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Milei: alianza, coalición, interbloque o absorción

Javier Milei ha planteado claramente que su hito político decisivo es la elección de medio mandato que tendrá lugar en octubre de 2025.

Ello marca una referencia cronológica que también es importante para la economía, ya que implica que la sensación de recuperación tiene que ser plena para ese momento.

El presidente argentino es un líder político nuevo que no tiene una herramienta política eficaz para sustentarse. Ninguno de los veinticuatro gobernadores pertenece a su fuerza política; lo son sólo siete de 72 senadores y nada más que 37 de 250 diputados. Una situación inédita en la historia argentina y muy difícil de encontrar en otros países.

Milei no cuenta con un partido nacional propio y en la mayoría de los distritos fue a elecciones con diversas estructuras políticas preexistentes, que han demostrado tener dificultades para coordinarse.

Parece desechar la constitución de una alianza política con fuerzas afines. Ello implicaría llegar a esa construcción con una fuerza propia muy débil frente a estructuras asentadas en todo el país, como son el PRO y la UCR. En el caso de una alianza, Milei lideraría a lo sumo la tercera fuerza. Esta forma de construcción requiere adherir primero a un programa de gobierno, por lo general completo y detallado. Esto puede ser una ventaja para los planes políticos del presidente pero también una limitación que le quitaría autonomía y libertad de acción. La alianza es un concepto jurídico en la formalidad electoral, pero en lo político se trata de una acumulación de poder.

Otra variante es la coalición. Está más directamente vinculada a la distribución del poder. Hacer un gobierno de coalición implica adjudicar espacios de poder (como ministerios) a cambio de apoyo parlamentario. Podría ser el camino más eficaz, pero no parece ser una forma de construcción política que funcione para un líder político fuertemente personalista y reacio a compartir decisiones, como es el actual presidente argentino.

Javier Milei

En un nivel más bajo se encuentra el interbloque. Fue utilizado por Mauricio Macri en su periodo de gobierno, con resultados dispares. Constituyó de esta forma una mayoría en Diputados y en el Senado obtuvo logros negociando con el bloque de senadores justicialistas que lideraba entonces Miguel Ángel Pichetto. Es una variante que exige negociar ley por ley por parte del Ejecutivo con los socios del interbloque. Es una construcción frágil y por eso puede ser transitoria. Macri eludió la coalición, ya que no dio una participación al radicalismo de acuerdo a su fuerza parlamentaria.

En cuarto lugar está la que puede ser denominada absorción, es decir, crear una fuerza política nueva a partir de fusionar los partidos políticos afines. Es lo que hizo Perón tras ganar en 1946. Su alianza electoral estaba constituída por el Partido Laborista con eje en los sindicatos, una disidencia de radicalismo que representaba su vicepresidente, cuadros políticos provenientes del nacionalismo y el socialismo, y una serie de partidos provinciales. En los meses siguientes fusionó todas estas estructuras y dirigencias, creando una nueva y única fuerza, el justicialismo o peronismo. Pasó así a tener una herramienta política propia, eficaz para un liderazgo fuertemente personalista.

A cuatro meses de gobierno, este parece ser el camino que busca emprender Milei: constituir una fuerza política propia vía fusión y absorción de las preexistentes, para con ella obtener un triunfo electoral en 2025. Quizás por ello no ha demostrado interés ni siquiera por constituir un interbloque con el PRO en la Cámara Baja.

Es claro que ha delegado esta tarea en la Secretaria General de la Presidencia, su hermana Karina, y que ella a su vez está desarrollando su tarea con los primos Martín y "Lule" Menem, quienes la secundan.

El tío de ambos, el ex presidente Carlos Menem, en realidad llevó adelante una versión atenuada de la fusión o absorción. La víctima del mismo fue entonces el partido liberal, denominado UCD, liderado por Álvaro Alsogaray y su hija María Julia (el factor familiar en el poder tiene varias experiencias en la Argentina política contemporánea, sobre todo a nivel provincial), el que terminó desapareciendo como fuerza política.

Pero los primeros pasos de la construcción de una fuerza política nueva por parte del actual Gobierno no han sido fáciles. El conflicto para remover al presidente del bloque de La Libertad Avanza en Diputados -la denominación del mileísmo en estos momentos- y el desconocimiento de la elección de la presidencia de la Comisión de Juicio Político de la misma Cámara, así lo han demostrado. La salida del ahora ex presidente de la bancada oficialista en Diputados, Oscar Zago, perteneciente al Movimiento de Integración y Desarrollo -partido liderado por el ex presidente Arturo Frondizi hasta su fallecimiento-, derivó en la primera ruptura del bloque.

Oscar Zago

Ahora Zago propone a La Libertad Avanza constituir un interbloque entre esta fuerza política y la suya, de un solo diputado. Resulta lógico, e incluso inevitable, que los partidos preexistentes se resistan a un proceso de absorción o fusión.

Se trata de un problema político central a resolver por Milei y que tiene mucho que ver también con la gobernabilidad inmediata.

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