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Los senadores de Cristina también le cargaron la mochila del FMI a Alberto

Los responsables de seguir el caso argentino dentro del FMI descubrieron el año pasado que los senadores del Frente de Todos tienen un juicio casi experto sobre lo que hizo mal el organismo en su intento de ayudar a la Argentina. La carta que le dirigieron a la misión en noviembre pasado, contenía varios de los argumentos que el propio Alberto Fernández reiteró cuando anunció que iba a iniciar una querella a Mauricio Macri por considerar que el último acuerdo fue un fraude al Estado.

Es probable que, con estos antecedentes, el último pronunciamiento que hicieron los senadores no los haya sorprendido tanto como el primero. Entendieron también que el mensaje no estaba dirigido en forma directa al FMI, sino al ministro Martín Guzmán. Lo que descoloca a los técnicos de Washington es la lógica económica que transmite el proyecto de declaración que el kirchnerismo hizo avanzar ayer en el Senado.

La carta pide que los DEG que el Fondo enviará entre julio y agosto de este año, como parte de la ampliación de capital que harán sus principales accionistas (a partir del aval que dio Estados Unidos) no sea utilizada para cancelar deudas de capital que la Argentina tiene con el organismo, sino para atender gastos sociales y económicos que permitan paliar los efectos de la pandemia en la economía, sobre todo en materia de desigualdad y pobreza.

El mensaje podría tener cierta lógica si proviniera de un sector de la oposición. Pero tiene otro color cuando los firmantes son todos los senadores que responden a Cristina Kirchner, la titular de la Cámara alta.

La declaración de los legisladores reconoce que la Argentina tiene que pagar este año u$s 4700 millones al FMI, en concepto de vencimientos de capital e intereses. Y también debe cancelar este mes (aunque seguramente no lo haga) otros u$s 2400 millones, en este caso al Club de París. Y pide que los u$s 4300 millones que entrarán en agosto por la capitalización del FMI, sean gastados en forma efectiva en ayuda social para achicar la pobreza.

Lo que no dicen los senadores es con qué recursos debería afrontar el país los vencimientos que tiene con el Fondo en el segundo semestre. El Tesoro no tiene esos dólares. Deberían salir del BCRA, que tendría que sacrificar parte de sus magras reservas si le hiciera caso al Senado. Y además tendría que emitir instrumentos que le permitan absorber los pesos que llegarían al mercado si el Gobierno transformara los DEG del Fondo en gasto.

No es un problema que le preocupe demasiado a los senadores, por lo que se vé. Su movida equivale a hacer un tajo sobre la piel de Guzmán. Lo que no advierten es que también le cargan una piedra a la mochila del Presidente, que el lunes viaja a Europa a buscar para negociar con el FMI y el Club de París. No es hora de saltar en el barco que viajamos todos.

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