Elecciones: sin entregar a Cafiero ni a Katopodis, Alberto negociará la lista cara a cara con Cristina

El Presidente le llevará a su Vice a la cita, antes del vencimiento legal del sábado, su listado de postulantes para acordar la boleta bonaerense. No quiere desprenderse de si jefe de Gabinete ni de su ministro. En la oposición reapareció el ruido interno entre Larreta y Bullrich

Como suele suceder en los cierres de listas del kirchnerismo, todo puede terminar ocurriendo y los desenlaces se definen a último momento. A 96 horas de la revelación de la boleta todista, con tradición de jugadas electorales sorpresivas, sin ir más lejos la entronización de Alberto Fernández en 2019, desde el Instituto Patria se llaman a silencio frente a la tormenta de rumores que arrecia sobre Santiago Cafiero.

En la Casa Rosada creen haber detectado el origen de las versiones, por lo que se amparan en el "off the record" público que permitió difundir el Presidente a través del consultor Raúl Timerman: el Jefe de Gabinete seguirá en su puesto.

"Son todas operaciones, Alberto ya salió a bancarlo", es la frase más repetida. Con esa máxima ("Cafiero no se toca"), en despachos albertistas confirman que antes de la medianoche del sábado, cuando vence el plazo legal para la presentación de las listas, Fernández se sentará con su Vicepresidenta para negociar al menos los primeros 15 puestos de la boleta bonaerense, en base a estimaciones preelectorales ese sería el lote de postulantes que entrarían al Congreso.

El "argumento" que circula para su  supuesta postulación de Cafiero es por portación de apellido, con el recuerdo de su abuelo Antonio como ex gobernador bonaerense que lograría impacto en las encuestas. En rigor, la figura candidateable todista con mejor imagen en el conurbano es Sergio Berni, el ministro de Seguridad provincial que reactivó sus reproches a la Rosada en el último tiempo.

En el albertismo se amparan en otra verdad revelada de las encuestas: ninguno mide más que la "marca" del Frente de Todos. Junto a que alcaldes del interior bonaerense le alcanzan sus propios sondeos en que Fernández está recuperando imagen. "No a niveles de 2020 en la pandemia pero bastante mejor", acotan, en sintonía con la aceleración del plan de vacunación. En cambio, el conurbano (con sus problemas históricos que son maximizados con la crisis económica) es hacia donde mira Cristina Kirchner.

Al desestimar las extrañas versiones (como el enroque de edificio de Cafiero por Sergio Massa, una teoría para nada nueva), en la Rosada insisten que el Presidente llevará a la negociación sus cartas ya conocidas: Victoria Tolosa Paz en provincia y Leandro Santoro en Ciudad. "No tiene por qué ser cabeza, pero en los primeros cuatro lugares deberían estar reflejados los espacios del Frente", analizan.

Desde esa óptica, guardan un puesto para los intendentes (suena Leonardo Nardini de Malvinas Argentinas o Martín Insaurralde de Lomas de Zamora), otro para el massismo y uno para el anfitrión de la campaña bonaerense, el gobernador Axel Kicillof. No es una novedad que el viceministro de Salud, Nicolás Kreplak, es medido como eventual precandidato.

Cafiero no es el único en la ronda de rumores. No fue casual que el Presidente llegara ayer de visita a Chaco con Gabriel Katopodis (Obras Públicas) y Daniel Arroyo (Desarrollo Social)

"¿Si el problema era los 'funcionarios que no funcionan', por qué sacar a 'Kato'?", analizan en la Rosada el respaldo presidencial al actual nexo del albertismo con los alcaldes. El ministro se mostró, además, en tres actos con Kicillof desde el viernes, y hasta se llevó algún "piropo". Su rol, prometen cerca suyo, será de articulador electoral pero no como candidato.

Por el nivel de la "caja" de su cartera, el vacío que dejaría en el ministerio sería  casi tan apetecible como el de Jefatura de Gabinete. La dilatada salida de María Eugenia Bielsa de Hábitat ya logró un reemplazo cristinista en un similar, a menos volumen, despacho de distribución de recursos a las provincias. 

El caso de Arroyo es particular: en público se mostró alineado como soldado oficial al aceptar volver al Congreso. Pero en la Rosada no dan, aún, por cerrada su partida. Su salida abriría una vacante que, dicen, debería quedar para "los intendentes". Unos ya apuestan por Juan Zabaleta de Hurlingham, uno de los alcaldes más albertistas; o Mariano Cascallares de Almirante Brown (que también suena para la lista). Otros imaginan como reemplazante al camporista Andrés "Cuervo" Larroque. Los movimientos sociales, en cambio, quedarían relegados a segundas líneas. 

"Alberto, Cristina, Sergio y Axel serán las caras de la campaña", pronostican como estrategia electoral, matemáticamente sostenida por la idea que ninguna figura mide más más que la suma del Frente. En esa línea, hay quienes se animan a comparar la campaña 2021 con la 2017 de Cambiemos: con un desconocido Esteban Bullrich, el macrismo en su mejor momento le ganó ni más ni menos a Cristina Kirchner y al PJ. No ven, en ese paralelismo, un equivalente potente como fue la ex Presidenta en aquellas legislativas al mudado vicejefe de Gobierno  Diego Santilli

Vuelve el ruido también en la oposición 


"Por incumplimiento de la palabra". Cuando toda la interna mediática parecía copada por el oficialismo, un delegado de Patricia Bullrich en las negociaciones por la pax porteña comenzó a esgrimir ese justificativo para que la presidenta del PRO amenace romper el acuerdo cerrado con Horacio Rodríguez Larreta. 

El cortocircuito es seguido en la Rosada con atención porque su estrategia, de una forma u otra, dependerá del nivel de unidad opositor. Desde esa óptica fue analizado el anuncio de la ex ministra de Seguridad que ayer presentó a Sabrina Ajmechet como "su" candidata en la Ciudad, una boleta que encabezará María Eugenia Vidal. 

¿Qué alternativas bajaran cerca de Bullrich si la amenaza pasa a concretarse? Todas: forzar una boleta propia o acoplarse a las ofertas de Ricardo López Murphy o la de los radicales díscolos de Luis Brandoni que fogonean una "tercera lista". 

Desde Parque Patricios anoche se desentendían de la queja y, después de celebrar una primera foto de unidad entre Santilli y Jorge Macri, auguraban que no habría ningún terremoto de último minuto. 

Son las tensiones de todo cierre de listas. Pasa en las mejores familias. 




Tags relacionados

Compartí tus comentarios