

Todo político que quiera ser escuchado de cara a las elecciones, tiene que partir de la base de un supuesto que no es fácil de asimilar: que la política para el gran público es algo aburrido, y en ese contexto es en el que debemos ser cada día más creativos para que nuestro mensaje llegue a donde queremos que llegue.
El ciudadano común llega a su casa después de un largo día de trabajo y seguramente prenderá la televisión o la computadora e irá en busca de entretenimiento. Los programas de entretenimiento son los que más rating tienen y claramente no los programas de política. Algunos periodistas han entendido muy bien el nuevo contexto y sus programas políticos tienen el formato de los programas de entretenimiento.
Esta realidad extendida no es fácil de asimilar para muchos políticos que siguen hablando como si realmente fuesen escuchados, y no lo son. La necesidad de entretenernos es un síntoma de nuestro actual contexto social, pero también la tecnología ha cambiado radicalmente el escenario para la comunicación, tanto corporativa como política. Hoy la conversación se da principalmente en las redes sociales y tenemos la posibilidad de entablar un diálogo directo con los ciudadanos.
Para poder ser escuchados en tiempos del entretenimiento, es bueno incorporar algunos elementos para que nuestro mensaje sea relevante para alguien. En primer lugar hay que incorporar a la investigación en nuestras estrategias de comunicación. Como ha dicho Cristopher Spicer "la comunicación efectiva es el resultado de técnicas de investigación que permiten escuchar al público". La investigación, en sus diferentes formatos, nos da información crítica para definir la estrategia. Si no escuchamos a la gente, no vamos a lograr conectarnos con ellos.
En segundo lugar es clave tener presente que la comunicación efectiva es un proceso emocional. Para poder conectarnos con el otro tenemos que encontrar una fibra afectiva o emocional que nos de algunos minutos de su atención. La comunicación política clásica pone el foco en aspectos racionales, pero estos no captan la atención de la gente. Hoy reina la desconfianza y pocos argumentos racionales son creíbles. Las marcas corporativas han definido este nuevo proceso de comunicación emocional como storytelling. Desde la política, para ser escuchados, tenemos que tener una historia para contar y que la misma genere empatía emocional.
Hay otros aspectos a tener en cuenta en un proceso moderno de comunicación política, pero no tenemos el espacio necesario para desarrollarlos. Mi intención en este artículo es señalar la importancia que tiene la comunicación política, tanto de gobierno como electoral, en toda democracia y destacar que para que podamos ser escuchados es clave comprender que la comunicación política se desarrolla en el reino del entretenimiento.










