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El VAR de la oposición: alarmas por la actividad, la "encerrona" por la devaluación y el riesgo de crisis social

Fuera del Gobierno ya miran con preocupación que no solo hay variables que no mejoran sino que tampoco frenan su caída. Hablan de una disyuntiva en cuanto a la relación con el campo.

Mientras intenta ver de qué forma se rearma desde lo político, la oposición comienza a mirar algunas variables micro y macro que, entiende, comenzarán a complicar más la gestión del presidente Javier Milei. La inflación, el ritmo de actividad, la dolarización e incluso el tiempo que puede demandar una mayor conflictividad social ante un agravamiento de la situación, son algunos de los puntos sobre los que más se detienen las miradas.

Y no solo no coincide con muchas de las políticas, sino tampoco con las miradas o los números. Ahora prendió el VAR y quiere saber si la pelota todavía pica en la línea o ya entró al arco. Es decir: si la visión del Gobierno sobre el futuro tiene algún tipo de sustento.

El del movimiento de los precios y la devaluación, entienden algunos referentes, van de la mano. Apuntan que aquí el Gobierno se encuentra "en una encerrona", y que "en algún momento va tener que definir qué hace".

De acuerdo con lo que anticipó la semana pasada el ministro de Economía, Luis Caputo, hoy no está en los planes oficiales un tipo de cambio "no esperen el cimbronazo; el tipo de cambio real se aprecia y eso vino para quedarse".

Esto quiere decir que Milei hoy no tiene en la cabeza una nueva depreciación del peso, algo que sí ocurrió en diciembre pasado y que terminó por generar un caos de precios que llevó a la inflación a mostrar una aceleración de 25,5% en el primer mes de gestión.

Si se decidiera devaluar, el riesgo inflacionario volvería a tomar impulso, y hoy la contención de los precios aparece como uno de los argumentos centrales del oficialismo para marcar el éxito de la gestión.

En caso de que esta postura antidevaluatoria se mantenga, la oposición entiende que subirá la presión de sectores exportadores que son centrales para la acumulación de reservas. Aquí, sobre todo, se menciona al agro, que desde hace tiempo reclama una mejor cotización para liquidar sus ventas al exterior.

Esto llevó, incluso, a que los productores comenzaran a retener sus granos, algo que ya se siente en las reservas del Banco Central.

Desde la oposición analizan que si esta situación se mantiene, se deberá poner en marcha un sistema que mejore la rentabilidad del campo, algo así como una nueva versión del dólar soja, un mecanismo que el oficialismo quiere evitar no solo por cuestiones económicas y fiscales, sino también porque se trata de una herramienta que tomó impulso durante la gestión del Frente de Todos, y prefiere evitar que se haga cualquier comparación.

Lejos de impulsar la llegada de dólares, el campo hoy encaró un fuerte proceso de retención de granos, justamente porque habla de la falta de competitividad del tipo de cambio.

Dolarización  y devaluación

Esa "encerrona" de la que hablan en la oposición también afecta al proceso de dolarización, que en definitiva también está atado al ingreso de dólares. "No se ve hoy como algo posible. De a poco pareciera que queda más como parte de un relato que una realidad porque no les dan los números", sostienen.

A la misma altura se pone a la promocionada salida del cepo, algo para lo que también la falta de dólares es una complicación seria.

Hay otras cuestiones sobre los que la oposición centra su mira, y tiene que ver con variables como la preocupante caída de la actividad -de cerca de 10% en marzo- y la profundización de la baja del nivel de consumo, que en marzo pasado se desplomó 7,3% en supermercados y 7,6% en autoservicios.

"El margen de error se está achicando", sostienen en la oposición, y apunta que "es muy difícil mantener la calma con los números que se están viendo, más allá de que desde el Gobierno sale a mostrar la baja de la inflación, aunque claro sin explicar el contexto en el que se da".

Como parte de este escenario, la recuperación económica no sería "en V", como se esperanza el Gobierno, sino que mostraría -siempre de acuerdo a la visión opositora- "como un valle con una muy leve suba" en algún momento.

Este estancamiento es el que al mismo tiempo podría comenzar a incrementar el descontento social, hoy tal vez algo contenido pero que de a poco -por ejemplo con el paro general que anunció la CGT- comienza a ser más palpable. Y como parte de este proceso de desgaste también se analiza que la marcha universitaria agravó esta situación, y que no tuvo que ver "solo con el apoyo a la educación pública", sino que también "fue la decantación lógica de todo lo que viene viviendo".

"La marcha lastimó incluso a una parte de los votantes del Gobierno", afirman, y marcan cómo la problemática social va subiendo de tono.

Con todo esto, y ya fuera de los números propios de la economía -aunque claves en este punto- desde la oposición marcan que las encuestas siguen siendo favorables para el Gobierno, aunque con cifras inferiores a las que se venían dando e incluso a las que el propio oficialismo afirma tener.

Este dato no es menor ya que el Gobierno entiende que con una consideración positiva de más del 50% tiene mayor margen para impulsar ciertas políticas. Hoy sostiene que cuenta con un 54%, aunque las encuestas de la oposición marcan un 47%, lo que lo dejaría por debajo de ese porcentaje de equilibrio.

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