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El consumo volvió a ubicarse en el centro de la discusión económica en los últimos días, a partir, sobre todo, de declaraciones impactantes de referentes de, por ejemplo, el sector supermercadista.
Después de un año marcado por la desaceleración inflacionaria y por señales de estabilización financiera, el Gobierno sostiene que la baja de los precios es la condición necesaria para recomponer el poder adquisitivo y, con él, el nivel de actividad.
Un consumo que todavía no logra despegar
Sin embargo, los datos sectoriales y los testimonios empresarios muestran que la recuperación no termina de trasladarse al mostrador.
Los últimos informes oficiales reflejaron un desempeño dispar entre canales. Mientras algunos segmentos vinculados al consumo más aspiracional mostraron rebotes interanuales, el canal supermercadista y mayorista continuó operando en terreno contractivo.
Esa brecha alimenta una pregunta que atraviesa al sector: cuánto tarda la estabilización macroeconómica en traducirse en volumen de ventas.
El diagnóstico de los mayoristas
En ese contexto, desde la Cámara Argentina de Distribuidores y Autoservicios Mayoristas (CADAM) anticiparon un escenario preocupante para los próximos meses. “La caída existe”, señaló a El Destape Armando Farina, presidente de la entidad, al describir el balance de 2025.
Según precisó, el año “venía con una caída del 8,4% y en los últimos tres meses recuperó cerrando en un 7,7% de caída”, una mejora insuficiente para revertir el saldo negativo.

Cambios en los hábitos de compra
El diagnóstico apunta a un cambio estructural en los hábitos de compra. “Hoy lo que está pasando, especialmente en el canal mayorista, es que la gente ya no necesita salir a comprar de manera masiva y stockearse, sino todo lo contrario”, explicó.
Con precios más estables que en los años de inflación de tres dígitos, el consumidor dejó de adelantar consumo y pasó a realizar adquisiciones más frecuentes y de menor volumen.
“La gente está todos los días haciendo la compra mínima y necesaria en el local de proximidad, entonces esto le afecta al mayorista”, resumió Farina.
Esa modificación impacta directamente en el ticket promedio. “Ha caído el ticket promedio”, afirmó, al tiempo que señaló que las aplicaciones y la venta online ganaron participación y restaron facturación al canal tradicional.
El resultado fue un mercado más fragmentado, con mayor competencia entre categorías y marcas, y con márgenes más ajustados.
El frente de los ingresos aparece como otro factor determinante. “El aumento de los servicios le quita poder adquisitivo a la gente para consumir”, advirtió. Según su análisis, los salarios informales son los que más rezago acumularon: “Los salarios que vienen muy atrasados son los salarios informales, que no han recuperado de diciembre de 2023 hasta acá”.

En esa línea, señaló que el crecimiento de la actividad todavía no se tradujo en un repunte del consumo masivo. “El crecimiento del PBI argentino por ahora no se ve en el consumo porque se lo está llevando prácticamente la actualización de los costos de servicio”, sostuvieron.
En términos laborales, describió un mercado con expansión pero de menor calidad. “Se han creado 500.000 puestos de trabajo informales y se han perdido 276.000 trabajos formales. Es decir, tenemos más trabajo, pero trabajo informal”, plantearon. Ese cambio en la composición del empleo incide directamente en la dinámica de compra de bienes de consumo cotidiano.
Con este panorama, el sector proyecta meses de estancamiento. Farina indicó que prevén un período adicional sin repunte significativo de las ventas, en un contexto en el que aún restan ajustes tarifarios y recomposición salarial.
Recién hacia la segunda mitad del año podría observarse una recuperación más clara si la inflación logra perforar el umbral del 1% mensual y los ingresos comienzan a acompañar, dijo.
El impacto no fue homogéneo entre rubros. “El último año se notó mucho la caída del consumo en bebidas alcohólicas”, detalló, y señaló que las categorías compiten con mayor intensidad entre sí, en un escenario donde el consumidor compara más y decide con mayor selectividad.
“Nosotros lo que apoyamos en Cadam es que el consumidor tiene que comprar con la mejor oferta posible”, afirmó, y agregó que el objetivo debe ser “que el consumidor argentino obtenga la mejor calidad al mejor precio”.
















