PANORAMA POLÍTICO

Campaña mística para 'Cristina 2023' y el libro que no perdona el kirchnerismo

La Vicepresidenta parece dispuesta a ser candidata. Por qué hay tanto enojo con Kulfas. Los sindicalistas que se despegan y el alivio de Máximo Kirchner. El 25 de mayo, fecha clave en el universo K

Cristina Kirchner está en campaña presidencial para el 2023. Así lo interpretan quienes la conocen bien aunque ella no lo haya dicho en ON, expresión periodística que usó para señalar que no se escuda en el Off the record que implica que los periodistas no identifican al autor de un comentario o información.

Aunque formalmente no se lance, habrá apariciones graduales como en el 2019 cuando hizo campaña una campaña con su libro Sinceramente después de la derrota del 2017 que la devolvió al Senado de la Nación. Ya usa la misma estética -y el mismo sello de Unidad Ciudadana- pero con un discurso a todas luces más fuerte que aquellas dos campañas soft en las que buscó reconciliarse con quienes rechazan sus modos extremos o quienes dejaron de creer en su gestión.

En Chaco hizo la autopsia del Gobierno que integra pero responsabilizó a Alberto Fernández por la ruptura del contrato electoral y como único mérito le reconoció haber sido señalado por su dedo. Aunque con elogios, también dinamitó las posibilidades presidenciales de Eduardo ‘Wado' de Pedro, un discípulo al que no vio "preparado" para jefe de Gabinete, ¿cómo podría serlo ahora para el sillón de Rivadavia? Hasta se permitió darle más entidad a dos amigos del Presidente en los que se apoya para enfrentarla como son Héctor Daer, jefe de la CGT, y Emilio Pérsico, del Movimiento Evita. También a Sergio Massa, titular de la cámara, jefe del Frente Renovador.

Ante tan cálida tribuna, con un Jorge Capitanich viendo en primera fila cómo se le escurrían sus propias intenciones presidenciales, la Vicepresidenta destacó la "década ganada" como el único periodo continuado de tres gobiernos del mismo signo -y apellido- que le garantizó una despedida en una Plaza de Mayo "llena de bote a bote". Eso es lo que siente que el Presidente y su equipo dilapidan, además de la reconciliación social del 2019.

Hechos todos los descargos y autoexculpada de decisiones con las que "no le estamos haciendo honor a tanta confianza y anhelos que nos depositaron", CFK aparece dispuesta a no delegar en nadie la tarea y a ir en busca de la mística que supo tener cuando se alzó con el 54% de los votos. Le alcanza con la mitad de ese porcentaje para quedarse con una tajada del poder político, ser voz autorizada y garantizar la resistencia bonaerense. Aún perdiendo mantendría el retoño del que habla Máximo Kirchner para que a futuro pueda haber un candidato del espacio K con chances de ganar.

La campaña que lidera como si fuera precandidata de la oposición podría tener otro evento en una efeméride patria y nestorista, como lo fue el anuncio del 18 de mayo tres años atrás. Ahora se menciona el miércoles 25 de mayo, día en que se cumplen 19 años de la asunción de Néstor Kirchner como presidente, punto inicial del 'ismo' que representan.

En el mapa nacional el Conurbano y el norte del país siguen siendo el refugio kirchnerista. En Buenos Aires el voto cautivo se concentra en la Tercera Sección Electoral, desde Ensenada con el leal Mario Secco a Almirante Brown, pasando por Lomas de Zamora, San Vicente y hasta Quilmes, entre otros municipios. El desembarco podría organizarlo algún intendente de los más afines, como Secco, mientras otros, prudentes, aparecen permeables al operativo seducción de funcionarios de Casa Rosada y de varios ministerios albertistas y al mismo tiempo temerosos de La Cámpora y el huracán Cristina. En las provincias aún no aparecen gobernadores dispuestos a correr riesgos ni con ella ni en su contra.

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MÁXIMO, LIBERADO

Máximo Kichner, Axel Kicillof e intendentes del Frente de Todos en los 103 años del natalicio de Evita

Hasta el viernes Máximo Kichner había asumido la discusión pública. El sábado se lo vio aliviado y de muy buen humor en la conmemoración de los 103 años del natalicio de Eva Perón. Apeló a la historia familiar, a la frustración de su abuela materna y sindicalista, Ofelia Wilhelm, y a revindicó a sus padres. Pidió incluso no asustarse y relativizó el debate actual apelando en broma a la fuertes discusiones políticas en su hogar. Otra vez no nombró al Presidente y como gesta peronista destacó el 25 de mayo del 2003.

A la inversa de CFK, él apuntala la simbología y el sello del PJ que le da una vidriera institucional como la de Los Toldos para poder mostrarse junto a Axel Kicillof, Verónica Magario y los intendentes, incluso Mariel Fernández del Movimiento Evita que a su lado dijo que "clamamos unidad" porque "de ninguna manera una diferencia nuestra puede entregarle el sillón presidencial a ningún liberal".

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EL LIBRO 'MALDITO'

En el universo cristinista es cierto que la Vice fue "generosa" al aceptar los ministros que designó Alberto Fernández. Es igual de cierto que sembró tropa propia en casi todas las segundas líneas y organismos del Estado. Su mayor gesto de bondad sin embargo fue callar reproches contra dos de los principales funcionarios, escribas de libros lapidarios contra ella. Vilma Ibarra, secretaria de Legal y Técnica, es la primera y el segundo es Matías Kulfas a quien los defensores de Cristina no perdonan por haber escribo "Los tres kirchnerismos. Una historia de la economía argentina 2003-2015".

