

Los repasadores son uno de los elementos que más se usan en la cocina y, justamente por eso, suelen acumular grasa, restos de comida, humedad y manchas difíciles. Con el paso del tiempo pueden perder su color original y adquirir ese característico olor desagradable que permanece incluso después de pasar por el lavarropas.
Sin embargo, existe un truco casero para recuperar los repasadores viejos sin recurrir al vinagre ni al limón. La clave está en combinar agua hirviendo, jabón blanco y bicarbonato de sodio para realizar una limpieza más profunda.
Cómo blanquear los repasadores viejos con agua hirviendo, jabón y bicarbonato

El procedimiento es sencillo y permite tratar varios repasadores al mismo tiempo. El agua caliente ayuda a aflojar la suciedad acumulada en las fibras, mientras que el jabón blanco contribuye a remover grasa y residuos. El bicarbonato, por su parte, se utiliza habitualmente en la limpieza para ayudar a neutralizar olores y desprender suciedad.
Para hacerlo en casa:
- Colocá los repasadores dentro de una olla grande.
- Cubrilos completamente con agua.
- Agregá unas cucharadas de jabón blanco rallado.
- Sumá bicarbonato de sodio.
- Llevá el agua a hervor y mantené los repasadores en el agua caliente durante varios minutos.
- Retiralos con cuidado y dejalos enfriar lo suficiente para poder manipularlos.
- Enjuagalos muy bien y después realizá un lavado habitual.
El método es especialmente útil cuando la tela está percudida, tiene manchas de grasa o conserva olor a humedad. El uso de agua caliente y bicarbonato para blanquear repasadores también es recomendado en distintos métodos de limpieza doméstica.
Por qué este truco ayuda a sacar el mal olor de los repasadores
El problema del olor aparece con frecuencia cuando los repasadores permanecen húmedos o acumulan restos orgánicos después de varios usos. La humedad favorece que el tejido conserve olores desagradables, por lo que una limpieza profunda puede ayudar a recuperarlos.
El jabón blanco actúa sobre la suciedad y la grasa, mientras que el bicarbonato de sodio ayuda a combatir los olores impregnados en la tela. Después del tratamiento, es fundamental enjuagarlos bien y dejarlos secar completamente.
Para mantenerlos en mejores condiciones, conviene no dejarlos húmedos durante horas, lavarlos con frecuencia y asegurarse de que queden completamente secos antes de guardarlos.













