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La inflación, la puja política y el déja vu de Semana Santa: la casa no está en orden

El inicio de la Semana Santa en la Argentina no solo representa una fecha muy sentida para la feligresía católica sino, también, la evocación de uno de los momentos más delicados que atravesó el país desde el regreso a la vida democrática y que puede encontrar vínculos, desde lo económico, con la actualidad: la rebelión carapintada.

Este año, precisamente, se cumple el 35° aniversario de aquél alzamiento encabezado por Aldo Rico durante el gobierno de Raúl Alfonsín. Un hecho que conmocionó a la sociedad, en un tiempo en el que el país lidiaba con el recuerdo fresco de la dictadura y problemas económicos que aún hoy se mantienen irresueltos.

Por entonces, la Argentina acababa de cerrar un acuerdo stand by con el Fondo Monetario Internacional, mientras observaba como languidecía el Plan Austral, un programa con el que el por entonces ministro de Economía, Juan Vital Sorrouille, había logrado achicar el déficit fiscal y reducir inicialmente la inflación pero que ya sentía, una vez más, la fiebre de los precios.

Días antes de que Alfonsín celebrara las Pascuas en el balcón de la Rosada y junto a referentes de la oposición, al pronunciar su famosa frase "la casa está en orden" tras poner fin al amotinamiento militar de Campo de Mayo, el Índice de Precios al Consumidor marcaba una suba del 8% mensual y acumulaba casi un 24% en el primer trimestre, preludio de una aceleración que daría de baja con ese programa (el año terminó con casi 175% de inflación), el Plan Primavera que lo sucedió y el propio gobierno alfonsinista, en medio de la descomposición social por la hiperinflación. El levantamiento había pasado pero el orden estaba lejos del país.

Hoy la Argentina transita su vida institucional sin aquellos fantasmas de rebeliones militares, pero también sin aquella unidad política que supo exhibir para afrontar una crisis, algo imprescindible al menos en la fuerza gobernante, si se pretende hallar una solución a la actual espiral inflacionaria de la que, según las encuestas, la mayoría de los argentinos hace responsable al Gobierno.

Como aquel entonces, la Argentina viene de sellar un acuerdo stand by con el FMI, pero el fracaso del programa para contener los precios ha derivado hoy en una inflación que superó el 6,7% mensual en marzo último y proyecta sumar más de 20% en el primer cuatrimestre. Con el agravante de un contexto externo desfavorable que impulsa un incremento mayor en los alimentos, lo que genera tensión social y altera los nervios de la coalición oficialista, en la que las diferencias explícitas derivan en acciones descoordinadas e ineficaces para resolver el problema.

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Es difícil pensar en corregir errores y atravesar una felices Pascuas mientras crece la puja de poder. Así, el país solo repite una historia cuya trama sociopolítica no logra escapar de un conflicto que recrudece cuando la inflación es protagonista y el escenario económico, como hace 35 años, muestra que la casa no está en orden.


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Comentarios

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  • EJT

    Eduardo J. Tironi

    14/04/22

    Parece increíble que un periodista nacional tenga tan mediocre formación política e histórica.

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