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La UE mira de reojo a Milei y asegura que este año no habrá acuerdo con el Mercosur

Bruselas intenta entender al Presidente mientras decodifica las idas y vueltas en su discurso sobre el bloque. Las cuestiones clave en el entendimiento que arrastra décadas de negociación

Europa intenta entender al presidente Javier Milei. Observan que su discurso respecto de la Unión Europea ya tuvo algunas idas y vueltas respecto de su visión sobre el bloque, pero al mismo tiempo entienden que no hubo hasta ahora situaciones que los hiciera dudar sobre sus intenciones de que avancen cuestiones claves como el acuerdo entre la UE y el Mercosur.

"Al menos por ahora", resaltan en el bloque, y allí tal vez radica una de las principales alertas que se prenden sobre Milei. Hoy -aunque claramente no desde lo discursivo- da algunas garantías, si bien no al punto de dar el tema por cerrado. "No logramos terminar de entenderlo; no le podemos sacar una radiografía", apuntan.

Lo cierto es que Milei tampoco ayuda a que desde la UE se sientan más tranquilos con su figura. Lo fuertes cruces con el presidente de España, Pedro Sánchez, no cayeron nada bien y no hicieron más que empantanar su imagen. "A veces tiene un discurso muy radical pero en el día a día no encontramos problemas", resumen desde la UE, aunque resaltan la necesidad de tener todas las alertas activadas.

Todo esto está generado, sin dudas, por el discurso del presidente argentino, aunque también por lo que se empieza a ver en cuanto a la relación de la Argentina con China, un país a que se atacó durante la campaña presidencial y que hasta dejó suponer que no habría un ida y vuelta comercial.

Sin embargo la situación que se dio es totalmente la contraria y los acuerdos entre la Argentina y China siguen apareciendo. Esto no pasa desapercibido por la UE, que tal vez descansó demasiado en la zanahoria del demoradísimo acuerdo con el Mercosur, y no vio el poder que podía tener el avance chino.

El escenario que se presenta, afirman, también puede tener alguna repercusión en lo que tiene que ver con la llegada de inversiones. "Si no se tiene alguna certeza sobe cuál es el camino a seguir, es difícil", resumen. Dentro de lo relacionado con lo discursivo pero también con el péndulo político con el que se mueve Milei, también hay alertas por la cercanía con líderes de otros países qué tal vez no son los mejor vistos en Europa.

Más allá del caso obvio de Xi Jinping (presidente de China y hoy uno de los mandatarios con peor imagen dentro de la UE), a Milei se lo ve demasiado cercano a Nayib Bukele, presidente de El Salvador y conocido, sobre todo, por la falta de respeto de los Derechos Humanos.

"Con la gestión anterior sabíamos que teníamos un aliado en este sentido, pero en cuanto empezamos a ver las campañas presidenciales entendimos que algo podría cambiar si ganaba Milei", afirman desde la UE. Y como ocurre a nivel comercial, aquí también se habla de la importancia de que el diálogo existe, aunque también de que es necesario estar atentos a las alertas.

Así, dentro de este rubro aparecen puntos rojos relacionados con el derecho a manifestar, la situación en los cárceles -y un posible intento de emular a Bukele-, y la agresión que se ve desde algunos políticos del oficialísimo sobre el colectivo LGTBI.

La admiración del presidente argentino por el expresidente de los Estados Unidos, Donald Trump, también preocupa. Muchos en la UE ya trabajan con la expectativa de que retomará el poder de la Casa Blanca, y no lo ven como una señal precisamente feliz.

"Seguramente irá por una economía mucho más cerrada, lo que le puede quitar mercado a la UE", afirman. Analizado con el ojo puesto en Milei, la gran pregunta es cuál será su grado de acercamiento que tendrá en caso de que Trump vuelva al poder.

Todo esto, sin embargo, podrá cambiar con las elecciones europeas que se realizarán la semana que viene, entre el 6 y e 9 de junio. Se estima que la UE podría virar hacia la derecha, y allí habría que ver qué postura toman respecto de América Latina en general.

Al menos en el análisis actual se observa que la guerra de Rusia en Ucrania, el avance de China y su velocidad para negociar, sumado al temor por un triunfo de Trump, hace todavía más necesario terminar de avanzar sobre el demorado acuerdo entre la UE y el Mercosur. El riesgo que se correría en ese caso es que se comiencen a perder mercados por seguir demorando el acuerdo.


UE-Mercosur no será en 2024

En medio de todo esto, lo que también ya está muy claro es que éste no será -tampoco- el año en el que se concretará 100% el acuerdo entre la UE y el Mercosur. Las trabas que venían apareciendo no desaparecen, y los pasos burocráticos a seguir son demasiados como para pensar que esto ocurrirá.

De máxima, lo que se puede esperar es que se concrete el fin de las negociaciones y se firme una suerte de acuerdo previo que ponga fin a las idas y vueltas, pero acuerdo final no habrá.

"Los tiempos ya no dan. Primero se pensó que podía ser diciembre de 2023 pero en la Argentina había un proceso de cambio de gobierno y eso modificó todo. Después se pensó en mayo de este año pero ahora hay elecciones en la UE. Todo esto, además de que todavía hay algunos puntos por resolver, cambiaron el calendario", explican desde el bloque europeo.

En cuanto a lo que todavía queda por avanzar, a grandes rasgos, aparecen dos cuestiones centrales, una por cada bloque.

Del lado europeo, por ejemplo, los agricultores franceses protestan porque, dicen, serán perjudicados por el ingreso de productos del agro del Mercosur. Del otro lado, Brasil muestra una postura más cerrada en cuanto a la defensa de su industria, y ese es otro de los puntos sobre los que se da vuelta.

A esto, además, se le deben sumar las cuestiones ambientales, ya que la UE no quiere saber nada con la posibilidad de que ingresen en su territorio productos provenientes de zonas deforestadas. "La necesidad de un acuerdo se hace cada vez más palpable día a día por una cuestión geopolítica", afirman en la UE, sobre todo al analizar el avance de China.

Además, insisten en que "depende de lo político y no desde o económico", ya qué hay algunos líderes -como Lula Da Silva en Brasil y Emmanuel Macron en Francia- que juegan más con su agenda política propia que con la de los bloques de los que forman parte.

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