La jefa comunal interina de Avellaneda, Magdalena Sierra, desató un fuerte revuelo político tras inaugurar una sala multiespacio que fue bautizada con su propio nombre en la Escuela Secundaria N.º 4 de Gerli.

El homenaje generó inmediatos cuestionamientos debido a que transgrede la regla general fijada por la normativa bonaerense para las instituciones educativas.

Sierra, quien asumió al frente del municipio a mediados de año tras suceder temporalmente a Jorge Ferraresi, participó de la apertura del espacio y difundió el acontecimiento a través de sus redes sociales. Desde el establecimiento justificaron la decisión al asegurar que la iniciativa surgió de los propios alumnos en el marco de la presentación de una serie de obras, sumado al criterio interno de que los espacios de la escuela lleven exclusivamente nombres de mujeres.

De acuerdo con la reglamentación de la provincia de Buenos Aires, el uso de nombres propios en escuelas, salones de actos, bibliotecas o aulas está reservado para personalidades con trayectorias destacadas en el desarrollo comunitario o con reconocidos méritos cívicos.

Sin embargo, el punto más crítico de la regla establece como condición indispensable que deben transcurrir al menos diez años desde el fallecimiento de la persona homenajeada. Si bien la normativa contempla excepciones, hasta el momento no se ha informado de manera oficial si la institución tramitó y obtuvo una autorización especial para exceptuar la regla en favor de una funcionaria que continúa en funciones.

Asimismo, el procedimiento administrativo exige una participación activa de la comunidad educativa (estudiantes, docentes y familias) mediante elecciones internas, la conformación de ternas y el posterior aval de las autoridades educativas correspondientes. Ante la falta de difusión de las actas de votación, las alternativas analizadas o la conformación de la terna final, crecieron las sospechas sobre la legalidad y la transparencia del procedimiento.