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La nueva licitación de áreas en Vaca Muerta empieza a mostrar algo más profundo que una expansión territorial del shale argentino, ya que también adelanta cuál puede ser el próximo cuello de botella del desarrollo energético nacional.
Después de más de seis años sin convocatorias, la ronda de licitación anunciada por parte de la compañía provincial Gas y Petróleo del Neuquén (GyP) pone sobre la mesa 15 áreas ubicadas estratégicamente en la codiciada ventana de combustibles líquidos.
Las áreas ofrecidas se encuentran cercanas a Añelo, Rincón de los Sauces, Cutral Có y Plaza Huincul, lo que significa expandirse sobre un ecosistema que ya posee infraestructura y producción probada.
El geocientista Ignacio Rovira, especialista en exploración y desarrollo de reservorios, publicó un mapa que resume el nuevo escenario de la cuenca neuquina. Allí aparecen las áreas históricas de mayor producción, las nuevas zonas que saldrán a licitación y, sobre todo, cómo empieza a desplazarse el corazón productivo de Vaca Muerta fuera del núcleo original de Añelo. Allí radica el desafío.
🇦🇷🛢️ VACA MUERTA EMPIEZÓ A ABRIR EL TABLERO
— Nacho Rovira (@GordoGeos) May 6, 2026
A esta altura del 2026 ya no se puede discutir demasiado dónde está el corazón productivo de la Cuenca Neuquina.
El Hub Core (Hub Centro), ubicado en el eje Ciudad de Neuquén – Añelo, concentra a los gigantes del shale argentino: Loma… pic.twitter.com/LVR3XD3JS7
Vaca Muerta se extiende fuera del núcleo histórico
El desarrollo inicial del shale argentino estuvo concentrado en lo que hoy se conoce como el “hub core” o núcleo central de Vaca Muerta, entre Neuquén y Añelo.
Allí se consolidaron proyectos emblemáticos como Loma Campana, considerado uno de los primeros grandes desarrollos masivos del shale local. Según Rovira, esa zona no sólo tenía mejores condiciones geológicas, sino también una ventaja clave: infraestructura ya disponible.
“Tenía las facilities listas, toda la parte de superficie lista como para producir”, explicó en diálogo con El Cronista.
Eso incluía desde conexiones internas y oleoductos, hasta cercanía con refinerías, y capacidad de evacuación hacia centros de consumo.
Ahora el mapa empieza a correrse hacia los costados. La razón es doble. Por un lado, los campos más maduros comienzan a perder productividad relativa; por otro, las empresas necesitan ampliar reservas y sostener el crecimiento exportador. “Ahora vos te estás empezando a extender un poco, porque los yacimientos empiezan a ganar madurez”, señaló Rovira.
Petróleo en el norte, gas en el sur
Según Rovira, el Hub Sur aparece hoy mucho más asociado al gas, con desarrollos como Fortín de Piedra o Rincón del Mangrullo, mientras que las nuevas áreas licitadas apuntan principalmente a petróleo.
“La parte sur está hoy más enfocada al gas”, explicó, pero las áreas en licitación fueron diseñadas especialmente para ubicarse dentro de la llamada “ventana de líquidos”, es decir, sectores donde la geología favorece la producción de petróleo por encima del gas.
El motivo no es solamente técnico. También es económico. “Mientras el precio internacional del gas suele ser más volátil y estacional, el petróleo ofrece mayor previsibilidad para proyectos de largo plazo. Como para tentar a las compañías con proyectos que tengan estabilidad de precios, ofrecer ventana de líquidos es más convincente”, explicó el especialista.
El nuevo cuello de botella ya no está bajo tierra
Sin embargo, el punto más importante del análisis de Rovira aparece lejos de la geología. Para el especialista, el gran problema de la próxima etapa de Vaca Muerta ya no será encontrar recursos, sino construir la infraestructura necesaria para sacar esa producción al mercado.
“Hoy en día el mayor cuello de botella es la superficie”, resumió.
Oleoductos, gasoductos, terminales portuarias, plantas de tratamiento y sistemas logísticos empiezan a convertirse en el verdadero límite del crecimiento.
El problema es que la producción crece más rápido que la infraestructura disponible. Y eso puede generar un círculo difícil de romper: “No tengo infraestructura, entonces acelero menos. Entonces perforo menos, entonces desarrollo menos”, describió Rovira.
Por eso, el nuevo mapa de Vaca Muerta no sólo marca dónde podría perforarse más. También señala hacia dónde deberán expandirse los sistemas de transporte y exportación si Argentina quiere sostener un salto energético de escala global.
La salida al Pacífico y el mercado asiático
Dentro de ese debate aparece nuevamente una vieja discusión: si Vaca Muerta debe mirar principalmente al Atlántico o también desarrollar una salida exportadora más fuerte hacia el Pacífico.
Rovira considera que Chile puede transformarse en una plataforma logística estratégica para abastecer mercados asiáticos.
“Hoy China e India están requiriendo el insumo que por ahí Vaca Muerta les puede dar”, explicó.
El especialista recordó que ya existe infraestructura transandina, tanto petrolera como gasífera, aunque probablemente requiera ampliaciones para acompañar un crecimiento mayor de producción.
“Cualquier punto que vos tengas para evacuar va a ser positivo”, sostuvo.
El factor Milei y el reclamo por menos distorsiones
Rovira también vinculó el momento actual de Vaca Muerta con el cambio de clima económico impulsado por el gobierno de Javier Milei.
Según su mirada, la desregulación, la recomposición de precios relativos y una menor intervención estatal ayudan a volver más atractivos los proyectos energéticos de largo plazo.
“Se están aplicando políticas de libre mercado de verdad”, afirmó.
Sin embargo, también advirtió sobre la persistencia de impuestos y costos que siguen afectando competitividad dentro de la cadena energética.
“Hoy se cobra Ingresos brutos para toda la cadena productiva, eso es ridículo”, cuestionó.
Para Rovira, la clave de la próxima etapa no pasa únicamente por perforar más pozos, sino por lograr que infraestructura, regulación y contratos acompañen el crecimiento del shale argentino.
Porque el recurso ya está identificado. El desafío ahora es cómo transformarlo en exportaciones sostenidas.
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