ANÁLISIS

Las 7 cosas que aprendí de Jeff Bezos, ex CEO de Amazon

Uno puede trabajar para satisfacer a los analistas financieros y periodistas o para construir una compañía increíble... pero no las dos cosas

¿Invertirías en una empresa que en su sexto año de operación perdió 1400 millones de dólares? Nunca digas nunca: si hubieras puesto u$s 1000 ese año en esa empresa, hoy tendrías u$s 234.000. ¡Claro, pero comprando en el punto más bajo cualquiera gana! Sí, pero no.

Si, cuando en 2013 publiqué el artículo "Todos queremos ser Amazon", hubieras invertido u$s 1000, hoy tendrías u$s 13.000. "Entonces, ¿tengo que invertir cada vez que publiques sobre Amazon?", podrías preguntarme. Quizás. Pero más importante sería entender que el impacto de esta empresa en el mundo es mucho mayor que el que podemos imaginar. "Si quieres lograr lo que nadie logró, debes hacer lo que nunca nadie hizo", dicen. Amazon, constantemente, hace lo que nunca nadie hizo. Y, tal vez, ése es el motivo por el que siempre habría sido negocio invertir en ella.

El lunes pasado su fundador, Jeff Bezos, dejó el puesto de CEO. El motivo aparente, en sí, es memorable: no quiere exponer a la empresa al riesgo de tener a un CEO en órbita.

Literal. "Siempre fue mi sueño viajar al espacio", dijo. Y este mes despegaría con su empresa Blue Origin.

  1. El primer aprendizaje, sobre todo para una empresa que cotiza en Bolsa, es que uno puede trabajar para satisfacer a los analistas financieros (y periodistas) o para construir una compañía increíble, pero no las dos cosas. El cortoplacismo del sistema financiero es totalmente opuesto a lo que hizo grandes a todas las empresas que conocemos y, si el liderazgo intenta complacerlo, terminará dañando el negocio. El valor de una empresa no depende de sus resultados presentes sino de sus resultados futuros y, como toda predicción, es una opinión. Y, como toda opinión, incluso las que se documentan en complejos Excels y hermosos Powerpoints, es solo eso: una opinión. El mismo Bezos fue claro en 1997 en la primera carta a los accionistas como empresa cotizante: "Consideramos que una medida fundamental de nuestro éxito será el valor que creemos a largo plazo para los accionistas".

  2. "Todos los días son el día 1": Bezos constantemente recordaba a sus equipos y accionistas que el día 2 es, en la práctica, la nada misma. Así, generaba un sentido de urgencia que le permitió a Amazon estar desafiando cientos de negocios al mismo tiempo, fracasando, teniendo éxito y aprendiendo sin parar.

  3. "Estemos en desacuerdo, pero comprometámonos", es una frase que en inglés es más potente ("disagree and commit"). En la carta a los accionistas de 2016, Bezos explicaba que incluso él, siendo el jefe, aceptaba los proyectos con los que no estaba de acuerdo y los apoyaba como si fueran propios. ¿Cuántas veces hemos visto en empresas, gobiernos -y hasta en equipos de fútbol- decisiones implementadas a medias, intentos encubiertos de torcerlas, rumores, dimes y diretes? De esta manera, Bezos no sólo acepta que muchas veces no tiene razón sino que, al mismo tiempo, desarrolla líderes mejores que él mismo.

  4. Todo se puede hacer más eficiente. Qué lugar absurdo eligió Amazon para instalarse, ¿no? Seattle no es de las ciudades más importantes, su clima no es el más atractivo, tampoco tiene universidades de tanto renombre. Sin embargo, para un ecommerce de libros, estar al lado del mayorista más grande del país era un diferencial enorme. Desde ese día uno hasta este día uno, pasando por todos los días uno que tuvo, en Amazon desafiaron constantemente el statu quo. La carta a los accionistas de 2010 comienza con: "Bosques aleatorios, estimadores Bayesianos ingenuos, servicios RESTful, protocolos de chismes, consistencia eventual..." y muchas más cosas que no entiendo (y me cuesta traducir), pero que Bezos y su equipo aplicaron en toda la organización. Hasta que llegó el 2020, el año en todo cambió, en el que desarrollaron nuevos horarios en puestos rotativos para el equipo de logística con el fin de optimizar el uso de diferentes grupos de músculos y tendones y reducir, así, los accidentes.

  5. "Cuanto más grande es una empresa, mayores son los riesgos que hay que tomar". Cuando leí esto me pareció absurdo, anti-intuitivo y, claro, equivocado. Las empresas. a medida que crecen, cuidan más y más lo logrado: controles, procesos, estructuras... lo que sea necesario con tal de minimizar el riesgo. Y el loco de Jeff (no le cuenten que escribí eso, aunque tal vez se ponga súper contento) sostiene exactamente lo opuesto: "Debemos buscar proyectos que generen un impacto relevante para nuestros accionistas. Si seguimos con las mismas apuestas que cuando éramos un décimo de lo que somos, es verdad que el riesgo será más bajo pero el impacto potencial positivo será irrelevante para ellos".

  6. "Toda reunión tiene que poder ser alimentada con dos pizzas". Con esta regla, Bezos reducía la cantidad de gente y el tiempo de las reuniones, logrando mayor eficiencia. A esto se suma el estilo de presentar los temas: preparando un escrito y compartiéndolo previamente. El cuidado del tiempo de todos como prioridad.

  7. "Continuaremos enfocándonos despiadadamente en nuestro clientes". A partir de esta frase en aquella carta de 1997, Bezos advertía a sus inversores que, si su foco era el corto plazo, no pusieran su dinero en Amazon. Ya en la carta del año siguiente agregó: "Queremos construir la compañía más enfocada del mundo en el cliente... Creemos que serán fieles hasta el momento en que alguien les ofrezca un mejor servicio". Tanto es así que "clientes" es la palabra que más se repite (luego del nombre de la empresa) en todas las cartas a los accionistas que Jeff Bezos compartió en su historia como CEO de Amazon, la empresa que cambió el mundo.

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