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Goldman Sachs volvió a poner el foco sobre la dinámica cambiaria argentina. El banco proyecta una suba gradual del tipo de cambio oficial durante los próximos doce meses, aunque considera que las tasas en pesos todavía compensan el ritmo esperado de depreciación.
En su último informe global sobre monedas y mercados cambiarios, el banco estadounidense estimó un dólar oficial en torno a los $ 1500 para los próximos tres meses, $ 1600 hacia un horizonte de seis meses y $ 1800 dentro de un año.
La proyección aparece en la tabla de forecasts globales de divisas elaborada por el equipo de estrategia cambiaria del gigante bancario y refleja que la entidad espera una continuidad del actual proceso de corrección administrada del tipo de cambio, sin proyectar un salto cambiario brusco ni un escenario de crisis inmediata.
Sin embargo, el dato más relevante del informe no pasa solamente por el valor esperado del dólar, sino por cómo Goldman interpreta el rendimiento financiero del peso argentino.

El carry trade siguie vivo
En la sección de “Return Forecasts & Valuations”, el banco calcula que el peso argentino tendría una depreciación esperada de 21,7% en los próximos doce meses, pero estima al mismo tiempo un carry positivo de 26,3%.
Esto se traduce es un retorno total esperado positivo de 4,6% para posiciones financieras en moneda local.
Goldman cree que, pese a la expectativa de devaluación, las tasas en pesos siguen ofreciendo un rendimiento suficientemente alto como para sostener el atractivo financiero del carry trade argentino.
Ese diagnóstico coincide con buena parte de la dinámica actual del mercado local, donde las tasas reales positivas, el control sobre el ritmo de depreciación y la estabilidad financiera relativa siguen funcionando como ancla para la demanda de instrumentos en pesos.
En los hechos, el informe sugiere que el mercado internacional todavía considera viable el esquema financiero argentino mientras el rendimiento de las colocaciones en moneda local continúe superando la velocidad de ajuste cambiario.
Al mismo tiempo, Goldman evita mostrar una visión excesivamente optimista sobre el peso. De hecho, el banco excluye a la Argentina del cálculo agregado de retornos globales del dólar junto con países como Nigeria y Ucrania, algo que en Wall Street suele interpretarse como una señal de que la moneda opera bajo condiciones especiales o con distorsiones relevantes respecto de mercados cambiarios tradicionales.
El informe tampoco plantea un escenario de apreciación estructural del peso argentino. Por el contrario, la entidad espera una trayectoria ascendente para el tipo de cambio oficial, aunque dentro de un esquema administrado y relativamente ordenado.
En ese contexto, el mensaje implícito del reporte es que el equilibrio financiero actual depende en gran medida de que el carry continúe funcionando. Mientras las tasas en pesos logren compensar la expectativa de devaluación, el incentivo financiero para permanecer en activos locales se mantiene.
Pero esa lógica también expone el principal riesgo del esquema: si el mercado comenzara a descontar una aceleración del tipo de cambio superior al rendimiento en pesos, el atractivo del carry podría deteriorarse rápidamente y generar presión sobre reservas, brechas cambiarias y activos financieros.
El mercado ya apuesta a un oficial por encima de los $ 1600
Según las apuestas que refleja Polymarket, el escenario que hoy concentra la mayor probabilidad es un tipo de cambio por encima de los $ 1600 hacia diciembre del próximo año.
Detrás aparecen otros rangos relativamente cercanos, entre $ 1500 y $ 1599, lo que muestra que los inversores ya descuentan un dólar significativamente más alto que el actual.
Sin embargo, el dato más relevante no es solamente el nivel esperado del tipo de cambio, sino cómo cambiaron las probabilidades a lo largo de los últimos meses. A comienzos de 2026, el mercado llegó a asignarle cerca de 80% de chances a un dólar por encima de $ 1600, reflejo de un escenario de fuerte estrés cambiario, dudas sobre la acumulación de reservas y temor a una corrección abrupta del esquema económico.
El mercado reconoce una desaceleración inflacionaria y cierta estabilización financiera de corto plazo. Pero al mismo tiempo mantiene dudas sobre la sustentabilidad del esquema hacia adelante, especialmente en un contexto donde gran parte de la acumulación de reservas depende de tasas altas, deuda en pesos y fuerte demanda de instrumentos financieros en moneda local.
Por último, las estimaciones también están en línea con algunas hechas por actores del mercado local. Las proyecciones macroeconómicas que hace el CEPEC, que dirige Leo Anzalone, sostienen: “En este contexto, estimamos que la inflación cierre 2026 en torno al 31% interanual y desacelere hacia el 25% en 2027. En paralelo, el dólar oficial alcanzaría niveles cercanos a $ 1750 hacia fines de 2026 y alrededor de $2250 durante 2027″.
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