OPINIÓN

La pobreza, la desigualdad y el cambio climático son los problemas que definen nuestra era

Los países que no pueden solucionar las cargas de deuda pendiente no crecen y no logran reducciones duraderas de la pobreza. Las acciones que viene tomando el Banco Mundial.

La pandemia de COVID-19 ha afectado mucho más a los pobres y vulnerables de los países en desarrollo, agravando la desigualdad, la insuficiencia de sistemas de salud, el déficit de aprendizaje, el estancamiento de los ingresos, el aumento de los conflictos y la violencia, la selección inadecuada de contratos de deuda y el cambio climático. Desafortunadamente, las demoras en el inicio del proceso de vacunación en los países en desarrollo están profundizando dicha desigualdad y dejando en riesgo a cientos de millones de ancianos y personas vulnerables.

Además de los daños inmediatos, la pandemia de COVID-19 está dejando secuelas duraderas: los niños han perdido acceso a instrucción vital y a programas de nutrición y vacunación; las empresas han colapsado; los ahorros y los activos se han agotado, y el sobreendeudamiento está reduciendo la inversión e impidiendo que se materialice el gasto social urgente.

El Banco Mundial ha actuado rápidamente para ayudar a los países mediante programas de salud de emergencia en más de 100 países; evaluaciones del nivel de preparación para la vacunación en más de 140 países; y financiamiento para vacunas en casi 50 países. Por su parte, la Corporación Financiera Internacional, nuestra entidad de desarrollo dedicada al sector privado, está ayudando a aumentar el suministro de vacunas y de equipos sanitarios esenciales.

La amplia disponibilidad de vacunas es la mejor inversión para fortalecer la recuperación y, en reiteradas ocasiones, he instado a los países que tienen suficiente suministro que lo liberen lo antes posible para los países en desarrollo con programas de vacunación en marcha.

También estamos focalizando nuestro financiamiento y nuestros conocimientos en programas que salven vidas y medios de subsistencia y que, al mismo tiempo, apoyen un desarrollo verde, resiliente e inclusivo.

Para ayudar con el tema climático, el Grupo Banco Mundial comprometerá al menos el 35% de su financiamiento en los próximos cinco años -un total de USD 100 000 millones- en inversiones climáticas. Los resultados serán más importantes que el monto que se gaste. En "mitigación" buscaremos reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), en particular de los principales emisores. En "adaptación", nuestro enfoque reconoce que el cambio climático afecta más a los países más pobres, aunque su contribución a las emisiones de GEI es mínima. Una de nuestras medidas inmediatas es ayudar a los países a implementar sus contribuciones determinadas a nivel nacional, acordadas bajo el Acuerdo de París.

Además de la desigualdad, muchos de los países más pobres enfrentan altas tasas de interés, mientras que siguen siendo cercanas a cero en las economías avanzadas. Cuando se produjo la pandemia, pedí que suspendiera el servicio de la deuda de los países más pobres. La Iniciativa de Suspensión del Servicio de la Deuda del Grupo de los Veinte (G-20) proporcionó alivio temporal, postergando más de u$s 13.000 millones en pagos. El alivio ha sido menor de lo previsto porque algunos acreedores no participaron y siguieron recaudando miles de millones de dólares en pagos - y porque los países deudores deberán los pagos suspendidos, más los intereses, cuando finalice el período de suspensión en diciembre de 2021.

En abril, el G-20 anunció un Marco Común en virtud del cual los países con una carga de la deuda insostenible podrían alcanzar una posición de deuda moderada. La historia muestra que los países que no pueden solucionar las cargas de deuda pendiente no crecen y no logran reducciones duraderas de la pobreza.

El desequilibrio de las políticas en estímulo fiscal y monetarias es otro factor que contribuye a la desigualdad, tanto dentro de los países como entre ellos. Vemos, por ejemplo, un alza en los precios -impulsada por la demanda en las economías avanzadas-, mientras la inseguridad alimentaria afecta a muchos de los pobres del mundo. La política monetaria mundial sufre un desequilibrio aún mayor porque la compra de bonos de los bancos centrales y la regulación del crédito dirigen los recursos solo a las instituciones más seguras y sofisticadas, desplazando a otros.

Nuestras respuestas colectivas a la pobreza, la desigualdad y el cambio climático serán las decisiones que definirán nuestra era. Los desafíos son enormes y requieren nuevos enfoques. El Grupo Banco Mundial se dedica a ayudar a los países a lograr un cambio constructivo y un desarrollo sostenible mientras trabaja con los sectores público y privado para cumplir su misión básica de aliviar la pobreza y promover la prosperidad compartida.

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