Como ya es de costumbre, el presidente Javier Milei seguirá este miércoles la semifinal del Mundial 2026 entre Argentina e Inglaterra desde la quinta presidencial de Olivos, junto a su hermana y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, en una jornada futbolística que se convirtió en un escenario alto voltaje político.

La Casa Rosada vació la agenda pública de la jornada, pero el partido terminó exponiendo un conflicto que el propio Gobierno intentó evitar: la carga simbólica de enfrentar a Inglaterra, atravesada por el reclamo de soberanía sobre las islas Malvinas.

El cruce, definido por la FIFA como de “alto riesgo”, excedió lo deportivo desde que se sorteó la llave. La guerra de 1982, el recuerdo de los 649 argentinos caídos y la rivalidad futbolística que dejó el Gol del Siglo de Diego Maradona en México 86 volvieron a instalar la discusión que dejó al Gobierno en una posición incómoda.

Por un lado, en redes se lo atacó a Milei por su conocida admiración hacia Margaret Thatcher, la primera ministra británica que condujo al Reino Unido durante el conflicto bélico. El martes, en su habitual conferencia de prensa semanal, el vocero presidencial Adrián Ravier fue consultado por las repetidas expresiones del primer mandatario en ese sentido.

Ravier respondió que esos dichos “fueron sacados de contexto” y sostuvo que el Presidente valora a la ex mandataria británica por su política económica, no por su rol en la guerra de Malvinas. Consultado de manera puntual sobre el reclamo de soberanía, el vocero fue escueto: “Las Malvinas son argentinas”, dijo, sin dar más precisiones.

Este mismo miércoles, la cuenta oficial de la Vocería Presidencial difundió en redes sociales un fragmento de esa misma conferencia, en el que se remarcaba la frase de Ravier sobre la soberanía argentina de las islas. La publicación buscó despegar al Gobierno de la lectura más resistida de la semana —la asociación entre Milei y Thatcher— y reinstalar el mensaje institucional de siempre: que la posición oficial no cambió pese a los gestos de cercanía del Presidente con el Reino Unido.

Milei no se pronunció públicamente sobre la polémica, aunque sí compartió una reflexión del diputado “Bertie” Benegas Lynch que criticó la carga simbólica que se le atribuye al partido: “Como la mayoría de los canales de noticias son incapaces de hablar sobre los grandes logros del gobierno, ahora se las pasan politizando la semifinal del miércoles y conectándola con temas bélicos, dolorosos y de revanchismos tanto absurdos como peligrosos. No sirven para nada”, publicó.

El Presidente buscó mantener un perfil bajo durante todo el Mundial, para evitar que se lea como una utilización política del éxito deportivo de la Selección. Lo único que comentó al respecto fue, en una entrevista que dio a Neura con la voz afónica después del partido contra Egipto, que con su hermana “sufrieron” y festejaron la victoria argentina.

También comentó en otra oportunidad que le iba a dejar la Casa Rosada a disposición de la selección si ganaban. “Si pasa lo que queremos, les dejo la casa de Gobierno a disposición de ellos y yo me voy a Olivos, no soy digno de estar con ellos. Es un festejo de ellos y el pueblo argentino”, dijo.

En cambio, la vicepresidente Victoria Villarruel buscó diferenciarse nuevamente de Milei y anoche salió fuerte con una publicación contra los ingleses. A través de un extenso posteo en la red social X, los calificó de “piratas usurpadores” y remarcó que el encuentro “no es un partido más”. En el mismo mensaje, agregó que no pretendía ser “políticamente correcta ni pecho frío” frente a Inglaterra y cerró reivindicando el reclamo histórico por las islas.

“Es Malvinas, es el Diego, es la última de Leo y es pararle el carro a los invasores. ¡Aguante Argentina! Porque hasta el último suspiro vamos a reclamar lo nuestro!”, cerró la vice, quien además incitó el banderazo que algunos usuarios promovieron en Atlanta, en provocación a las medidas de seguridad que acordó el Gobierno de Milei con el FBI en Estados Unidos.

Por caso, otro foco que removió la tensión fue la disposición de prohibir banderas de Malvinas en el Estadio que acordó la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, tal como contó El Cronista. La funcionaria, al ser consultada de manera directa por esa consigna, fue tajante: “‘Las Malvinas son argentinas’ es contenido político”, respondió. También se refirió específicamente al “mapita” de las Islas en una entrevista que dio con Cristina Pérez.

La definición generó un fuerte rechazo en la oposición. “Desde 1833 tenemos un reclamo ininterrumpido por Malvinas y los funcionarios viajan a Atlanta para negociar que no seamos “provocativos” defendiendo lo nuestro. ¡Dan pena! ¿Qué otra cosa podíamos esperar de los fanáticos de Margaret Thatcher?“, resplicó el diputado de la UCR, Pablo Juliano.

Por su parte, el socialista Esteban Paulón presentó un proyecto de resolución para expresar el repudio a las expresiones de la ministra Monteoliva. “La soberanía sobre Malvinas no es un “mensaje político”, es un mandato constitucional irrenunciable. Además ratificamos el derecho ciudadano a visibilizar esta causa histórica en todo lugar y contexto", publicó.

Más allá de la cuestión Malvinas, otro tema que se cruzó fue la organización laboral para los empleados públicos. Hasta ahora, la provincia de Formosa fue la única que declaró asueto, y Rodolfo Aguiar salió al cruce con el Gobierno Nacional por no replicarlo. “Se niegan a otorgar el asueto a los trabajadores pero todos los funcionarios se autolicenciaron. Queda claro quiénes siempre sostuvieron el funcionamiento del Estado”, reclamó esta mañana.

El asesor presidencial Santiago Caputo, habitué del Salón Martín Fierro, le respondió con una foto desde su despacho con la remera de Argentina: “Qué decís”.