

Hay una palabra que en nuestro país todavía genera incomodidad y hasta cierta superstición: testamento. La asociamos casi automáticamente con el final de la vida o con la enfermedad. Pero esa lectura es, en realidad, una de las grandes deudas culturales que tenemos como sociedad. Testar no es despedirse: es decidir, en pleno uso de nuestra voluntad y en el presente, qué huella queremos dejar en el mundo que sigue.
Cada vez que una persona se sienta en una escribanía para pensar su testamento, está hablando de su historia, de sus afectos y de la marca que quiere dejar. Es un acto de planificación y de libertad. Y también, cuando así se lo decide, es un acto profundamente solidario.
En el marco del Mes del Legado Solidario, desde el Consejo Federal del Notariado Argentino acompañamos a UNICEF Argentina para poner sobre la mesa un concepto que crece en el mundo. Se trata de la posibilidad de que cualquier persona mayor de edad destine una porción de su patrimonio a una organización social.
A veces existe el temor de que este paso desproteja a la familia, pero la ley argentina es sumamente clara: protege estrictamente a los herederos legítimos mediante la porción legítima. El testamento solidario opera sobre la porción disponible. Es decir, se busca proteger a los familiares directos y, al mismo tiempo, decidir el destino de un porcentaje libre de los bienes propios.
No hace falta contar con una gran fortuna para dejar un legado. Alcanza con la decisión. Es lo que hizo, por ejemplo, Norma, una contadora de Mendoza que decidió firmar su testamento solidario a favor de UNICEF en memoria de su hija. Su historia nos inspira a entender cómo el dolor puede transformarse en una oportunidad real para las próximas generaciones. Esos fondos se traducen en acciones concretas: vacunas, educación o el soporte nutricional que hoy reciben miles de chicos en las comunidades más vulnerables del norte de nuestro país.
El valor de esta ayuda colectiva quedó demostrado recientemente en la edición número 35 del histórico programa de recaudación “Un Sol para los Chicos”, que alcanzó la cifra récord de $2.427 millones de pesos. Una jornada de semejante magnitud evidencia que la sociedad argentina mantiene una enorme voluntad de ayudar; lo que necesita son canales institucionales transparentes y seguros para canalizar esa generosidad.
Para tender ese puente, el notariado federal cumple una función clave: durante estos meses, los escribanos donan su trabajo y sus honorarios para que el trámite del testamento solidario sea 100% gratuito.
En la práctica, esta labor se traduce en un asesoramiento legal y familiar donde el escribano calcula minuciosamente las porciones de la herencia. El objetivo es garantizar el estricto cumplimiento de la ley argentina y explicarle al ciudadano, de forma muy simple, cómo destinar un porcentaje libre a UNICEF sin descuidar ni desproteger a sus herederos legítimos. A partir de esa conversación, el profesional asume la confección del documento. Finalmente, todo el trámite se asienta de manera confidencial en el protocolo notarial, quedando guardado bajo secreto profesional y protegido frente al paso del tiempo.
Poner las oficinas, la matrícula y el conocimiento legal a disposición de la niñez de forma totalmente desinteresada es lo que convierte a este programa en una verdadera herramienta de transformación social.
Vivimos tiempos en los que se habla mucho de responsabilidad social, pero pocas veces bajamos esos conceptos a decisiones cotidianas. El testamento solidario es una herramienta al alcance de todos que permite que los valores personales continúen generando un impacto positivo en el futuro.
Desde el Consejo Federal del Notariado Argentino renovamos el compromiso de acompañar a UNICEF para que cada vez más personas conozcan esta herramienta. El desafío actual es lograr que la planificación del legado se incorpore de forma natural en nuestra sociedad. La seguridad jurídica no es solo un trámite técnico, sino el respaldo real que permite que el esfuerzo de toda una vida se transforme en un compromiso con las próximas generaciones.















