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La estabilidad institucional del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) volvió a colocarse en el centro del debate económico tras la salida de Marco Lavagna y la sorpresiva decisión oficial de postergar la implementación de la nueva metodología para medir el Índice de Precios al Consumidor (IPC).

En un contexto de fragilidad financiera y necesidad de anclas nominales, el mercado observa con lupa cualquier movimiento que pueda retrotraer aquella intervención estadística de la que fue impulsor Guillermo Moreno durante la gestión kirchnerista.

El economista Fernando Marull, uno de los analistas más consultados por el City, se refirió a este escenario y analizó el “ruido” que estas decisiones generan en los inversores. Durante una entrevista en Radio Con Vos, el especialista intentó poner paños fríos a la alarma de una manipulación inminente, aunque fue tajante respecto a los costos de la improvisación oficial.

La metodología de la discordia: ¿gesto técnico o político?

La nueva metodología del IPC, que buscaba actualizar la canasta de consumo tras casi dos décadas, era un paso esperado por técnicos y analistas. Sin embargo, su suspensión a solo días de la publicación del dato de enero despertó suspicacias. Según Marull, el problema no es tanto el cambio técnico en sí, sino la forma en que se comunicó —o se dejó de comunicar—.

“Yo creo que puede haber surgido el ruido por la eventual publicación de la nueva metodología que se esperaba para el dato de enero, básicamente, o sea, para dentro de quince días. Puede haber surgido algo, un ruido ahí y bueno, eso deriva en el cambio”, explicó el economista. Para él, la falta de claridad oficial alimenta fantasmas del pasado: “Me parece un poco desprolijo la verdad. Si a vos te habían dicho que salía un cambio de metodología, hay un cronograma y te lo iban a publicar ahora, sí, me parece un poco desprolijo”.

“El termómetro de qué piensa el mercado te lo va a decir cómo operan los bonos CER”, señaló Marull.
“El termómetro de qué piensa el mercado te lo va a decir cómo operan los bonos CER”, señaló Marull.

Sin embargo, el analista desestimó que la diferencia técnica entre el índice viejo y el nuevo fuera sustancial como para justificar una maniobra de ocultamiento. “Creo que con la nueva metodología o la vieja metodología no hay mucha diferencia; digo, 0,1 o 0,2 te puede llegar a dar. Si sube la carne te da bien la nueva metodología; si suben las tarifas te da mal la nueva metodología. Es así”, sentenció.

El mercado y los bonos CER: el termómetro de la credibilidad, según Marull

El comportamiento de los activos financieros es la métrica definitiva del sentimiento inversor. Marull utilizó este “termómetro” para diagnosticar la gravedad actual de la crisis en el INDEC. “Si el mercado creyera realmente que el organismo ha vuelto a ser intervenido para subestimar la inflación, los bonos que ajustan por CER (inflación) deberían reflejar una huida masiva”, analizó sobre este punto.

“El termómetro de qué piensa el mercado te lo va a decir cómo operan los bonos CER”, señaló Marull. En su análisis, el hecho de que no se haya producido un desplome total indica que, por ahora, el mercado otorga el beneficio de la duda: “Si al mercado le hubiese caído mal, hoy los bonos CER se tendrían que haber caído fuerte. Porque van a pagar esa inflación. Cosa que sí pasó en enero de 2007. Hoy no pasó eso”.

Para el economista, la noticia aún está siendo digerida, pero advierte sobre la velocidad de los mercados: “Hace una hora que ya está la noticia, eso ya tendría que estar en los precios. Si el mercado no confía en el nuevo director técnico del INDEC, no vas a esperar a mañana. Mañana te podés comer una caída del 5% y vos pensá que los bonos CER son una cartera de más o menos 30.000 millones de dólares”.

El fantasma de 2007: Una “jodita” que salió cara

La comparación con la intervención de Guillermo Moreno en 2007 es inevitable. Marull recordó con precisión matemática aquel hito que destruyó la credibilidad externa de Argentina: “Fue enero de 2007, me lo acuerdo de memoria. El dato fue 0,4 y empezó a dar 0,3″.

Sin embargo, el economista fue más allá de la inflación y recordó que la manipulación estadística tuvo un costo fiscal astronómico por el lado del crecimiento. Al “inflar” los datos de actividad con un deflactor inadecuado, el Estado argentino terminó pagando fortunas por los cupones vinculados al PBI. “La jodita de Moreno salió carísima. Pagaste de más por el cupón PBI. Es terrible la historia”, subrayó, enfatizando que una mala estadística no solo afecta la percepción social, sino que drena directamente las arcas del Tesoro.

El desafío de Pedro Lines: ¿habra continuidad o ruptura?

Tras la salida de Lavagna, todas las miradas se posan sobre Pedro Lines, el nuevo responsable técnico. Marull, quien lo conoce desde la gestión de Jorge Todesca —el hombre que reconstruyó el INDEC tras el 2015—, confía en su perfil técnico, pero advierte sobre la presión política: “Ojalá que no se ‘morenice’, definitivamente. Yo con los números del INDEC, desde que entró Lavagna y antes con Todesca, no he dudado, me suenan consistentes todos”.

Para el economista, la consistencia de los datos de pobreza y actividad durante los últimos años ha sido una de las pocas políticas de Estado que Argentina logró mantener, incluso bajo fuego cruzado.

¿Habrá continuidad de la gestión Lavagna con la llegada de Lines? (Fuente: Archivo).
¿Habrá continuidad de la gestión Lavagna con la llegada de Lines? (Fuente: Archivo).

“Incluso en la baja de pobreza de 2022, no dudé. Son lecturas. Algunos especialistas dicen que la pobreza es 31 en lugar de 30, pero no es 50. Por eso uno resalta: no hay dudas acá, cuidemos el instituto”, pidió.

En un país donde la inflación es el principal drama macroeconómico, el INDEC no solo debe ser preciso, sino también parecerlo. Cualquier ruido, por pequeño que sea, reactiva una memoria traumática que, como bien señala Marull, ya le costó a la Argentina miles de millones de dólares. La consigna es clara: “Cuidemos el instituto”.