El Gobierno planteó en el proyecto de Presupuesto 2027 que aspira a conseguir un superávit primario de la administración pública nacional del 1,3%, mientras que en el frente financiero espera que se ubique en 0,2%. Ante una recaudación que muestra pocas señales de recuperación, el desafío estará en los recortes del gasto, que tienen ya poco margen para profundizarse.
En lo que va del año, la recaudación acumula una caída de casi 4%, lo que no impidió al Gobierno profundizar el ajuste para mantener el superávit. Para 2027, el Presupuesto proyecta una suba de la recaudación de 5,8% en términos reales, de la mano de un aumento de la presión tributaria en 0,6 puntos porcentuales del PBI.
El aumento de los ingresos vendría de la mano de una recuperación del IVA (6,1% real), Ganancias (7,9% de aumento) y débitos y créditos (4,1%). Para los analistas, la proyección luce optimista, principalmente porque responden a tributos vinculados a la actividad, la cual el Presupuesto plantea que crecerá 4% el año próximo, una estimación que se ubica muy por encima de lo que esperan los privados.
El gasto seguiría esta recuperación de cerca. El primario crecería 4,2% real interanual el año próximo.
Desde Analytica observaron que gran parte del aumento se explicaría por los gastos que se ajustan por inflación, como las jubilaciones y pensiones. Estas últimas tendrían un aumento de las partidas del 7,2% real y, por su peso en el gasto (45,4% del total), impulsarían gran parte de la suba. Las transferencias a familias crecerían 5,5% real, a pesar de que el proyecto postula que dejen de actualizarse en base a la inflación.

Entre las partidas que aumentan, les siguen transferencias corrientes (2,6% de aumento real), remuneraciones (3,8%), bienes y servicios (2%) e inversión real directa (5,8%).
Desde Analytica explicaron que “el resto de las partidas de mayor peso se mantienen prácticamente estancadas en términos reales: algunas suben apenas en el margen y otras caen levemente, lejos de los recortes de los primeros años de gestión. Es la consecuencia lógica de que esas partidas explican buena parte del ajuste acumulado en estos dos años y medio y ya se ubican en niveles muy bajos en perspectiva histórica”. El gasto en universidades crecería un 4% real, en medio de las tensiones por la cautelar que obliga al Gobierno a cumplir con la actualización retroactiva de salarios y becas universitarias.
El propio ministro de Economía, Luis Caputo, dijo en varias oportunidades que no quedaba más margen para ajustar el gasto. “Tenés que recaudar más porque seguir generando superávit vía ajuste ya es muy difícil. Estamos en un nivel de gasto de 15 puntos del Producto Bruto Interno (PBI), es el nivel de gasto que había en los 90 y es 10 puntos menos de lo que fue el pico hace ocho años”, dijo en junio pasado.
El margen para 2027 es acotado. El texto que discutirá el Congreso prevé bajas reales en partidas con ya poca representación sobre el total del gasto.
Las transferencias corrientes a provincias y municipios caerán un 0,5% real y los gastos de capital lo harán en un 9,8%, a pesar de que la inversión real directa crecería 5,8% “un incremento modesto dados sus bajos niveles actuales”, consideraron desde Analytica. Esta partida representa el 2,8% del total del gasto.
El aumento no llega a compensar la caída porque las transferencias de capital caerán en un 51,8% real, entre ellas las correspondientes a las provincias. Dentro de las mismas, crecerían un 12% las destinadas a fondos fiduciarios, principalmente explicado por la recaudación del impuesto a los combustibles.
Sin embargo, este último también es objeto de debate. Desde el Sindicato Trabajadores Viales y Afines de la República Argentina (STVyARA) denunciaron que entre 2024 y mayo de 2026 se recaudaron $1.503.252 millones destinados por ley a la infraestructura vial. De ese total, solo se ejecutaron $394.406 millones en obras. Así, al 31 de mayo de 2026, más de $1 billón de pesos permanecían inmovilizados en plazos fijos y títulos públicos.
La partida en la que los analistas encontraron margen para profundizar el recorte es en los subsidios económicos, en particular los energéticos. Los servicios económicos tendrán una caída del 9,8% real, explicado por la baja del 16,7% esperada en los destinados a la energía. Sin embargo, estos enfrentan el obstáculo de la meta primordial del Gobierno: la baja de la inflación.
“Como en el caso del impuesto a los combustibles, será interesante ver el grado de cumplimiento de esta meta, por el impacto que la quita de subsidios puede tener en el proceso de desinflación, la principal bandera que el gobierno buscará sostener de cara a las elecciones”, concluyeron desde Analytica.

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