¿Baja el dólar? Por qué cayó desde su nivel más alto en 20 años y qué puede pasar

Las esperanzas de una Reserva Federal poco exigente se reflejan en otros mercados: desde el máximo del dólar en octubre, la renta variable se ha revalorizado un 11%.

¿Por qué el dólar está más débil? El índice DXY, que sigue al dólar frente a una canasta de divisas ponderada, lleva cayendo desde octubre y este mes se ha vuelto a desplomar.

La explicación más popular es el diferencial de las tasas de interés. Las tasas más altas en los Estados Unidos atraen el dinero del extranjero, seducido por los rendimientos más elevados. Un 2% en un Bund a dos años está bien, pero un 4,5% en un bono del Tesoro a dos años suena mucho mejor. Por lo tanto, el dinero sale de las economías de menor rendimiento y va a la estadounidense, haciendo subir el dólar en el proceso.

Pero si la Reserva Federal ralentiza el ritmo de las subas de las tasas -o las detiene-, eso elimina de repente un viento de cola para el dólar.

Para los hedge funds, el dólar seguirá subiendo

No cabe duda de que la Fed y la desinflación importan, aunque sólo sea porque son fuerzas macro dominantes que afectan, básicamente, todo. Las esperanzas de una Reserva Federal poco exigente se reflejan en otros mercados: desde el máximo del dólar en octubre, la renta variable se ha revalorizado un 11%.

Pero sospecho que hay algo más en la historia del debilitamiento del dólar. El mundo está inmerso en una guerra de divisas a la inversa, en la que los bancos centrales defienden sus monedas de las subas de tasas de la Reserva Federal con sus propias alzas (y, en algunos casos, con la intervención directa en las divisas). 

La Reserva Federal está marcando el ritmo del endurecimiento mundial. Sin embargo, esto sugiere que si la Fed se frena, todos los demás también lo harán. Otros bancos centrales están subiendo las tasas para no quedarse rezagados respecto a la Reserva Federal, pero no tienen motivos para adelantársele. Los diferenciales de tasas actuales podrían no cerrarse tan rápidamente.

¿Qué más puede haber en juego? Empecemos por lo que ha provocado la monstruosa suba del dólar. Karthik Sankaran, estratega de divisas de Corpay, tiene una nemotecnia concisa para esto: las tres balanzas. Son:

  • La balanza de pagos: el enorme shock en términos comerciales que golpeó a Europa tras la invasión de Rusia en Ucrania. Cuando los precios de la energía se dispararon, el poder adquisitivo de Europa se trasladó a la importación de energía, lo que hizo que la eurozona pasara del superávit comercial al déficit casi de la noche a la mañana. Los déficits comerciales suelen pesar sobre las divisas.
  • La balanza de poder: la posición del dólar como refugio seguro frente a los riesgos geopolíticos de cola. A un océano de distancia y con abundantes recursos alimentarios y energéticos, Estados Unidos parecía el escondite obvio para los inversores asustados por la guerra de Rusia.
  • La balanza de Powell: la dinámica del diferencial de tasas ya comentada.

Ahora, la balanza de pagos y de poder parecen volver a inclinarse en la otra dirección. Podría decirse que los riesgos geopolíticos están disminuyendo un poco, a medida que los lazos entre Estados Unidos y China mejoran y las amenazas nucleares de Rusia se calman. 

Dólar: los banqueros cada vez hablan más de un gran acuerdo internacional para bajar el precio

Y lo que es más importante para los mercados, a Europa le está yendo mejor de lo que muchos imaginaban. La caída de los precios de la energía, el estímulo fiscal y la suerte han reducido la posibilidad de una recesión catastróficamente profunda. 

El abaratamiento de la energía también ha ayudado al yen; en cambio, Canadá, rica en petróleo, no ha visto que su moneda se fortalezca tanto.

No se trata de que las tasas de interés sean irrelevantes, sino de que la energía también merece ser observada. La fortaleza del dólar podría depender tanto de lo que la Reserva Federal no controla, como de lo que controla.

Tags relacionados

Noticias del día

Compartí tus comentarios

¿Querés dejar tu opinión? Registrate para comentar este artículo.