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Tras el 2,5% de noviembre, los datos preliminares de varias consultoras coinciden en que la inflación de diciembre oscilaría en torno al mismo valor, a pesar de ser un mes en el que tradicionalmente los precios de alimentos y bebidas suelen repuntar por el consumo estacional de las fiestas.
Dado que la suba acumulada del IPC entre enero y noviembre fue de 27,9%, los economistas estiman que la cifra anual de 2025; que el INDEC dará a conocer a mediados de este mes, terminará apenas por encima del 30%.
De esta forma, Javier Milei podrá mostrar el registro más bajo en ocho años, cuando el gobierno de Mauricio Macri finalizó 2017 con un índice general de 24,8%.
Si bien es un hito contundente del que puede sacar crédito la gestión libertaria, los números trazados para la medición de 2026 se alejan de las expectativas del Ejecutivo.
Sucede que el Presupuesto presentado por la Casa Rosada -y aprobado por el Congreso- prevé un aumento del IPC de un 10,1% interanual. Esto implica que, en promedio, el dato mensual debería rondar el 0,85% en 2026.
Sin embargo, para los especialistas, alcanzar la proyección de la “ley de leyes” será un desafío complicado para Milei, quien aspira a que el guarismo “empiece con cero” pronto para cumplir sus objetivos.
De cara a este año, los analistas sostienen que hay indicios de que se retomará el proceso desinflacionario, frenado desde mayo pasado. Pese a esto, advierten que la variable anual de los precios se ubicará por encima de lo que espera el Gobierno.
Por lo pronto, un escenario posible es el que brindan los analistas consultados por el BCRA para el Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM). El último sondeo estima una inflación del 21% para los próximos doce meses, más del doble de la meta del oficialismo.

Inflación 2025: qué número se espera para diciembre y las proyecciones para 2026, según las consultoras más escuchadas
Tal como sucedió en noviembre, la fuerte suba en el valor de la carne -con mayor incidencia en la canasta total que mide el Indec- volvió a empujar el índice general de diciembre, que podría ubicarse cerca del 2,5%.
El debate hacia adelante es si la pauta del 10% para este año prevista por el Gobierno podrá o no sostenerse. En diálogo con El Cronista, los economistas de la City proyectan un guarismo promedio del 2% mensual durante el primer tramo del año, impulsado por ajustes de tarifas pendientes y el impacto del nuevo esquema cambiario. Estos factores, señalaron, condicionarían el cumplimiento de la hoja de ruta libertaria.
C&T
Sobre el relevamiento de precios minoristas en el Gran Buenos Aires (GBA), en su último informe, C&T registró un IPC de 2,6% mensual. De confirmarse de manera oficial, la variación anual para 2025 arrojaría 31,2%.
María Castiglioni, directora de C&T Asesores Económicos, dijo que el dato estuvo “muy influido por el rebote de la carne, ya que, si bien a nivel mayorista no aumentó respecto a la segunda mitad de noviembre, en promedio impactó y se sintió en las góndolas". En detalle, su informe midió que la carne subió 8% en el mes.
Castiglioni mencionó que este fenómeno, sumado a las presiones estacionales de fin de año, fueron los responsables de que el índice no fuera más bajo. De todas formas, aclaró: “El efecto carne no se va a repetir en enero”.
En su escenario para el primer mes del 2026, la economista prevé un registro menor a diciembre, aunque este dependerá de “cómo reaccione el componente turismo, con un peso fuerte en enero”. “Febrero y marzo vemos una tendencia más clara hacia la baja”, precisó.
En su análisis, mencionó la indexación de los servicios privados y explicó que se ajustan mediante esquemas basados en la inflación pasada, lo que hace que el efecto de la desinflación tarde más tiempo en diluirse en este sector. “Pero está todo dado para que siga bajando”, auguró.
No obstante, Castiglioni considera que alcanzar un 10% anual es un objetivo “muy exigente”. “No creo que se cumpla porque, producto de todo el ruido preelectoral que hubo, la volatilidad cambiaria, la alta dolarización, todo eso terminó impactando en que la inflación frenara su baja el año pasado y eso, sin duda, genera un impacto en los meses siguientes”, desarrolló.
