

Los resultados de las pruebas PISA 2025 confirmaron lo que se venía anticipando: el desempeño de los estudiantes en Argentina volvió a empeorar. Según los primeros datos difundidos por la OCDE, el país obtuvo 393 puntos en Ciencias, 389 en Lectura y 367 en Matemática, muy por debajo del promedio global
Los tres puntajes son inferiores a los de PISA 2022. En Ciencias y Lectura hay que remontarse hasta 2006 para encontrar cifras más bajas, mientras que en Matemática el resultado de 2025 es aún peor: se trata del punto más bajo de toda la serie histórica que mide el país desde su primera participación, en 2001.
Es, además, la primera vez dentro de la serie comparable que la Argentina cae en las tres áreas evaluadas al mismo tiempo. En la edición anterior, tras la pandemia, el país casi no había modificado sus resultados mientras el mundo sufría un derrumbe generalizado. Esta vez el retroceso local fue parejo al de buena parte del planeta.
Los números, materia por materia
El propio informe de la OCDE estima que unos 20 puntos equivalen, en promedio, al aprendizaje que adquiere un estudiante durante un año de escolarización.
Bajo esa vara, cada una de las tres caídas argentinas representa más de medio año de clases perdido en apenas tres años.
Casi la mitad de los estudiantes argentinos, el 48,8%, tiene un desempeño bajo de manera simultánea en las tres áreas. En el promedio de la OCDE, esa proporción es del 19,7%.

En el otro extremo, apenas el 1,2% de los alumnos argentinos alcanza los niveles más altos de desempeño en al menos una de las tres materias, contra el 11,9% en la OCDE.
La comparación con 2018 agrava el diagnóstico: la proporción de estudiantes de bajo rendimiento creció 7 puntos porcentuales en Matemática, 7 en Lectura y 6 en Ciencias en relación con esa edición.
Matemática
En Matemática, el punto más flojo, se pasó de 378 a 367 puntos, una pérdida de 11 puntos que dejó al país en el lugar 75°.
La foto por niveles de desempeño preocupa aún más: en este rubro, solo el 24% de los estudiantes alcanzó el nivel básico de competencia (Nivel 2), esto contrasta con el 65% promedio de la OCDE.
Así, ni un cuarto de los estudiantes argentinos de 15 años puede, “como mínimo, interpretar y reconocer, sin instrucciones directas, cómo se puede representar matemáticamente una situación simple”.
Dicho de otra forma, 8 de cada 10 chicos no resuelven las tareas mínimas esperadas para un adolescente de 15 años en Matemática.
En contraste, prácticamente ningún estudiante relevado se posicionó entre los niveles más altos de desempeño en matemática, lo que implica el Nivel 5 o 6 en la prueba PISA (vs. un promedio de la OCDE del 8%).

Ciencias
En Ciencias, la Argentina pasó de 406 puntos en 2022 a 393 en 2025, una caída de 13 puntos. Esto dejó a los estudiantes argentinos en el puesto 71° entre los 91 sistemas educativos participantes.
Solo el 41% de los estudiantes alcanzaron el Nivel 2 -el mínimo de competencia en la materia- o más, nuevamente muy por detrás del promedio del 74% de los 91 países relevados.
Así, un 59% de los alumnos argentinos no alcanza el nivel mínimo para “reconocer la explicación correcta de fenómenos científicos conocidos y usar ese conocimiento para identificar, en casos sencillos, si una conclusión es válida según los datos proporcionados”.
A diferencia de Matemáticas, con un dato cercano a cero, en Ciencia un 1% de los estudiantes calificaron como “top performers”, con un nivel de entre 5 y 6. El promedio de la OCDE para este rubro es del 7%.
Lectura
En Lectura, el retroceso fue de 401 a 389 puntos, 12 puntos menos, con la Argentina en el puesto 62° del ranking.
En cuanto al desempeño por nivel, en Lectura Argentina alcanzó en este relevamiento su piso mínimo, con un 40% de los estudiantes en Nivel 2 o más, contra un 69% promedio de la OCDE.
“Como mínimo, estos estudiantes pueden identificar la idea principal en un texto de longitud moderada, encontrar información basada en criterios explícitos, aunque a veces complejos, y pueden reflexionar sobre el propósito y la forma de los textos cuando se les indica explícitamente hacerlo”, explica el informe.
En contraste, solo un 1% de los estudiantes alcanzó un Nivel 5 o más en Lectura, contra un promedio global del 6%.
PISA 2025 también incorporó, por primera vez, una prueba de resolución de problemas computacionales. Ahí la Argentina obtuvo 403 puntos, otra vez por debajo del promedio de la OCDE.

Fuerte caída regional de Argentina
Más allá del resultado propio, la Argentina quedó octava en América Latina en esta edición, con un dato preocupante: el país fue uno de los que más retrocedió en la región desde 2022, en un contexto donde varios sistemas educativos latinoamericanos también empeoraron, aunque no todos con la misma intensidad.
El deterioro argentino, además, parte de niveles que ya eran bajos antes de esta edición. No se trata de un país que tenía un buen desempeño y lo perdió de golpe, sino de uno que profundizó una debilidad estructural.
Por qué caen los aprendizajes y qué pasa en los colegios
El informe ubica al nivel socioeconómico como un factor central, aunque no excepcional respecto del resto del mundo. El estatus socioeconómico explica el 12% de la variación en el rendimiento en Ciencias, un porcentaje idéntico al promedio de la OCDE.
El informe describe un sistema con problemas estructurales de recursos humanos y materiales. El 44% de los estudiantes asiste a escuelas donde la enseñanza se ve obstaculizada por la falta de personal docente, contra el 39% de la OCDE. Un 42% reporta, además, falta de personal de apoyo.
Las carencias materiales también pesan: el 54% de los alumnos sufre la falta de material educativo (libros, computadoras, laboratorios) y el 50% señala deficiencias en la infraestructura física de los edificios.
El clima de aula muestra una paradoja. Por un lado, los estudiantes perciben un alto compromiso docente: el 78% dice que el profesor se interesa por el aprendizaje de cada alumno (69% en la OCDE) y el 79% afirma que brinda ayuda adicional cuando la necesita (73% en la OCDE).
Por otro lado, la disrupción en el aula es mucho mayor que en el resto del mundo. El 58% de los chicos reporta ruido y desorden en la mayoría de las clases de Ciencias, frente al 31% de la OCDE.
El 47% dice que sus compañeros no escuchan al profesor (29% en la OCDE) y el 29% asegura que no puede trabajar bien en la mayoría de las clases (19% en la OCDE).














