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“Papá, ¿me comprás otro sobre? Me faltan un montón de figuritas para completar el álbum”. La respuesta no tarda en llegar: “Ya compramos un montón. ¿Cuántos más necesitás?”. Mateo, de 12 años, insiste. Explica que, si no consigue más sobres, va a quedar muy lejos de llenarlo antes de que termine el Mundial.
La escena podría repetirse en miles de hogares argentinos en la previa de la semifinal que la Selección disputa hoy frente a Inglaterra. Familias que compran un sobre más de figuritas, hinchas que salen a buscar una camiseta celeste y blanca, banderas, vinchas y maquillaje conforman una verdadera economía mundialista o albiceleste.
Las figuritas, lo más visible
Las figuritas son el ejemplo más visible. Como ocurrió en Qatar 2022, conseguir sobres volvió a ser una misión complicada algunos días. La fuerte demanda provocó faltantes en muchos kioscos y largas recorridas para encontrar stock.
Completar el álbum no resulta barato. La edición oficial de Panini cuesta $ 15.000 y cada sobre de siete figuritas se vendía a $ 2000 hace unos meses y ahora a $ 2500. En un escenario ideal, sin ninguna repetida, llenar las 980 figuritas demandaría una inversión cercana a los $ 295.000 o hasta $ 390.000.
No es solo eso. Al mismo tiempo, se multiplicaron los encuentros para intercambiar en lugares públicos, una práctica casi tan importante como los propios partidos.
Ademas, la expansión del Mundial de 32 a 48 selecciones también impactó directamente en el bolsillo dado que el álbum de esta edición es el más grande de la historia.
Avanza el fenómeno celeste y blanco
Pero las figuritas son solo una arista de esta economía mundialista. El avance de Argentina hizo que el fenómeno se extendiera a casi cualquier producto relacionado con la Selección.
En Once, uno de los principales polos mayoristas del país, los comerciantes aseguran que el cambio se notó a medida que el equipo de Lionel Scaloni fue superando rondas.
“La gente empezó de menor a mayor a involucrarse con la Selección. Al principio veníamos relajados porque éramos los campeones del mundo, pero cuando el equipo llegó a semifinales empezó a entusiasmar más y compra cualquier cosa relacionada con Argentina”, contó Gabriel Velázquez, comerciante de la zona, a El Cronista. “Salen banderines, pulseras, pinturas para la cara y todo lo que tenga los colores argentinos”, explicó.
En los locales de Once coinciden en que el rendimiento deportivo marca el ritmo del consumo. Cada triunfo genera un nuevo impulso en las ventas.
Menos ventas que en Qatar
Sin embargo, también se nota que el bolsillo está más flaco que en otros mundiales. Leo Sánchez, dueño de Todo Camisetas, un emprendimiento especializado en la compraventa de camisetas de fútbol originales, réplicas, nuevas y usadas vive su tercer Mundial al frente del negocio y asegura que el fenómeno todavía está por debajo del furor que despertó Qatar 2022.
“Brasil fue bueno, pero no se compara con lo que fue Qatar y en Rusia nos habían quedado sin vender algunas remeras. En 2022, en cambio, superamos todas las expectativas y llegamos a vender unas 60 camisetas por día”, contó.
En esta Copa del Mundo, el movimiento viene más moderado. Desde el comienzo del torneo vendió 212 camisetas entre sus dos sucursales, aunque espera que el partido de hoy frente a Inglaterra marque un punto de inflexión.
“Somos un país futbolero y, cuando llegan partidos decisivos como una semifinal, la gente empieza a querer tener su camiseta”, afirmó Sánchez.
El precio de la camiseta
Para incentivar la demanda, el comercio lanzó promociones. Las camisetas importadas con número se venden a $ 50.000, mientras que las nacionales cuestan $ 20.000 o dos por $ 38.000. Además, ofrece descuentos cercanos al 50% para jubilados.
Así, el impacto del Mundial se extiende sobre numerosos sectores: camisetas, pelotas; los kioscos encuentran en las figuritas uno de sus productos estrella y supermercados y almacenes venden más snacks y bebidas para las reuniones familiares cada vez que juega la Selección.
También se disparan las ventas de televisores, proyectores y dispositivos electrónicos, especialmente cuando el equipo nacional alcanza las instancias decisivas.
A eso se suman las plataformas de delivery, que registran un aumento de pedidos durante los encuentros, y los comercios que aprovechan el entusiasmo para lanzar promociones temáticas.
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