Conflicto Rusia-Ucrania

Oportunidad o amenaza: ¿la economía argentina podría beneficiarse de algo de la guerra?

La guerra en Europa del Este tiene consecuencias globales. Energía y agro, puntos clave para una economía local frágil.

La acepción de la palabra crisis como "oportunidad" se repitió hasta el cansancio. En especial entre sectores (tal vez demasiado) optimistas, que coleccionan medios vasos llenos. Desde finales de febrero, con la invasión rusa en Ucrania, se libra una guerra que parece propia de siglos anteriores y que pone a prueba hasta a los optimistas más extremos.

Estos optimistas incansables recuerdan que durante la Segunda Guerra Mundial la Argentina no solo aumentó sus exportaciones de materias primas, sino también industriales. ¿Podría haber algún beneficio para el país en base al actual conflicto bélico?

Para saberlo, hay que posarse en principio sobre Ucrania. Sus 44 millones de habitantes viven en 603.000 km2. Una extensión similar a las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe unidas. Y la analogía no se agota allí: buena parte de las tierras ucranianas también son fértiles y privilegiadas para el sector agropecuario, del mismo modo que la pampa húmeda en estas latitudes.

De hecho, la propia bandera ucraniana da una pista sobre esta cuestión. Cuenta con dos franjas horizontales, la inferior amarilla y la superior azul. No se relacionan con ningún club de fútbol del sur de la ciudad de Buenos Aires, sino que el azul simboliza el cielo y el amarillo los campos de trigo. Hasta ese punto está presente la agricultura en la identidad nacional.

 Las instalaciones de una fábrica de ferrocarriles en Mariupol, destruídas.

De hecho, de acuerdo a datos de The Observatory of Economic Complexity, Ucrania es el cuarto exportador mundial de maíz, el quinto de trigo y el séptimo de soja. Se ubica en el primer puesto entre los que venden aceite de semillas. En aceite de soja -donde la Argentina se ubica primera a escala mundial-, Ucrania también tiene mercado y está en el puesto 9.

A partir de la invasión rusa, los precios de los commodities comenzaron a escalar. La soja pasó de US$ 502 a principios de febrero a US$ 622 un mes después. El maíz aumentó de forma similar, un 25 por ciento en ese período. El trigo, aún más: un 62 por ciento de aumento en su precio internacional en un mes.

Que aumenten los precios de las materias primas puede ser una buena noticia para la Argentina, está claro, ya que es lo que el país le vende al mundo. Igualmente, lo que podría ser una buena noticia completa lo es a medias: el nivel de inflación general suele ser empujado por alimentos y bebidas. El último dato de inflación fue 3,9 por ciento mensual a nivel general, mientras que en alimentos y bebidas trepó al 4,9 por ciento.

La contrapartida del aumento de las materias primas del agro es la energía. El precio de barril del petróleo tocó máximos históricos a partir de la guerra en Ucrania. El Brent superó los US$ 110 por barril, algo que no ocurría desde 2014. ¿Cuál es el segundo exportador mundial de petróleo? Rusia.

El gas se presenta como un tema más álgido en el mapa euroasiático. Rusia es el principal suministro que tiene la Unión Europea para satisfacer sus demandas. Allí radica una amenaza bilateral: los rusos con dejar de vender gas y los europeos con dejar de comprar.

Estas sí son malas noticias para la Argentina. En medio de las negociaciones con el FMI para refinanciar la deuda, uno de los apartados en los que más costó llegar a un entendimiento fue la política tarifaria. De hecho, quedaron expuestas las diferencias internas en el Frente de Todos entre el ministro de Economía Martín Guzmán y el subsecretario de Energía Eléctrica Federico Basualdo sobre cuánto tenían que incrementarse las tarifas.

Luego de haber arribado a un entendimiento con el organismo, el contexto internacional puede jugar una mala pasada, ya que puede elevarse más el déficit fiscal a partir del aumento de los precios de la energía.

Por el momento, en vez de ser optimistas sobre las oportunidades comerciales que pueda llegar a tener la Argentina, es preferible disfrutar de la posición geopolítica. Estar lejos de los grandes centros de poder suele ser problemático en general, pero en este caso nos permite vivir en paz y lejos de conflictos armados cruentos.

La versión original de esta nota se publicó en el número 339 de revista Apertura.

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