Este viernes 1º de mayo, entra oficialmente en vigor el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) que significa la apertura de un corredor comercial que integra a más de 740 millones de consumidores y que maneja el 35% del comercio internacional global.
El Ministerio de Economía dio el paso administrativo final para operativizar las exportaciones argentinas a través de la Disposición 1/2026. La resolución firmada por Carolina Cuenca, subsecretaria de Comercio Exterior, establece el nuevo régimen de “Declaración de Origen”, una herramienta clave que busca reducir costos y tiempos para las empresas locales.
Además, mediante la resoluciones N°50/2026 y N°53/2026, la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca reglamentó el acceso a los beneficios arancelarios; este paso administrativo es el que otorga “previsibilidad y reglas claras”, permitiendo que las empresas locales puedan planificar sus despachos bajo certezas técnicas.
La Unión Europea se ha comprometido a eliminar aranceles para el 92% de las exportaciones del Mercosur, mientras que el bloque sudamericano hará lo propio con el 91% de las importaciones provenientes de Europa.
En términos de productos, la UE ha otorgado 21 cuotas arancelarias específicas para el Mercosur. Para Argentina, el impacto es inmediato en sectores donde ya tiene una posición de liderazgo: la carne bovina (tanto fresca como congelada), la miel, el arroz, el azúcar, y el complejo de aceites vegetales.

También se abren ventanas estratégicas para el etanol y los ovoproductos. En el caso de las carnes aviar y porcina, aunque las cuotas están asignadas, el país se encuentra en las etapas finales de las negociaciones para activar plenamente esos flujos.
En sentido inverso, el Mercosur permitirá el ingreso de productos europeos bajo 11 contingentes arancelarios. Algunos, como los quesos, la leche maternizada y los ajos, serán permanentes, mientras que otros bienes industriales, como los chocolates y los tomates envasados, verán una eliminación total de aranceles tras un periodo de transición de entre 10 y 14 años.
“El Acuerdo Mercosur-UE constituye un hito en el comercio entre ambos bloques, al crear un marco regulatorio común que brinda previsibilidad, promoviendo así las inversiones en las cadenas productivas al tiempo que liberaliza el 84% de los aranceles de las exportaciones de los productos agroindustriales del Mercosur”, indicaron desde Agricultura.
“El impacto positivo del acuerdo no se limita al sector agrícola, sino que también alcanza a distintos segmentos industriales”, señaló Marisa Bircher, fundadora de BiGlobal. No obstante, aclaró que el mayor potencial para el Mercosur se observa en el agro. “la Unión Europea importa anualmente más de 170.000 millones de euros en productos agrícolas; sin embargo, la participación de Argentina en ese mercado se limita a alrededor del 3%”.
“Una reducción de aranceles y la ampliación de los cupos vigentes permitirían mejorar de manera sustantiva esta inserción, acercando las condiciones de acceso a las que ya disfrutan otros proveedores con acuerdos comerciales preferenciales”, agregó la ex Secretaria de Comercio Exterior
Proyección 2030: De los anuncios a los dólares
Según estima Abeceb las exportaciones argentinas hacia el bloque europeo podrían saltar de los u$s 8499 millones registrados en 2025 a aproximadamente u$s 15.100 millones para el año 2030.

Este incremento del 79% en el valor de las ventas externas se explica por dos factores: el crecimiento vegetativo de la demanda europea y, fundamentalmente, la ganancia de cuota de mercado.
Actualmente, Argentina apenas captura el 0,30% del flujo total de importaciones de bienes que realiza la UE. El escenario central que manejan los expertos es que, gracias a la eliminación de barreras, el país logre alcanzar el 0,50% de ese mercado para el cierre de la década.
Aunque la porción parece pequeña, en términos nominales representa miles de millones de dólares adicionales que ingresan a las reservas del Banco Central.
Inversiones y el “Factor RIGI”
La Unión Europea ya es, por lejos, el principal emisor de Inversión Extranjera Directa (IED) en Argentina, con un stock acumulado de u$s 75.000 millones, lo que representa casi el 40% del capital extranjero en el país. España, con cerca de u$s 25.000 millones invertidos en energía, banca e infraestructura, lidera este podio.
Sin embargo, el nuevo marco institucional del acuerdo, potenciado por el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), proyecta una aceleración de estos ingresos. Los analistas estiman que los flujos anuales podrían duplicarse, pasando de los u$s 1800 millones históricos a un rango de entre u$s 3500 y 4000 millones por año.
En tanto, para 2030, el stock total de inversión europea alcanzaría los u$s 92.000 millones.
A diferencia de ciclos anteriores, esta vez, la inversión no buscará solo el desarrollo del mercado interno argentino, sino de expandir las capacidades exportadoras para venderle más a Europa.
Desafíos: La barrera de la trazabilidad
Detrás de las amplias expectativas en materia de comercio e inversión, especialistas advierten que el acceso al mercado no es solo una cuestión de precios o aranceles, sino de estándares.

El principal escollo en el corto plazo es la normativa EUDR (Reglamento de la UE sobre Productos Libres de Deforestación). La Unión Europea exigirá que productos como la soja y la carne cuenten con trazabilidad y georreferenciación “lote a lote”.
Argentina, aunque es líder en exportación de harina y aceite de soja, todavía está terminando de desarrollar los sistemas digitales para garantizar este nivel de detalle que exige el consumidor europeo.
Natacha Izquierdo, directora de Operaciones de ABECEB, explica que el acuerdo es un marco, pero el éxito es una “meta de ejecución”.
Según la especialista, las empresas deben pasar de la lectura comercial a la decisión de negocio inmediata: medir brechas de cumplimiento, revisar reglas de origen y asegurar acuerdos logísticos. “Quien no traduzca el acuerdo en un plan operativo perderá valor frente a competidores que ya estén usando el nuevo marco como plataforma de escala”, sentenció.














