CGT con uno, dos o tres jefes: se larga la carrera por la nueva conducción

Para el 20 de octubre está agendado el congreso sindical que debe elegir a la jefatura de la central obrera. Presión de Alberto Fernández por una conducción de unidad. Gestiones con el moyanismo para que integre la nueva conducción

El 20 de octubre figura marcado en rojo en todos los calendarios sindicales. Es que para ese día está agendado el congreso sindical que deberá parir a la nueva conducción de la mayor central obrera del país para los próximos cuatro años. 

No se trata de una definición sencilla y claramente no es inocua para los intereses de la Casa Rosada: desde hace meses el propio Alberto Fernández pregona por un acuerdo entre los principales jefes sindicales que alumbre una jefatura de unidad como resorte político clave de la red de respaldos a su administración.

El deseo presidencial supone desde el vamos que varios de los actores gremiales más poderosos de la central obrera se despojen de las ambiciones personalistas que privilegiaron en los últimos tiempos por sobre cualquier aspiración unificadora y que dieron lugar a un mapa sindical profundamente fragmentado, que terminó conspirando contra el propio poder de fuego de la entidad.

¿Hay ahora chances de que pueda prosperar un acuerdo de unidad? Los últimos pasos datos por algunos de los referentes de diálogo casi diario con Alberto parecen perseguir ese objetivo. La semana pasada la denomina ‘mesa chica' cegetista convocó en reserva a la sede de UPCN a un grupo de representantes del camionero Hugo Moyano, quien se mantiene alejado de la central, en la apuesta de un acercamiento que permita comenzar a esbozar la posibilidad de un proceso de reunificación.

El gesto fue encarado por referentes de los ‘gordos' (grandes gremios de servicios) y de los llamados ‘independientes' (Uocra, UPCN y Obras Sanitarias), que en la actualidad ostentan el manejo de la jefatura de la central y parecen consustanciados con el propósito presidencial de alumbrar una conducción única y con todos los sectores adentro.

Por eso, además de sumar al moyanismo (de la reunión participaron los dirigentes Omar Pérez, Juan Pablo Brey y Roberto Coria en representación del camionero), las gestiones involucran a otras corrientes sindicales que hoy se mantienen distantes de la estructura cegetista.

En las últimas semanas gordos e independientes también reactivaron las conversaciones con referentes de la poderosa Confederación de Trabajadores del Transporte (CATT) y también sentaron en la mesa de UPCN a Omar Maturano (La Fraternidad) y Juan Carlos Schmid (dragado), quien hasta hace dos años integró el triunvirato de conducción de la central, en el que hoy solo se mantienen Héctor Daer (Sanidad, del grupo de los gordos) y Carlos Acuña (estacioneros, que responde a Luis Barrionuevo).

Para los próximos días, en tanto, el objetivo apunta a aceitar el diálogo con otras dos corrientes clave y también alejadas de la jefatura de Azopardo: la denominada Corriente Federal de Trabajadores, que responde al líder de la Bancaria, Sergio Palazzo, y la agrupación Sindicatos en Marcha para la Unidad Nacional (Semun), que integran unas 50 organizaciones bajo la conducción de Sergio Sasia, el titular de la Unión Ferroviaria.

Las súper paritarias sin techo agitan el fantasma de la indexación

Gordos e independientes descuentan que a las negociaciones por la unificación también se terminará incorporando el frente de gremios alineado con el barrionuevismo, en tanto que no descartan avances con el taxista José Ibarra, el jefe de las 62 Organizaciones Peronistas. "La apuesta es conversar con todos, que todos estén dentro de la nueva conducción. Creemos que esta vez puede ser posible", le dijo a este diario uno de los gremialistas a los que más escucha el Presidente.

Sin embargo son casi nulas las chances de que ese proceso pueda dar a luz una jefatura unipersonal al frente de la principal central obrera. Desde una y otra vereda sindical advierten que solo un esquema de conducción colegiada es posible en el actual escenario de fragmentación. 

¿Será un formato de dos, tres o cuatro jefes? En gran medida ello dependerá del resultado de la gestiones en marcha y de los sectores que finalmente terminen incorporándose al nuevo consejo directivo.

Para buena parte de la dirigencia, el formato que terminará imponiéndose bajo el paraguas de la unidad será otra vez el de un triunvirato. De esa alternativa se conversó en concreto en la reunión de UPCN, donde los grupos anfitriones le plantearon a los representantes de Moyano una propuesta que contemplaría sumar a un delegado del camionero en el triunviro, junto con un representante de gordos e independientes (allí se impone claramente el nombre de Daer) y un tercer lugar destinado a ser consensuado entre el resto de los sectores que retornarían a la central.

Se trata de una idea aún incipiente, acelerada por la decisión del Gobierno de no volver a prorrogar la extensión de mandatos sindicales que rige desde que arrancó la pandemia y que vence en agosto. Con tiempos ajustados y en medio de la campaña para las elecciones legislativas, se vienen dos meses intensos de negociaciones para definir la estructura de poder sindical que acompañará los próximos dos años de gestión presidencial del Frente de Todos.

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