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La inflación en Argentina no deja de aparecer entre las preocupaciones económicas en todas las encuestas y, después del pico de marzo, la mayoría de las estimaciones señalan una profunda baja, con excepción de la realizada por el área de research de un banco que modera el optimismo y la ubica en zona de riesgo.
El modelo de Machine Learning utilizado por el equipo de Research de BBVA tiene una particularidad y es que no está basado en relevamientos de precios ni en índices de consumo de alta frecuencia, sino que trabaja sobre tendencias macroeconómicas de largo plazo y relaciones estadísticas entre variables históricas.
En marzo, ese equipo proyectó que la inflación estaría por encima de lo que anticipaba el consenso de expertos relevado por el REM y la ubicó en 3,2%. Finalmente, el dato oficial difundido por el INDEC fue de 3,4%, muy cerca de la estimación elaborada mediante inteligencia artificial.
Para abril, mientras el promedio de las consultoras y analistas relevados por el Banco Central proyectan una inflación de 2,6%, BBVA estima un 3%, con un margen de error de 0,2 puntos porcentuales. En el escenario más optimista, el dato sería de 2,8%; en el más pesimista, alcanzaría el 3,2%.
Ese punto es especialmente sensible para el Gobierno, que espera que, superados los factores estacionales, la inflación vuelva a mostrar registros “con 2 adelante”. Un número por encima del 3% implicaría un freno en el proceso de desaceleración que el oficialismo busca consolidar.
Nuestros modelos de machine learning en @BBVAResearch nos están dando una estimación para la inflación de abril en 3.0% +/- 0.2 pp. pic.twitter.com/jDl1Zz5qHK
— Federico Forte (@FedeeForte) May 6, 2026
Sin embargo, hay otro elemento que sigue de cerca el mercado. Si se observa la evolución de las proyecciones de BBVA desde diciembre, el modelo tendió —aunque levemente— a subestimar la inflación real. Es decir: incluso cuando logró acercarse bastante al dato final, sus cálculos terminaron ubicándose por debajo del número oficial conocido posteriormente.
Si esa tendencia se repitiera, la inflación de abril podría incluso superar el 3% proyectado actualmente por el banco.
Qué dice el REM y por qué BBVA quedó por encima del consenso
La proyección de BBVA contrasta con el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) publicado por el Banco Central, donde el promedio de las consultoras y entidades financieras mantuvo sin cambios su estimación de inflación para abril en 2,6%.
Incluso entre el denominado “Top 10” de analistas con mejor desempeño previo, la previsión también quedó por debajo de la planteada por el banco: 2,7%.
La diferencia no es menor porque el REM funciona como el principal termómetro de expectativas macroeconómicas del mercado argentino. En la última encuesta participaron 45 actores, entre consultoras locales e internacionales, centros de investigación y entidades financieras.
Más allá de la inflación, el informe mostró un escenario de desaceleración económica moderada. Los participantes recortaron la expectativa de crecimiento para 2026: el PBI proyectado pasó de 3,3% a 2,8%, mientras que el “Top 10” redujo su estimación a 2,5%. Al mismo tiempo, el mercado espera que la tasa de desempleo cierre el año en torno al 7,4%.
En ese contexto, la previsión de BBVA aparece más cautelosa que la del promedio del mercado. La entidad financiera considera que la desaceleración inflacionaria podría ser más lenta de lo esperado, incluso después de que se disipen algunos factores estacionales que afectaron el índice de marzo.
Cómo funciona el modelo de IA de BBVA y en qué se diferencia del REM
La principal diferencia entre el modelo de BBVA y el REM es metodológica. Mientras el relevamiento del Banco Central recopila estimaciones realizadas por economistas y consultoras privadas —muchas de ellas apoyadas en seguimientos de precios, encuestas y mediciones online—, el sistema utilizado por BBVA Research trabaja sobre inteligencia artificial y aprendizaje automático.
El modelo fue desarrollado utilizando técnicas de Machine Learning conocidas como “Random Forest” y se alimenta de series históricas de datos macroeconómicos argentinos desde 1962. Entre las variables que analiza aparecen la inflación pasada, la brecha cambiaria, las tasas de interés, la emisión monetaria, los salarios, la actividad económica y los movimientos del tipo de cambio.
Según explicó Federico Forte, economista de BBVA Research y uno de los autores del trabajo, el objetivo no es identificar causalidad sino mejorar la capacidad predictiva de corto plazo. Es decir: detectar patrones estadísticos que suelen anticipar movimientos inflacionarios.
Uno de los hallazgos más relevantes del modelo es que la inflación argentina presenta fuertes comportamientos “no lineales”.
En términos simples, eso significa que ciertas variables comienzan a impactar mucho más cuando superan determinados niveles. Por ejemplo, la brecha cambiaria o la propia inflación pasada ganan poder predictivo en contextos de inflación elevada.
El trabajo también concluye que la llamada “inercia inflacionaria” sigue siendo la variable más importante para anticipar la evolución de los precios en Argentina. En otras palabras: cuanto más alta es la inflación, más tiende la economía a reproducirla hacia adelante.
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