Desde sus inicios, el Malbec argentino fue contado desde su elegancia, su color, su intensidad, su carácter expansivo. Era necesario instalarlo en el mundo, hacerlo visible, convertirlo en deseado.
En el mes del Día Mundial del Malbec, nuestro desafío no es que el mundo descubra esta cepa argentina, sino que la entienda. Aunque hablamos de ella como una identidad en sí misma, es esencial comprender que, como todos los grandes vinos del mundo, tiene su esencia en un lugar. Ello define un origen, un estilo y una historia únicos.
Quienes crearon la Denominación de Origen Controlado (D.O.C.) Luján de Cuyo allá por 1989 fueron realmente unos visionarios y adelantados en el tiempo. Con gran orgullo, puedo decir que uno de ellos fue mi padre.

En ese sentido, trabajamos y logramos no solo el reconocimiento mundial, sino también una consolidación que, más que un tecnicismo, se trata de un gran paso cultural.
Esta denominación identifica a los productos originarios de una región cuyas cualidades particulares se deben al medio geográfico que abarca a los factores naturales y humanos en su producción.
El futuro del Malbec argentino se va a jugar en cuán claramente podamos expresar de dónde viene y contar la historia de cada rincón, sus desafíos y el carácter de sus suelos.
Francia, Italia o España han consolidado sus regiones a partir de relatos profundamente anclados en el lugar y sus prestigiosas Denominaciones de Origen fueron el vehículo, que garantiza la autenticidad de ese relato. En Argentina, ese proceso aún está en pleno desarrollo.

El hecho de que exista una denominación de origen argentina protege a los productores, ya que jerarquiza la zona en la que están sus cultivos; al patrimonio regional, preservando y poniendo en valor viñas antiguas, y al consumidor, quien tiene garantizada la calidad e identidad del producto que adquiere.
El renombre de los vinos que forman parte de esta denominación se debe no solo al probado estándar de calidad de los vinos que nacen del terruño de Luján de Cuyo, sino también a las características sobresalientes que poseen como elegancia, suavidad, redondez y fruta.