En la edición de Siglo XXI Kulfas destaca las políticas económicas de Néstor Kirchner, y también las del primer mandato de Cristina Fernández de Kirchner con la salvedad de que, señala, la acompañaba "un Kirchner que todavía controlaba importantes resortes de poder". En cambio es crítico de las políticas de "intervención" que encaró, ya viuda y reelecta. Desde la primera página y con acento en los últimos capítulos desmenuza la "frustración" por las restricciones en la adquisición de divisas, los "parámetros rígidos que dificultaron una adecuada calibración" y "la rigidez en el uso de las herramientas" del Estado sobre una economía en estancamiento y desaceleración, con creciente déficit fiscal.

El actual ministro de Desarrollo Productivo tampoco ahorra críticas a los cambios en el Indec, "un grave retroceso en la disponibilidad de diferentes estadísticas". Y responsabiliza a la gestión K por sobre los efectos de la situación internacional: "Argentina pasó a ser una de las peores economías en materia de crecimiento, solo superada por Venezuela y en niveles similares a los de Brasil, lo cual revela que existen importantes factores internos que influyen decisivamente en el crecimiento". "Se tendió a gastar mucho en tiempos de desaceleración económica y crisis pero no se generaron ahorros fiscales importantes durante el auge del segundo kirchnerismo", sentencia.

FIN DE LA TREGUA

Durante 16 meses el kirchnerismo contuvo su enojo, al menos en ON, contra el funcionario autor de ese libro. El fin de la tregua tiene fecha y lugar: en una reunión de intendentes Máximo Kirchner le pasó factura a Juan Zabaleta y a Gabriel Katopodis por la "tibieza" del ministro a la hora de frenar la suba de los precios. Y el 24 de marzo mientras caminaba de la ex ESMA a Plaza de Mayo, ya sin ser jefe del bloque del Frente de Todos y en una marcha para marcarle al Presidente su poder territorial, indicó al economista Hérnan Letcher: "Contá lo que pasó".

El sanmartiniense, que había callado hasta esa orden de habilitación, dio detalles en una entrevista por TV y en AM 750. La que amplificó la anécdota fue CFK en el acto chaqueño y por eso desde Desarrollo Productivo la intentaron relativizar.

En el racconto K la noche del 15 de noviembre del 2019 Cristina Kirchner, Alberto Fernández y Máximo Kirchner se sentaron a definir el reparto de lugares en el nuevo Gobierno. Al día siguiente el reelecto diputado le transmitió a Letcher: "Vas a la Secretaría de Comercio". Y le encomendó un proyecto para el área. El director del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) preparó un paper de 20 páginas junto a su equipo, como continuidad de la que fuera la gestión de Augusto Costa, y lo envió al presidente electo, a la vice electa y a Kirchner hijo. Unos días más adelante, en un bar de Palermo, Kulfas le planteó que no estaba aún decidida su designación y cuestionó su propuesta. "Querés controlar todo, no es nuestra línea, es demasiado dura", relató Letcher la respuesta del ahora ministro.

Alberto Fernández recibió a Abel Furlán, secretario general de la UOM, el jueves por la noche

CFK replicó esa cita de Kulfas y Letcher pero no hizo alusión, entre otros temas que obvió, al rol del sindicalismo, tarea que deja para su hijo. El jefe del PJ de Buenos Aires sigue molesto con el faltazo de Abel Furlán, de la UOM, y del camionero Pablo Moyano al plenario de Baradero. El metalúrgico no fue porque atendió el consejo de los secretarios de sección y en cambio visitó casi de noche al presidente Alberto Fernández que difundió la foto el jueves 5 recién a las 23.41. Pablo Moyano escuchó a su padre que impuso su poder y lo desplazó de la paritaria de Camioneros.

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EL BRINDIS DE KULFAS

En el Congreso sin embargo el bloque del Frente de Todos que comanda Germán Martínez se mantuvo unido e incluso hubo quienes agradecieron a Kirchner que bajara a la sesión para votar las leyes de VIH y de producción industrial de cannabis y cáñamo medicinal. Ambas normas -para las que se necesitaba su voto- fueron funcionales a la estrategia de descongelamiento del Congreso y un modo de opacar la pretensión opositora de avanzar con la Boleta Única. El titular ex jefe de la bancada estuvo también a la hora de votar en contra de la Boleta Única pero se ausentó de la media sanción de la ley de beneficios a la construcción, un proyecto de Massa y Cristian Ritondo.

La ley que habilita la industria del cannabis y cáñamo se salvó gracias también a una gestión de último momento del jujeño Gerardo Morales sobre el bloque radical. Sin su intervención se hubieran caído después del duro discurso "antilegalización" de Graciela Camaño y de las críticas a dos artículos clave para la creación de una agencia y directorio por considerarse que generaba "más burocracia".

Antes de que le apuntara CFK, Kulfas convocó a un brindis a las diputadas Mara Brawer y Carolina Gaillard

En medio de la crisis  el Presidente felicitó a las impulsoras de la leyes, las diputadas Carolina Gaillard y Mara Brawer, que saltaron visiblemente felices con los brazos en alto tras la sanción. Kulfas las convocó al Ministerio junto a las organizaciones que impulsaron la ley, entre otras la conocida Mamá Cultiva. Apenas un rato antes del discurso de Cristina Kirchner el ministro encabezó un brindis en sus oficina por el nacimiento "de una nueva industria" y posó para las fotos abrazado a las legisladoras y con los dedos en V.

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