Opinión

Utopía libertaria y restricción K: ¿hacia mil años de kirchnerismo?

Wall Street ya se está preguntando: aún si los libertarios llegasen a vencer en el balotaje, ¿cómo lo van a hacer?

La esperanza sin racionalidad es la utopía de los tontos: ¿puede el idealismo libertario vencer a la casta peronista y radical? Wall Street está repleta de dudas y castiga a un Merval con sabor K otra vez. El mercado comienza a pricear un escenario de continuidad de las políticas actuales a la luz de los resultados electorales de octubre y de la ruptura de la oposición tal cual la habíamos conocido en los últimos años.

Razones para estar negativo en Argentina: la economía. Debemos más de 100.000 millones de dólares de corto plazo y no tenemos un solo dólar. La inflación pasada ronda el 115% anualizada y la futura aproximadamente el 200%. La pobreza es del 40% y aun así los pobres siguen votando populismo. Desde el 2010 que Argentina no puede crecer sistemáticamente. Tenemos una bomba atómica monetaria que de alguna manera va a tener que explotar.

Razones para estar negativo Argentina: la política. Si gana el oficialismo, el mercado se anima a anticipar que más o menos vamos a tener más de lo mismo. Si llegan a ganar los libertarios, van a tener un Senado en minoría y Diputados en minoría. En el mejor de los casos el macrismo le va a poder ofrecer todo su aparato de funcionamiento logístico. Pero es altamente probable que tengamos un gobierno débil a nivel operativo y a nivel político al que no le quede otra opción que administrar mediocridad.

Razones para estar negativo Argentina: la bomba. La bomba nunca le explota al peronismo, esto implica que el próximo gobierno libertario, si ocurriese el milagro, se va a tener que hacer cargo de todos estos quilombos con las consecuencias políticas y sociales que sabemos le ocurre a todo opositor que intente resolver algo en esta tierra. Ya sabemos cómo terminan estos experimentos, una y otra vez lo venimos observando desde hace cien años. Si bien uno no puede descartar excepciones, las probabilidades están en contra de una gestión libertaria exitosa.

Se quebró JxC: adiós reformas. Antes de que se armara todo este delirio de conventillo entre los distintos muñecos que componían esta fuerza, se pensaba que el frente libertario junto con JxC iban a votar más o menos en bloque todo el paquete de reformas que son necesarias para la Argentina.

El mercado comienza a pricear un escenario de continuidad de las políticas actuales. 

Nada de eso ahora pareciera ser posible porque JxC se partió en dos: una parte se une al peronismo y la otra parte queda pululando cerca del liberalismo, lo cual da toda la noción de un bloque mucho más partido, mucho más débil, y, por lo tanto, las probabilidades de reformas contundentes han caído sustancialmente. Esto es en el mejor de los casos, o sea, con los libertarios ganando las presidenciales.

Argentina necesita recuperar tres cosas

  1. Apertura de la economía;
  2. Desregulación de la economía;
  3. Fuerte reducción del gasto público

Pero nada de esto va a poder realizarse sin mayorías en senadores y diputados, o sea, aún ganando las presidenciales, los libertarios van a estar limitados en todos sus frentes. Una cosa era resolver el país en cinco minutos en YouTube o en Polémica en el Bar, hablándole a una doña Rosa enamorada, pero algo muy distinto es cuando tenés al peronismo y al radicalismo enfrente y a la crisis económica más enorme que jamás hayamos tenido con cuarenta y siete millones esperando soluciones. 

Se acabó el tiempo de la TV, ahora hay que manejar una república con cuarenta y siete millones de pobres. Wall Street ya se está preguntando: aún si los libertarios llegasen a vencer en el balotaje, ¿cómo lo van a hacer?

Sin Nafta. Desde afuera el mundo nos mira atónito en este talento tan especial que tenemos de hacerlo todo mal todo el tiempo. La elección de octubre y todo lo que vino en consecuencia es otro ejemplo más de un país que pudo ser Australia pero que terminó siendo Peronia. 

Pareciera que los mercados andan con ganas otra vez de descontar mil años más de kirchnerismo. Quizá la mayoría del votante libertario, esencialmente joven, utópico e idealizado, subestimó lo dificultoso que puede ser luchar contra la casta, contra ese aparato peronista y radical que tiene ochenta años de funcionamiento fluido. 

Esa casta puede vencer a los libertarios en la elección, y si no lo logra, la casta puede vencerlos en la calle a nivel logístico, y si no lo logra, la casta puede vencerlos en Diputados, y si no logra, la casta puede vencerlos Senadores, y si no lo logra, la casta puede vencerlos con el sindicalismo. Golpe de realidad al ingenuo votante libertario.

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