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La escalada bélica entre Estados Unidos, Israel e Irán volvió a sacudir los mercados energéticos globales y el impacto ya empieza a trasladarse al mercado de combustibles en Argentina. En los últimos días el barril de petróleo llegó a superar los u$s 100 por primera vez en años antes de retroceder más de 5%, en medio de una fuerte volatilidad que mantiene en alerta al sector.
En ese contexto, el presidente de la Federación de Entidades de Combustibles, Alberto Boz, explicó que los movimientos del crudo internacional ya comienzan a reflejarse en los precios locales. En una entrevista este martes con Radio Mitre, el dirigente de la industria señaló que el efecto del conflicto se observa con mayor claridad en el diésel.
“Como bien decían, lógicamente el aumento del crudo internacional está impactando. Argentina está muy cerca de esa paridad de importación”, afirmó Boz al referirse al vínculo entre el precio internacional del petróleo y el valor de los combustibles en el país.
Por qué el diésel refleja primero el impacto del petróleo internacional
Boz utilizó el caso del gasoil para explicar cómo los cambios en el mercado global terminan trasladándose a los surtidores argentinos. Según detalló, el diésel es el combustible más expuesto a las subas del crudo porque el país todavía depende de importaciones para cubrir parte de la demanda.
“Estos aumentos impactan más en el diésel porque Argentina debe importar diésel, no tenemos autoabastecimiento”, sostuvo. Incluso con las refinería trabajando a plena capacidad, el sistema energético local necesita comprar gasoil en el exterior para abastecer el mercado interno.
Ese esquema hace que el precio doméstico esté muy ligado a la paridad de importación, un concepto técnico que describe el costo de abastecer el mercado local con combustible comprado en el exterior. Cuando el crudo sube en los mercados internacionales, ese costo aumenta y termina presionando sobre el precio final.

Según explicó el dirigente, en los últimos días comenzaron a verse movimientos en las pizarras de las estaciones de servicio. “Entre ayer y hoy estamos viendo en pizarra un 2% hasta un 3% en el diésel, nivel promedio país”, señaló.
En el caso de las naftas, el aumento reciente fue menor. Boz indicó que el incremento acumulado en marzo ronda el 2,2%, mientras que desde el inicio del conflicto el gasoil llegó a encarecerse cerca de 3,8%.
El fenómeno incluso está alterando la relación histórica entre combustibles. “Estamos asistiendo nuevamente a que los gasoil, dependiendo de la zona del país, superan el precio de las naftas”, afirmó.
Microajustes en los precios y consumo ligado al nivel de actividad
Más allá de los movimientos recientes vinculados al petróleo internacional, Boz explicó que el mercado de combustibles en Argentina viene registrando pequeños ajustes durante todo el año.

En lugar de subas abruptas, las petroleras aplicaron microcorrecciones periódicas que permiten adaptar los valores a cambios impositivos o a la evolución del mercado energético. “Hubo micro aumentos y hasta hubo meses donde bajó el precio básico de la nafta cuando subió el impuesto, para mantener el precio final”, explicó.
En ese esquema, YPF suele marcar la referencia de precios y el resto de las compañías acompaña para no perder participación en el mercado. “El mercado no está floreciente en volumen total, entonces nadie quiere perder mercado y el resto de las petroleras acompaña lo que marca YPF”, dijo Boz.
La evolución del consumo también refleja la situación económica general. Según los datos del sector, las ventas de combustibles todavía no lograron recuperar los niveles de hace dos años y durante el último período registraron caídas de entre 2% y 4% interanual, dependiendo del tipo de producto.
“La venta de combustible es un indicador instantáneo del nivel de actividad económica”, señaló Boz. “La demanda de combustible es inelástica. Nadie está consumiendo por puro placer, sino por necesidad”.
Por esa razón, la evolución de las ventas suele seguir muy de cerca el ritmo de la actividad económica y de la producción de bienes.
En ese contexto, la volatilidad del petróleo seguirá siendo un factor clave para el mercado energético. Si el conflicto en Medio Oriente mantiene la presión sobre el crudo, el impacto podría continuar trasladándose gradualmente a los surtidores argentinos, especialmente en el diésel, el combustible más expuesto a los movimientos del mercado internacional.















