ENTREVISTA

Qué hará Larreta con los planes sociales si es Presidente: las principales ideas de una figura clave de su equipo en la Ciudad

María Migliore, referente de Rodríguez Larreta en Desarrollo y Hábitat, cree que los planes no deben funcionar solo como "contención". Críticas al Gobierno y qué opina de los piquetes y las marchas

María Migliore es ministra de Desarrollo Humano y Hábitat de la Ciudad de Buenos Aires. Llegó a ese cargo en diciembre de 2019, cuando Horacio Rodríguez Larreta, su jefe político, inició su segundo mandato al frente del gobierno porteño.

Tiene 36 años y desde adolescente trabaja en barrios populares, motivada, según cuenta, a cambiar la realidad social del país, las desigualdades y a luchar contra la pobreza. De origen peronista, rescata la figura de los curas villeros y del Papa Francisco. A su vez, conjuga su visión con el resto del PRO y plantea que la política social debe generar oportunidades y libertad.

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Las últimas semanas fueron intensas en términos de reclamos sociales y piquetes. ¿Cómo está la situación en la Ciudad de Buenos Aires?

El contexto general económico es de mucha fragilidad e incertidumbre, entonces es natural que haya distintos reclamos sociales. Sobre todo relacionado a la inflación y en particular en alimentos. Pensar en resolver cualquier situación estructural de pobreza sin una macro ordenada y sin un plan de crecimiento sostenido es imposible. Mientras no haya previsibilidad y claridad en cuanto al rumbo, es natural que en términos sociales haya inestabilidad.

¿Cómo están los barrios, qué les pide la gente?

Lo que más preocupa es la inflación. Es un tema cotidiano, los vecinos te lo dicen de distintas maneras. Se está deteriorando el nivel de ingreso de manera cotidiana y es una conversación que pasó a tomar toda la agenda. No hay día que recorra un barrio que alguien no me hable de que está preocupado por llegar a fin de mes.

Dentro del PRO es evidente que hay diferencias en cuanto a cómo encarar la protesta social. ¿Cómo convive con quienes creen que hay que aplicar políticas de mano dura, más intransigentes?

Hay consenso dentro del PRO en dos cuestiones. La primera es que la política social tiene que estar estructurada a partir del trabajo. Y la segunda es que las protestas sociales no pueden volverse una cuestión de seguridad. Hoy hay dos derechos en conflicto. Hay que garantizar el derecho a protestar pero también hay que reconocer que cuando las protestas se vuelven cotidianas, el laburante no llega a trabajar. Eso genera una tensión y hay que tratar de garantizar que estas dos cosas puedan convivir. Tenemos que encontrar la manera de garantizar esas dos cuestiones: que haya reclamos si son legítimos pero también que haya orden para poder convivir.

¿Cómo se logra eso en la práctica?

De manera cotidiana tenemos conversaciones para lograrlo. Para nosotros esto tiene un límite: en general, estas protestas son al gobierno nacional. La conflictividad de las últimas tres semanas son protestas de distintos sectores al gobierno nacional.

Cuando Cambiemos fue gobierno hubo visiones contrapuestas en esta cuestión desde Desarrollo Social, conducido por Carolina Stanley, y Seguridad, con Patricia Bullrich. ¿Cómo se podría coordinar mejor en un eventual futuro gobierno nacional?

En la Ciudad de Buenos Aires nosotros coordinamos todos los días con el ministro de Seguridad, Marcelo D'Alessandro. Tenemos conversaciones cotidianas y una perspectiva compartida de cómo trabajar estos temas, entendiendo que la seguridad es una parte súper importante de lo que hay que organizar en los barrios populares. Hacemos un trabajo muy articulado y han mejorado los indicadores de seguridad, es una de las preocupaciones de los vecinos de los barrios. La seguridad y el desarrollo no son asuntos separados. Hay un sesgo en pensar que los problemas están compartimentados. Quien vive en un barrio popular tiene problemas de seguridad, de conseguir trabajo, de infraestructura. Es necesaria una mirada integral para generar condiciones de desarrollo en donde el estado intervenga en todas sus dimensiones para poder dar oportunidades.

Viene de una tradición peronista, tiene una visión positiva del Papa Francisco y dialoga con sectores del Movimiento Evita y de La Cámpora. ¿Siente que representa a la mayoría de los votantes del PRO?

El PRO tiene una política social muy consistente. Nos hemos dejado poner ciertos prejuicios como espacio, pero es momento de poder cambiar la conversación. Estoy convencida de que el sector que más capacidad tiene para transformar la vida de los sectores populares es el de Juntos por el Cambio. No tengo dudas. Porque miro la realidad de la Ciudad de Buenos Aires, donde hemos hecho la transformación en términos de integración sociourbana más grande de la Argentina. Porque la Provincia de Buenos Aires, cuando María Eugenia Vidal fue gobernadora, inició procesos muy consistentes en este sentido. Porque cuando Macri fue Presidente tuvimos la ley de integración de los barrios populares, que fue un proyecto que se trabajó desde el Ejecutivo y salió con muchísimo consenso.

