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A pesar del aumento en el gasto en intereses y en las transferencias al sector privado, el Gobierno habría repetido superávit en junio gracias al recorte en transferencias a municipios y bienes de uso.

El sexto mes del año mostró una nueva caída de la recaudación, dejando atrás el repunte de mayo, explicado por el ingreso de la liquidación de Ganancias de las sociedades. La prórroga del vencimiento de este año, sumado a la baja de retenciones, jugaron en contra de los ingresos del Tesoro.

Ante esta baja, el Gobierno se enfrenta al desafío de mantener el superávit, incluso a pesar de enfrentar aumentos del gasto por dos frentes. Por un lado, la indexación de las jubilaciones que ajustan por inflación de dos meses atrás, lo que en un proceso de nueva desaceleración de la suba de precios presiona más sobre el gasto. Por el otro, el mayor gasto para evitar un impacto en la inflación de los aumentos estacionales de la energía.

El Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) dio cuenta de que el gasto primario devengado creció 3,6% interanual real en junio, mientras que el efectivamente pagado aumentó 0,4%, lo que da cuenta de un aumento de la deuda flotante en el mes.

Sin embargo, si se considera el gasto en intereses, el crecimiento interanual del gasto fue del 4,2%, tras registrar un alza del 1244%. Otras cinco divisiones del gasto tuvieron aumentos reales interanuales: transferencias al sector privado, segmento en el que se incluyen las jubilaciones y los subsidios, crecieron 7,1%. Dentro de esta división, otras transferencias marcaron un salto interanual del 254%.

Entre las transferencias al sector privado, desde Analytica observaron que los mayores aumentos interanuales registrados en pesos constantes se dieron en subsidios económicos (71,1%), donde el aumento se concentró en los energéticos (160,2%), y en las asignaciones familiares más la AUH (8,9%). En el caso de los subsidios energéticos, el salto respondió a la ampliación que hizo el Gobierno de la cobertura de tarifas para hogares de bajos ingresos, dejando en 75% del consumo lo que cubre el Tesoro, ante las temperaturas y la suba del precio internacional.

Entre las partidas que tuvieron subas reales también se encuentran las transferencias a universidades nacionales (17,9%), servicios de deuda (8,3%), servicios no personales (11,8%), transferencias a otras entidades públicas (10%).

Sin embargo, el efectivamente pagado tuvo una suba significativamente menor (0,4%) en el agregado, y sólo cuatro divisiones tuvieron subas relevantes, liderando la suba las transferencias al exterior (5340%), por el pago de u$s 800 millones en intereses al FMI, seguido por el incremento de activos financieros (2465%) y otras transferencias al sector privado (253%), explicó IARAF.

Acumulado en baja

La suba de junio no refleja el comportamiento en el semestre, que acumuló una caída real interanual del gasto primario de 2,3%, aunque si se incluyen los intereses de deuda se trataría de una suba de 1,4%.

Ahora, al observar lo efectivamente pagado, se da una caída del 3,2% en los primeros seis meses del año.

Según Analytica, el mayor incremento real se dio en subsidios económicos (29,6%), impulsado por los energéticos (73,7%), ya que se mantuvo el recorte en subsidios al transporte (-24%).

El mayor gasto que demandaron en el semestre los activos financieros (104,8%), los servicios de deuda (51,6%) y las otras transferencias a privados (46%), se vieron compensados por el recorte en ayudas sociales a personas y asignaciones familiares (-13,1%), transferencias a universidades (-7,2%) y a provincias y municipios (-61,8%), así como en gastos en bienes de uso (-44,1%). Sin embargo, el mayor aporte lo hizo el recorte en gastos en personal (-4,4%) por la magnitud de la partida.

Javier Milei, Karina, Quirno, Pettovello en informe Adorni Diputados
Javier Milei, Karina, Quirno, Pettovello en informe Adorni DiputadosFuente: REUTERSMariana Nedelcu

El gasto en seguridad social sigue siendo la mayor proporción del presupuesto, aunque redujo su participación del 63% al 56% en lo que va del año ante el mayor peso que ganó el pago de servicios de deuda, que se ubicaron como la segunda partida en relevancia en el año con el 13% del gasto total.

“En el primer semestre del año, la deuda flotante acumulada es de $3,9 billones, equivalente al 0,3% del PIB. Esto implica una suba de 0,2 p.p. respecto a mayo, y se ubica en un nivel similar a la registrada en junio de 2025. Cabe señalar que los aumentos de deuda flotante en junio suelen tener un carácter estacional debido al pago de aguinaldos durante los primeros días de julio”, sumaron desde Analytica.

Gasto en mínimos

A pesar de las presiones al alza que implicó el gasto en intereses de deuda y la indexación de jubilaciones, el gasto se mantiene en torno a los mínimos registrados.

Medido en pesos de 2026, el gasto en el primer semestre rondó los $ 70 billones, ligeramente por abajo de los $ 72 billones gastados en la primera mitad de 2025 y apenas por encima de los $ 69,9 billones del mismo período de 2024.

Desde el Centro de Economía Política (CEPA), observaron que, en comparación con el primer semestre de 2023, se trata de una baja del gasto devengado del 34% real.

El Gobierno se comprometió con el FMI a cerrar una meta de superávit de 1,4% del PBI este año, revisada hacia abajo desde el 2,2% de la meta original, luego de que registrar nueve meses consecutivos de caída de la recaudación, con la única excepción de la recuperación en mayo.

La baja de retenciones y otros tributos se sumó al mal desempeño que mostraron tributos como IVA, Ganancias y aportes y contribuciones a la Seguridad Social, actores centrales en los ingresos a las arcas del Estado.