El campo argentino calienta motores de cara a una nueva edición de su muestra en La Rural y, lejos de la histórica tensión que solía caracterizar los días previos a la foto en la tribuna de Palermo, la cúpula del sector juega en tándem con el oficialismo.
Con la confirmación de la participación del presidente Javier Milei en la feria, la dirigencia agropecuaria le baja los decibeles a las demandas más urgentes y prioriza la consolidación del orden macro.
Así quedó en evidencia durante el almuerzo semanal del Rotary Club de Buenos Aires, donde Nicolás Pino, presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), actuó como orador principal.
Si bien el dirigente repasó las asignaturas pendientes en materia impositiva y cambiaria, su discurso estuvo signado por una calculada moderación y un fuerte respaldo político a la gestión de Milei.
El dólar que quiere el campo
Mientras diversos sectores de la economía presionan por una devaluación o por precisiones urgentes sobre la salida del cepo, Pino se encargó de desactivar la ansiedad cambiaria del agro. Al ser consultado sobre qué valor necesita el productor, prefirió no convalidar números ni presiones de mercado: “Más que el número, que sea parejo”, gambeteó el dirigente, relativizando la carrera por el precio de la divisa.

Según expresó, el verdadero valor del actual esquema radica en haber dejado atrás los peores vicios de la economía regulada. “En algunos momentos, la brecha de cambio llegaba hasta el 200%. Y eso era mucho más nefasto que el derecho de exportación”, recordó.
Al ponderar la estabilidad por sobre el atraso cambiario, Pino envió un guiño de paciencia a los despachos del Ministerio de Economía: lo primordial es terminar con la “capacidad de inventar cosas” y consolidar un tipo de cambio unificado, sin ponerle plazos perentorios al Gobierno.
Retenciones y el “costo argentino”
El posicionamiento sobre los derechos de exportación (DEX) se mantiene como una bandera de principios —Pino reiteró que “es el impuesto más nocivo que puede haber porque genera la no inversión”—, sin embargo, a lo hora de mencionar qué otros tributos presionan la rentabilidad de los productores, distribuyó las responsabilidades en las provincias.
El jefe de la SRA desmenuzó el llamado “famoso costo argentino” y criticó los gravámenes provinciales y las tasas municipales por servicios que no se brindan.
El blanco fue Ingresos Brutos. “A veces lo indicamos al Gobierno nacional y no tiene nada que ver”, advirtió en un claro gesto de protección política hacia Milei. Señaló que este tributo provincial genera “aduanas internas prohibidas por la Constitución”.
Infraestructura y logística
Incluso al hablar de las deficiencias estructurales del país, el titular de la SRA se mostró alineado con los tiempos del Palacio de Hacienda. Aunque reconoció que “es impresionante el mal estado de las rutas”, inmediatamente rescató que la recomposición de la macroeconomía logró poner en marcha la inversión pública.

Con la mirada puesta en “mediados o fines de 2027″ para ver avances contundentes en las rutas y en el Belgrano Cargas —red clave para acoplar la logística del campo con la minería—, Pino validó el sendero gradual de recuperación que propone el Ejecutivo nacional.
En la misma sintonía, elogió que el Gobierno haya logrado “cerrar” y poner a funcionar el esquema de la Hidrovía, aclarando que, si bien “todo es perfectible”, lo valorable fue destrabar la parálisis institucional.
Agenda global y más “brazos” para el modelo
En el plano del comercio exterior, Pino defendió las oportunidades que se abren para la Argentina bajo la nueva impronta global del país.
En ese marco, minimizó los roces con la Unión Europea por la restrictiva Resolución ambiental 1115. “No tenemos que enojarnos; si bien te causa enojo, vamos para adelante” dijo y confió en que el país demostrará que cumple “holgadamente” las condiciones de sustentabilidad.

Asimismo, celebró el cumplimiento de las cuotas de carne con los Estados Unidos, definiéndolo como un proceso que “ha venido muy bien”.
El correlato de este alineamiento con las tesis liberales de la gestión de Milei se reflejó en su entusiasmo por la diversificación productiva, aunque asumió que la falta de financiamiento “todavía” es un problema.
Lejos de defender un rol exclusivo para el agro, Pino celebró el avance de Vaca Muerta, el litio y la minería para que el campo deje de cargar solo con el financiamiento del Estado. “Festejamos esto para que la Argentina traccione... el país necesita muchos más brazos”, dijo.
“Hoy tenemos una oportunidad única de dejar de pensar solamente en cómo resistir y empezar seriamente a pensar cómo crecemos”, expresó ante los rotarios y vaticinó un “aumento exponencial” de la producción.
En diálogo con El Cronista, el dirigente contó que mantienen diálogo permanente con el sector energético y minero y explicó que el interés de estos sectores en proyectos de infraestructura tracciona con más fuerza las obras clave.
“El Belgrano Cargas -en proceso de licitación- es necesario para la minería y ese mismo ferrocarril nos va a llevar los granos de maíz de salta al puerto”, explicó.
Con tranquilidad política, el dirigente que se enfrena a una elección interna con su vicepresidente como contrincante minimizó las críticas.
De cara a las elecciones en la SRA, Marcos Pereda, cuestionó a la dirigencia por “degradación institucional”.



















