Enfoque

Los tipos de dólar y el comercio internacional

Una de las primeras lecciones de economía internacional que se aprenden en economía es la explicación de por qué mejora el nivel de vida con la aparición del comercio. El típico ejemplo es como empeora la vida de Robinson Crusoe que se encuentra solo en una isla sin poder comerciar con nadie. Mayor comercio internacional, mejora el nivel de vida de todos los habitantes. Ahora bien, cuando este comercio es restringido artificialmente a través de medidas cambiarias, el daño que se hace a largo plazo puede ser enorme. Los controles de cambios y los cepos generan un daño sobre los sectores exportadores que pueden tardar años incluso hasta una década en recuperarse.

Cuando se establece un cepo cambiario aparecen múltiples tipos de cambio. A ello se le suele sumar retenciones a los exportadores y restricciones al giro de dividendos. En ese escenario queda claro que no hay ningún incentivo a invertir o establecer un negocio para vender al exterior.

En la Argentina, las cantidades exportadas (sin contar el efecto precio) llegaron a un máximo en el año 2011 antes de los cepos al dólar. Luego comenzaron a caer y alcanzaron un piso en 2015 luego de haber caído 17%. En el 2016, se eliminó el control de cambios y ello permitió una recuperación de las cantidades exportadas que recién en 2019 recuperaron los niveles del 2011. Luego, el cepo, los aumentos de retenciones y la pandemia se encargaron de que los volúmenes de bienes exportados cayeran otro 13% hasta hoy. Si bien ello se compensó con una suba de los precios de los commodities, a la larga la oferta de divisas tiende a bajar.

Cuando se pone un cepo al dólar, en realidad se establece un precio del dólar al que nadie quiere vender y todos quieren comprar. Sólo aquellos que están obligados a liquidar, venden, todos los demás tratan de vender en otros mercados.

Pero todos aquellos que importan tratan de hacerlo porque es la mejor forma de "comprar" el dólar oficial. En estas condiciones, en las que pocos venden y muchos quieren comprar el Gobierno se la hace más difícil sostener el cepo, así que debe restringir las importaciones o ponerle impuestos adicionales, como el dólar turista (el turismo es una importación de servicios). Estas limitaciones a las compras del exterior no solo deben reducir la demanda que surge de un dólar oficial barato, sino que además deben hacerlas bajar como para compensar por la caída de la oferta de dólares.

Como consecuencia de ello, las importaciones tienden a caer. Para ponerlo en contexto, en el 2011 antes de los cepos cambiarios, la Argentina importaba u$s 74.000 millones. En el ultimo año las importaciones argentinas fueron de sólo u$s 47.000 millones. Lo cual señala un empobrecimiento de la sociedad argentina. Así como las personas que cuanto más poder adquisitivo tienen, compran más cosas, con los países pasa lo mismo. Los países de mayores ingresos tienen más importaciones. En la Argentina en particular las importaciones son mayormente insumos para la producción, maquinas y equipos o piezas para maquinarias y energía. Los bienes de consumo representan menos del 10% de todas las importaciones de bienes. Por lo tanto, cuando se restringen las importaciones lo que termina pasando es que se limita el crecimiento económico.

Tal vez no se vea tan rápidamente, pero los cepos cambiarios y el control de cambios comienzan como medidas de emergencia que terminan quedándose por años y tarde o temprano debilitan fuertemente el comercio internacional y el crecimiento económico. Allí, cuando la economía comienza a resentirse, faltan las divisas (al precio que quiere el Gobierno) y el empleo se debilita es cuando suelen a aparecer las ideas del "vivir con lo nuestro" o la "sustitución de importaciones" que tratan infructuosamente de priorizar bajo algún esquema el uso de las pocas divisas que entran al mercado oficial de cambios, pero que de ninguna manera son programas de desarrollo.

No se puede salir de la escasez de divisas con cepo cambiario. El control de cambios no es más que un intento del Gobierno de evitar que la perdida del valor de dinero quede reflejada en todos los precios de la economía. Pero tarde o temprano esto sucede. Para crecer se necesita exportar y para ello se requiere tener un mercado cambiario sano, pero eso también conlleva la necesidad de una moneda sana, lo cual implica también un programa fiscal. Por eso, la Argentina necesita de forma urgente un programa integral.

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