Para la analista, la corrección pendiente de los precios relativos y la recomposición en sectores como la educación y la salud complicarán los pronósticos del Gobierno nacional. Pese a estas dificultades, enfatizó que lo más importante es que la inflación retome y sostenga una tendencia a la baja “para realimentar las expectativas de los agentes económicos”.
Analytica
En tanto, el relevamiento de la consultora observó una variación del 0,5% durante la cuarta semana de diciembre en los precios de alimentos y bebidas de Gran Buenos Aires. “De esta forma, el promedio de cuatro semanas es de 3,1%”, señaló la firma que dirige Martín Rapetti. En este sentido, la inflación general mensual cerraría en 2,5%.
Al analizar el comportamiento acumulado de las últimas cuatro semanas, los rubros que más presionaron al alza fueron las frutas lideraron con un 7,9%, seguidas de cerca por las carnes y derivados con un incremento del 5,2%.
Ricardo Delgado, de Analytica, consideró “muy difícil” que el IPC mensual vuelva a comenzar con un “1 adelante” al menos hasta después de marzo, por lo que prevé un primer trimestre con un promedio de dos puntos por mes.
“Quizás a partir de la segunda mitad del año, la inflación pueda empezar a acercarse y a consolidarse en el 1 para a partir de allí mostrar algún número que empiece con 0″, indicó.
En este contexto, Delgado fue contundente al calificar como “inalcanzable” el número del 10,1% establecido en el presupuesto nacional. “Va a estar en torno al 20-22%”, aseguró.
Consideró que el resultado estará sujeto en gran medida a las nuevas bandas de flotación y de los ajustes de servicios públicos y de tarifas, que le pondrán un freno a la desinflación en el corto plazo. “Pensemos que además va a estar la nueva medición del INDEC, con un componente mayor en servicios que en bienes, a diferencia de hoy, y eso también va a impactar”, añadió.
LCG
Por su parte, la consultora a cargo de Javier Okseniuk señaló que la cuarta semana de diciembre terminó con un incremento del 0,6%. Esta medición ocurre luego de una merma en el aumento durante la semana previa, con una caída del 0,3%. Sobre la base de estas cifras, el análisis precisó que “en las últimas 4 semanas la inflación promedio se desaceleró a 2,3% mensual”.
En cuanto al IPC general, Florencia Iragui, de LCG, estimó un alza en torno al 2,5% para el último mes del 2025. De todas formas, aclaró que este número no responde solo al rubro de alimentos y bebidas, sino que fue motorizado “por la estacionalidad propia de las fiestas”, sumado a una inercia “que se viene arrastrando en los últimos meses”.
Si bien todas las categorías presentaron aumentos semanales, el factor determinante fue la suba de la carne. Con un alza semanal del 1,4%, este producto explicó por sí solo el 68% del incremento total del período en estudio. Aceites (1%) también registró movimientos por encima del promedio.
En lo que respecta a la evolución mensual, tres rubros superaron el 2,3% promedio. De nuevo, la categoría Carnes fue el principal factor de presión, con un incremento casi 3 veces mayor al promedio (6%). Esta aceleración “explica el 81% de la inflación promedio mensual”, señaló LCG. Atrás de esta, con una amplia diferencia, se ubicó Frutas (3,5%) y Azúcar, miel, dulces y cacao (2,5%).
De acuerdo con Iragui, 2025 cerraría con un IPC anual medido diciembre contra diciembre del 31%. Sin embargo, advirtió que el número parece haberse “estancado” en torno al 2% mensual, un porcentaje que califica como “difícil de romper”. Bajo este análisis, Irragui entiende que durante al menos los primeros seis meses de 2026, el índice de precios se mantendrá en ese rango.
Una resistencia que condicionará el esquema cambiario, ya que las bandas para el valor del dólar se moverán en esa misma proporción. “De esta manera, los futuros de dólar se encuentran dentro del esquema de bandas en los próximos meses”, comentó. Una tendencia que, según Iragui, “si se traduce en el valor de dólar spot de cada mes implicaría que el tipo de cambio se mantendría dentro del esquema sin necesidad de intervención del BCRA”.

















