En febrero el Fondo Monetaria Internacional (FMI), va a revisar las metas del programa firmado con Argentina en abril del año pasado. El Gobierno llega con la mitad de las metas cumplidas, a pesar de repetir faltas con las reservas.
La meta de reservas esta incumplida, pero el Gobierno sostuvo el superávit y la cobertura social, además de impulsar las reformas comprometidas.
El ministro de Economía, Luis Caputo, viajó con el presidente Javier Milei al foro de Davos, Suiza, donde también asistirá la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva. No fue confirmado si tendrá una bilateral en el evento.
Las metas que se revisarán en febrero tienen como instancia a revisar, o fecha de corte, diciembre de 2025. Es por eso que se descuenta que la meta de reservas fue nuevamente incumplida. El Banco Central debía alcanzar una acumulación de reservas que le dejara un saldo de -u$s 3500 millones. Las compras durante 2025 lo dejaron a más de u$s 10.000 millones de ese objetivo.
Sin embargo, el Central mostró en los primeros días de 2026 un fuerte compromiso con la acumulación. En lo que va del año suma compras por u$s 708 millones. El compromiso para todo el año es sumar al menos u$s 10.000 millones. A pesar de esto y de los cambios en las valuaciones de activos, las reservas netas se mantienen en -u$s 20.100 millones.
A la acumulación por compras, ayer se sumó un desembolso de la Corporación Andina de Fomento (CAF) por u$s 400 millones para fortalecer el sistema eléctrico.
Esta suma de voluntades envía una señal al reclamo principal del FMI, de apuntalar la acumulación de reservas. “Si bien el proceso aún se encuentra en una etapa temprana, la acumulación de reservas ha comenzado el año a un ritmo más rápido de lo previsto”, señaló la vocera del FMI, Julie Kozak, la semana pasada.
Elogios mediante, de todas formas, se espera que el programa requiera de otro waiver, o perdón por incumplimiento, de la meta de acumulación de reservas.

El frente fiscal se mantiene como la salvaguarda del programa. El Gobierno sumó en 2025 un resultado primario superavitario equivalente al 1,5% del PBI, mientras que en el resultado financiero alcanzó el 0,2%. Si bien el Gobierno había asumido el compromiso de alcanzar un superávit de 1,6%, que se plasmó en la primera revisión del acuerdo, la meta del acuerdo original firmado en abril era de 1,3%.
“Hemos decidido aumentar el nivel de superávit por encima de lo que habíamos estimado, de lo que le habíamos propuesto al Fondo Monetario. Ese 1,3 que teníamos como meta de superávit primario, este año lo vamos a llevar a 1,6. Vamos a hacer un mayor esfuerzo fiscal aún en un año electoral”, dijo el ministro de Economía, Luis Caputo, tras anunciar el fin de las negociaciones con el organismo el 11 de abril.
A pesar de esta diferencia, la meta cuantitativa fue alcanzada. Las metas cuantitativas indicaban que el superávit debía ser de $ 10,8 billones. El resultado obtenido para 2025 fue de $ 11,7 billones, muy por encima del objetivo e incluso sin considerar los ajustes pertinentes por inflación.
Otro de los objetivos asumidos era que la asistencia alimentaria alcance a cubrir al menos el 95% de la canasta básica alimentaria de los menores. En este frente, el Gobierno más que superó el objetivo. La cobertura entre la Asignación Universal por Hijo (AUH) y la Tarjeta Alimentar superó los $ 150.000, mientras que la canasta para un niño de 6 años en diciembre superó los $ 122.000. Sin embargo, la revisión se hará por la cobertura de un adulto equivalente ($190.780 para diciembre) para el promedio de seis meses. Desde que asumió Javier Milei se disolvieron distintos mecanismos de asistencia social y se redujo el financiamiento a comedores, mientras que el monto de la AUH trepó un 493%.
Por fuera de las metas indicativas, el oficialismo también asumió compromisos, algunos de los cuales alcanzó, como la presentación y aprobación del presupuesto 2026 o la implementación de la resolución de desregulación del mercado eléctrico.
Entre los principales compromisos asumidos con el organismo que están en marcha, está la reforma laboral, que será tratada en las sesiones extraordinarias que el Gobierno convocó para el 2 de febrero y para el cual ya trabaja para sumar los votos. Si bien el ministro de Economía no se sumó a las recorridas del oficialismo para sumar voluntades, es quizás el principal gestor detrás de lo que puede ser el éxito de la reforma, ya que es quien está dedicado a supervisar la distribución de los recursos para las provincias.
La revisión formal se concretará en febrero, cuando una misión visitará el país para supervisar el cumplimiento de los objetivos. De considerarse aprobado, Argentina recibiría otros u$s 1000 millones en el marco del acuerdo por u$s 20.000 millones que se firmó en abril.
2026 es otro cantar. El Gobierno aspira a repetir el superávit primario y ubicarlo en 1,5%, según plasmó en el presupuesto, el FMI proyecta que el mismo será de 2,2%, lo que supone un desafío ante la contracción de ingresos experimentada en 2025.
Para Fundación Mediterránea, una inflación que duplique a la proyectada para 2026 (10,1%) podría traducirse en un aumento nominal de los ingresos del 33%, equivalente a 4,7% real. Si bien la mayor inflación traccionaría un aumento de los gastos indexados (como jubilaciones), el resto de las erogaciones que tienen aumentos discrecionales, si se mantienen en los niveles presupuestados, podrían hacer que el superávit primario en 2026 se ubique en 1,9% del PIB, en lugar del 1,5% presupuestado. Esto sin considerar los cambios de las reformas.



















