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El "efecto Milei" condicionó al Gobierno y redefine el mapa del Frente de Todos

En el oficialismo se vieron obligados a replantear su posicionamiento electoral ante el crecimiento en las encuestas del voto de la derecha. Los cambios que implicarán para Alberto Fernández, Cristina Kirchner y Massa

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El "efecto Milei" o el crecimiento de la derecha en las encuestas alertó la parsimonia de la Casa Rosada y redefinió la estrategia electoral del Frente de Todos con un esquema de dura confrontación que no sólo interpela a la oposición sino que también planteará un nuevo mapa interno en el oficialismo.

Alberto Fernández no avaló al ministro de Seguridad Aníbal Fernández en su exabrupto de "calles con sangre y muertos" para exponer la polarización con los sectores de derecha que encarnan Javier Milei y Patricia Bullrich. El Presidente se sorprendió cuando vio la repercusión de la fuerte frase del ministro todoterreno. Pero en la intimidad el jefe de Estado coincide plenamente en que un eventual gobierno de la derecha generará más violencia en las calles.

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En el Gobierno están alertas por el crecimiento del diputado libertario en las encuestas aunque destacan: "El techo de Milei es el piso del Frente de Todos y le roba votos a Juntos por el Cambio".

No obstante, hay un llamado de atención en la Casa Rosada y de hecho, Alberto Fernández ensayó un enfrentamiento público contra Milei y Bullrich frente al presidente norteamericano Joe Biden cuando cuestionó a los "que en mi país proponen el uso de armas para defenderse".

El ministro de Seguridad dio un paso más en esa estrategia de polarización con la derecha y desató una fuerte polémica. "No estoy tratando de generar pánico, cuento lo que yo vi y lo que Milei ofrece. Su propuesta es dinamitar todo", dijo Aníbal Fernández.

Desde este esquema discursivo el Gobierno se propone profundizar la grieta confrontando con la derecha. Aunque en su estrategia de polarización el Presidente y sus ministros no hicieron más que redefinir el mapa interno del Frente de Todos en varias direcciones


Autocrítica interna

La presidenta de la Cámara de Diputados, Cecilia Moreau, fue una de las más realistas. Dijo que el crecimiento de Milei "es producto de que nosotros y Juntos por el Cambio no estamos haciendo las cosas bien". Esto es: la ratificación plena de que hoy el Gobierno no está dando una respuesta inmediata a la inflación, el crecimiento de pobreza y el hartazgo social por la dirigencia política.

En palabras de Máximo Kirchner teledirigidas a Alberto Fernández significaron aquello de que "los números de pobreza son para que nos replanteemos por qué estamos acá, el Frente de Todos no vino a esto".

El Presidente intentó replicar al hijo de Cristina Kirchner al sostener que el FMI "no nos va a asfixiar" y alertó que el Gobierno "no va a dar ni un paso atrás". Pero en la retórica interna hay una autocrítica que exige un amplio sector del Frente de Todos y que el Gobierno no toma nota.


Cristina candidata

El mensaje de Milei y Bullrich también reforzó hacia adentro del frentetodismo la necesidad de dar pelea en las urnas con un candidato de extrema polarización ante el avance de la derecha. Es decir, alguien contrapuesto al cien por ciento de Milei.

De esta manera, en las usinas del kirchnerismo duro sólo se replica la idea del operativo clamor por "Cristina candidata". Fue la consigna única que se vio en el acto frente a Tribunales el jueves por la tarde cuando Axel Kicillof y el mayor compendio kirchnerista bregaron en contra de la Corte Suprema y la "proscripción" de la vicepresidenta.

Allegados a Cristina Kirchner destacaron ante El Cronista que hay signos claros de que la Vicepresidenta ya evalúa con mayor realismo la idea de ser candidata. Un gesto: habilitó a Hugo Yasky y un grupo de gremialistas de la CTA con quienes mantuvo una reunión privada a deslizar su frase de que "no me voy a quedar a cuidar de los nietos". Antes esa filtración era impensada.


El centro desplazado

El efecto Milei y Bullrich despierta también el efecto interno de la eventual ineficacia de un mensaje-candidato del centro. Para ponerlo en términos concretos: la postulación de Daniel Scioli o el mismo Alberto Fernández desde un prisma de polarización no tendrían efectos electorales.

El embajador en Brasil y precandidato del FDT dijo a El Cronista que "el camino es el medio y no los extremos". No parecería ser ese el efecto buscado por Aníbal Fernández. Más bien, la polarización de un candidato de extrema izquierda como Cristina Kirchner sería el camino deseado por el frentetodismo alineado a la vicepresidenta.

Tampoco encajaría en este esquema de polarización una candidatura de Sergio Massa, quien hoy está más complicado en su plan electoral por la falta de mejoras de la economía. Los datos de inflación de 7,7% en alza sumado a los números alarmantes de pobreza son hechos irremontables para un ministro que apostó por levantar la economía como trampolín inmediato de su candidatura.

En cambio, a Kicillof le cierra esa ecuación del discurso extremo porque en la provincia de Buenos Aires Milei no tiene un candidato firme para darle batalla al gobernador en su plan de reelección. El referente del FdT no tendría candidatos muy fuertes para competir la provincia.

Las últimas encuestas muestran que la polarización paga más. Los candidatos extremos son los que más intención de votos cosecharían hoy.


Todos adentro

Más allá de los efectos no deseados en el FdT con el aumento de la figura de Milei o de Bullrich el mensaje unificador de polarización marcará un camino inevitable de unidad forzada en el oficialismo. Aquel "no nos une el amor sino el espanto" de Borges se transforma hoy en "todos adentro" que pregona siempre el Papa Francisco.

No hay margen de ruptura en el FDT o de quiebre por afuera si la intención es retener el poder en las elecciones presidenciales. En tal caso, las PASO serán eje ya indiscutido de ordenador interno para que luego se configure aquel lema peronista que sostiene que el que "pierde acompaña".

Efecto temor

El temor impuesto por Aníbal Fernández de un gobierno opositor con "sangre y muertos en la calle" se le suma la idea de un Trump o un Bolsonaro argentino como parte del imaginario que busca instalar el oficialismo.

En este ensayo de plan temor que se propone desplegar el Gobierno y el FdT quedó abonado con la frase del jefe de Gabinete, Agustín Rossi, quien habló de que "con Juntos por el Cambio y con Milei, la pobreza se va a duplicar y la inflación se va a espiralizar de manera impresionante".

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