NUEVO RÉCORD

La deuda es cada vez más grande: la contracara del plan Guzmán para bajar la dependencia monetaria

Los compromisos con acreedores equivalían el mes pasado a u$s 343.894 millones por el atraso en el tipo de cambio. Desde las PASO 2019, el salto fue de u$s 34.000 millones, aún tras el canje.

La deuda pública bruta de la Argentina llegó en julio al equivalente a u$s 343.894 millones, un nuevo récord nominal, y registró un salto mensual de u$s 374 millones.

Pese a la reestructuración lograda el año pasado (que tuvo una ínfima quita de capital y un alivio financiero en cuanto a los plazos y las tasas), durante la administración de Alberto Fernández la deuda creció u$s 30.595 millones, un 10% en 20 meses.

Esta cifra incluye los compromisos con tenedores privados, organismos multilaterales y entre el mismo Estado (con el Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Anses o el Banco Central, por ejemplo), en moneda local y extranjera.

De este número, en el corto plazo (menos de un año) son exigibles u$s 24.177 millones, un 7%.

Allí se contabilizan los próximos vencimientos con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Club de París, instituciones con las que el Gobierno espera alcanzar un acuerdo de refinanciación antes de fines de marzo de 2022.

El incremento se viene originando por la indexación de una parte de la deuda a la inflación, con títulos que ajustan por el Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER), que son la gran apuesta de los inversores ante el ancla cambiaria que trazaron en común el Ministerio de Economía y el Banco Central (BCRA) como una de las medidas anti-inflacionarias.

Como el índice de precios le gana al movimiento del tipo oficial de cambio, la deuda equivalente en dólares crece, aunque se puede fácilmente licuar durante la próxima devaluación del peso, que el Gobierno se intenta evitar a toda costa.

Ante la volatilidad macroeconómica y la desconfianza del mercado sobre una baja consistente de la inflación, la emisión de letras y bonos CER fue la gran apuesta de Economía para renovar los vencimientos y captar fondos excedentes para financiar el déficit fiscal y prescindir de la ayuda de los Adelantos Transitorios y la Transferencia de Utilidad del BCRA -emisión monetaria-, una estrategia que funcionó relativamente bien hasta julio pero que ahora quedó en riesgo tras dos malos resultados.

Exactamente lo contrario sucede con los instrumentos dollar linked, que se suscriben en moneda nacional pero ajustan por el dólar oficial.

En agosto, las autoridades apelaron a la reapertura de estos bonos para conseguir el equivalente a u$s 455 millones, por lo que ya están en circulación unos u$s 2534 millones de estos títulos que originalmente se utilizaron para "secar la plaza" y tentar a los que temían una devaluación acelerada de la moneda a fines de 2020.

Según reportó la Secretaría de Finanzas, al 31 de julio de 2021 el 73,9% de la deuda estaba nominada en moneda extranjera y el 26,1% restante, en pesos.

Dentro de las obligaciones en moneda local "en situación de pago normal", u$s 52.747 millones (el 59,1%) es ajustable por CER.

Otro dato relevante es que el 20,5% corresponde a compromisos con organismos internacionales, una categoría en donde el FMI predomina con el préstamo de u$s 45.000 millones más intereses que se tiene que renegociar en los próximos meses.

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