La Embajada de China en Argentina emitió una dura declaración contra el embajador de Estados Unidos en el país, Peter Lamelas, luego de una entrevista en la que cuestionó el rol del gigante asiático en Argentina y advirtió sobre su influencia en sectores estratégicos.
El embajador de Estados Unidos en Argentina, Peter Lamelas, comenzó su gira por las provincias. El funcionario ya había adelantado que uno de sus objetivos sería acercar posiciones con los gobernadores de nuestro país para llevar los intereses de Estados Unidos.
Fue en este contexto que, en su paso por Salta, durante una entrevista con El Tribuno, Lamelas apuntó contra el gigante asiático y recibió una dura contestación.
Desde la representación diplomática china acusaron a Lamelas de “atacar y difamar deliberadamente” la cooperación entre China y Argentina.
Declaración del Portavoz de la Embajada China🇨🇳 en Argentina sobre las afirmaciones erróneas del embajador estadounidense Peter Lamelas pic.twitter.com/d1TMtoJXJh
— Embajada de China en Argentina (@ChinaEmbArg) April 20, 2026
Asimismo, rechazaron sus dichos por considerarlos “plagados de prejuicios ideológicos” y propios de una “mentalidad de suma cero de la Guerra Fría”.
El cruce fue luego de que el embajador destacó la relación entre Donald Trump y Javier Milei, y planteó que Washington busca una Argentina “más segura, más próspera y más fuerte”, alineada con los intereses estadounidenses.

En ese marco, Lamelas subrayó que su misión es “abrir Argentina al mundo” y fomentar la llegada de inversiones norteamericanas, al tiempo que resaltó el potencial de provincias como Salta en recursos estratégicos como el litio y el oro.
Sin embargo, el punto de mayor tensión apareció al referirse a China. El diplomático sostuvo que, a diferencia de Estados Unidos, “cuando uno trata con las empresas chinas uno trata con el gobierno”, al que calificó como un sistema comunista que “controla a la gente y la información”.
Además, advirtió que Argentina debería “estar preocupada” por la participación china en áreas sensibles como infraestructura, comunicaciones y seguridad.
También enmarcó esta postura dentro de una reactivación del interés estadounidense en la región, tras décadas de menor atención: “Estados Unidos estaba durmiendo”, afirmó, y vinculó ese cambio al liderazgo de Trump, Milei y figuras como Marco Rubio.
En esa línea, reivindicó la vigencia de la Doctrina Monroe como guía estratégica para el hemisferio.
La respuesta china no se hizo esperar. Desde la Embajada señalaron que Estados Unidos “no puede aplicar su política de ‘América Primero’ y al mismo tiempo criticar a otros países por cooperar con China”, y defendieron el vínculo con América Latina como una cooperación “Sur-Sur basada en el beneficio mutuo, sin cálculos geopolíticos”.
Además, remarcaron que los países de la región deben decidir de manera soberana con quién establecer relaciones, y rechazaron la idea de una “amenaza china”. En ese sentido, sostuvieron que la cooperación con Beijing ha generado beneficios concretos en el corto y largo plazo.
Como contrapunto a las críticas, la representación china también destacó la magnitud del vínculo económico con Estados Unidos: más de 73.000 empresas estadounidenses operan en China, con inversiones que superan los 1,2 billones de dólares y una tendencia creciente.
El episodio expone un nuevo capítulo en la disputa de influencia entre Washington y Beijing en América Latina, con Argentina como escenario y recursos estratégicos, como el litio, en el centro de la escena.
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