeachment para Bolsonaro tras el escándalo por la compra de vacunas 

"Estamos trabajando de forma estratégica, construyendo alianzas", dijo Aloizio Mercadante, cofundador junto a Lula del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT). Señala el acercamiento de Lula a los políticos de centro-derecha, incluyendo su némesis, el expresidente Fernando Henrique Cardoso.

"Lula tuvo la presidencia más popular de la historia reciente de Brasil. Ha demostrado que es capaz de construir un gobierno meritocrático y competente".

Hussein Kalout, quien prestó servicios en el gobierno derechista de Michel Temer, dijo que los intentos de Lula de construir alianzas anularían cualquier inclinación a buscar venganza por su encarcelamiento.

El éxito de Bolsonaro en las elecciones de 2018 se le atribuyó en gran medida al descontento de los votantes por la corrupción generalizada durante las presidencias de Lula y Rousseff entre 2003 y 2016.

Muchos votantes dicen hoy que todavía no votarían a Lula por este motivo. Lula no ha ayudado al ridiculizar la investigación de corrupción Lava Jato como una cacería de brujas política, a pesar de que la investigación ha recuperado miles de millones de dólares en dinero público robado. Fue la mayor investigación de corrupción en la historia de América latina, y condujo a la detención de decenas de políticos y empresarios en todo el continente.

Sin embargo, Kalout señala que, aunque el PT estuvo claramente involucrado en la corrupción junto con muchos otros partidos, los gobiernos de Lula y Rousseff hicieron mucho para fortalecer las instituciones y las reglas que hicieron posible la investigación Lava Jato. En particular, dice que se reforzó la independencia de los fiscales.

Tags relacionados

Comentarios

  • GR

    Gustavo Rivas

    Hace 7 días

    Y que duda cabe ? la misma receta del POPULISMO = REGALAR GUITA
    Subsidios, jubilaciones al que no aporto, ddhh a delincuentes, verso zurdo de "la patria grande", lavada de cabeza del tipo "nosotros somos el amor ... la oposicion es el odio"
    ES LA RECETA QUE HASTA AH0RA DA RESULTADO

    1
    0
    Responder
  • CA

    Claudia Analía

    Hace 7 días

    LULA + POROTA + MASDURO + KUBA + EVO = AFRIKA.

    0
    0
    Responder