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Lo mismo respecto a esta visión de que la mejor política social es el trabajo. Cuando vas a los hechos concretos, en la Ciudad sacamos una ley de economía social y popular hace un año y medio para poder potenciar el trabajo que existe en la base. Sacamos un programa de primer empleo, logramos una ley de integración productiva que propone beneficios impositivos para empresas que se instalen en los barrios. Tenemos claridad respecto a dónde queremos ir. Tenemos hechos concretos que marcan un camino. No veo ninguna contradicción. Y la política social en la que creo es una política social que empodera, genera oportunidades y libertad. Es un puente entre una situación en la que estamos y que construye un camino de oportunidad para llegar. No veo ninguna contradicción entre esas ideas y los votantes de Juntos por el Cambio. Al contrario, el modelo social que está proponiendo el Frente de Todos está absolutamente agotado.

¿Por qué está agotado?

Hoy, lo que el Frente de Todos está haciendo es contención, nada más. No veo ninguna propuesta de transformación. La política social puede ser más que una herramienta de contención, puede ser de desarrollo. Por eso hay que tener una mirada estratégica para poder ejecutarla.

Respecto a los planes sociales hay muchos diagnósticos. Según su visión, ¿debería eliminarse la intermediación de las organizaciones sociales? ¿Cómo se tendrían que gestionar?

Hay una gran discusión respecto a qué son los planes sociales. En Argentina lo que está en discusión es el Potenciar Trabajo, que lo reciben 1,3 millones de personas. ¿Ese plan tiene que estar intermediado o ejecutado a través de organizaciones sociales? Definitivamente no. Como principio, para diseñar cualquier plan social, tiene que haber cierto criterio sobre quién lo recibe y por qué. Tiene que tener una temporalidad y estar diseñado como un paso. Sobre todo si tenemos el supuesto de que la política social es un puente entre herramientas para mejorar una situación en la que se encuentra hoy. Y tiene que tener también una condicionalidad. Me gusta hacer hincapié en las condicionalidades educativas, que son las que ayudan a la persona a poder realmente insertarse y mejorar su situación. El programa Potenciar Trabajo, como está, no funciona. Necesita un rediseño integral y no tiene que ser administrado por organizaciones.

Con la temporalidad que plantea, funcionaría casi como un seguro de desempleo, como existe en otros países...

Hay que hacer un análisis detallado de cuál es el problema que se quiere resolver. El seguro de desempleo puede ser una alternativa a explorar. Con el nivel de informalidad que tenemos en la Argentina es complejo. Funciona en países que tienen una formalidad laboral más alta. Lo que es claro es que el modelo de política social, como está planteado hoy, está agotado. Hay que ir a un modelo en donde invirtamos en infraestructura y generemos posibilidades. La pobreza no hay que mirarla solo desde la perspectiva de los ingresos sino también desde las cuestiones estructurales. El segundo lineamiento es formar para el trabajo. Nosotros formamos para sectores donde va a haber demanda laboral. Desde el diseño, todo el esfuerzo está puesto en una misma dirección: una política social que sea un componente de un plan de desarrollo económico.

En los últimos días, se viralizó el caso de una beneficiaria del Potenciar Trabajo que decía que le convenía mantener los planes y no salir a trabajar. ¿En qué está fallando el Estado para que se dé esta situación que no es deseada?

El tejido social en la Argentina está muy lastimado. Expresiones como esa, y las reacciones de un lado y del otro, muestran lo desencontrados que estamos. Es necesario volver a construir un país en el que estemos todos y tengamos oportunidades de salir adelante, de transformar, de cumplir nuestros sueños. Yo creo en una política social que da oportunidades.

La llegada de Sergio Massa al Ejecutivo nacional produjo expectativa en algunos sectores. ¿Cómo lo tomaron desde el PRO porteño, esperan que cambie algo, puede haber un relanzamiento del Gobierno?

Es muy prematuro para opinar. En el gobierno nacional hay parches de todo tipo. Las cuestiones no se resuelven con una persona sino con un plan de gobierno, con una mirada estratégica y con un camino sostenido. Al nivel de crisis que tenemos, lo que necesitamos como argentinos y argentinas es que el gobierno nacional marque un rumbo claro, un plan, y lo pueda sostener.

Es conocido el vínculo entre Massa y Rodríguez Larreta. Por más que sea prematuro, algunos plantean un escenario en el que Massa encarrila la situación y se convierte en presidenciable. ¿Cómo podría afectar esto a Rodríguez Larreta para sus aspiraciones del año que viene?

Me parece en serio muy prematuro poder opinar sobre cualquier situación al respecto. A mí lo que me preocupa es que el gobierno nacional plantee un rumbo claro sobre la situación de todos los argentinos, en especial de los más pobres que están sufriendo mucho en este momento.

Si uno repasa los nombres de quienes ocuparon su cargo, como María Eugenia Vidal o Carolina Stanley, se advierten carreras ascendentes. ¿Cómo imagina su futuro político? ¿Le gustaría ser candidata el año que viene, ocupar un cargo en el Ejecutivo nacional?

Hoy estoy muy concentrada en lo que tengo que hacer y que tiene que ver con poder plantear un rumbo claro de política social que transforme en la Ciudad de Buenos Aires. Tenemos que seguir trabajando en esa línea. Venimos de dos años de pandemia, donde tuvimos un foco muy fuerte en la emergencia, en acompañar y asistir en momentos críticos. Pudimos trabajar muy bien. Mi foco está en seguir avanzando en los compromisos que tenemos asumidos con todos los vecinos.

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