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Milei se recuesta en la política para calmar las ansiedades de la economía

A marzo le quedan pocos días, y en el Ministerio de Economía tienen la esperanza de repetir este mes algunos de los resultados más resonantes del primer bimestre del año, que fueron los vinculados a los objetivos fiscales y cambiarios.

La actividad económica no atraviesa un buen momento, pero es previsible: aplicar el freno de mano era parte del plan. La caída del consumo (paralela al desplome de la producción) fue vista como la herramienta más eficaz para detener la escalada inflacionaria que desató la devaluación de 54% aplicada en diciembre. En ese sentido, el primer trimestre está jugado, y algunos consultores arriesgan una baja del PBI cercana a 8%, casi como la anotada durante la pandemia.

Luis Caputo sigue aferrado al ancla fiscal. No es una señal para el corto plazo, pero es la que mejor leen los inversores, porque le da sostenibilidad de mediano plazo a la Argentina. El ministro reiteró ante los empresarios del Consejo Interamericano del Comercio y la Producción (Cicyp), que esa meta no se toca. El rally imparable de bonos soberanos le da una buenas razones: una rentabilidad de casi 40% en dólares y una caída del riesgo país debajo de los 1500 puntos.

Los empresarios siguen esperando algo más. Preocupados por la recesión, entienden que Javier Milei tiene que sumar avances en otros frentes. La Casa Rosada es consciente de ese contexto y por eso aportó dos señales relevantes en la semana que pasó. La más audaz fue la oficialización de los dos candidatos elegidos por la Casa Rosada para ir a la Corte Suprema de Justicia. Hubo especulaciones de todo tipo sobre los nominados y su efecto en la interna oficial, pero hay un dato no menor: el envío de los pliegos crea un factor nuevo de negociación en el Senado, la cámara donde Milei tiene menos votos propios.

Votación del DNU de Javier Milei en el Senado

El peronismo tiene 33 votos en el Senado, de los cuales muchos son considerados cristinistas. La promoción del juez Ariel Lijo puede ser lo suficientemente atractiva para ese núcleo opositor como para abrir discretos canales de diálogo que permitan negociar. Los libertarios quieren sacar adelante una nueva versión de la Ley Bases y algunos contenidos del cuestionado DNU 70/23. La Corte actual prefiere que las diferencias las zanje la política y no los jueces. Pero Milei quiere resultados y un equilibrio distinto en el máximo tribunal podría ayudar a crearlos.

La segunda señal fue el aumento para los jubilados vía DNU: abril ya no será un mes de motosierra, pero el Presidente podrá decirle al FMI que escuchó sus planteos. Quedará por ver si estas movidas servirán para mover la rueda de una economía que quedó atascada.

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