El show que desplegó al presidente desconcertó a más de uno, que imaginaban una nueva etapa de construcción política, tras el contundente triunfo en el Congreso con la aprobación de la reforma laboral.
“Envalentonado por una serie de triunfos legislativos, Javier Milei volvió a lanzar insultos a sus oponentes, en un regreso a su personalidad bulliciosa en la campaña electoral”, describió la agencia internacional Bloomberg. Otros vieron, indignados, un anticipo demasiado temprano de lo que será la campaña electoral 2027.
Lo cierto es que Milei desplegó una estrategia política de manual. Mejor revitalizar la confrontación con el alicaído kirchnerismo y la izquierda, que con la realidad económica: inflación firme (servicios más carne), caída del poder adquisitivo salarial, pico de morosidad del crédito a familias, dolorosa “reconversión” en empresas industriales.
En especial cuando, más allá de anuncios genéricos, el equipo económico está limitado en lo fiscal --su costado de shock-- para avanzar en baja de impuestos relevantes, que alivien las cuentas de los sectores productivos. En febrero la recaudación real cayó por séptimo mes consecutivo. Era difícil esperar algún anuncio de baja de retenciones para el campo, una versión que desde la Rosada calificaron de maliciosa.
A su vez, el Gobierno se muestra conservador en su política monetaria-cambiaria, su costado “gradualista”, como escribió Domingo Cavallo. Y posterga la liberación total del cepo para empresas –como reclaman economistas de Wall Street--, la baja de encajes y la monetización de la compra de dólares del Banco Central.

¿Por qué el riesgo país sigue en 550 puntos, casi el doble de los 280 puntos del promedio regional? Después del arrollador triunfo electoral de Milei el año pasado, la aprobación de la reforma laboral, y la super compra de dólares del Banco Central en el arranque de 2026: unos u$s 2800 millones durante 39 días consecutivos.
En Wall Street ensayan explicaciones: que falta liberar totalmente el cepo, que con tasas altas y dólar bajo la economía cruje, que los default pasados, que el “pasaron cosas de Macri”, etc, etc. “Acá tenés una oposición que si llega al poder, te caen 70% los activos financieros. Eso no existe en ningún lugar”, sintetiza Javier Timerman, de Adcap.
En público, Milei y Caputo siguen mostrándose convencidos de que es cuestión de tiempo. Lo mismo parecieran pensar de la marcha de la economía: es cuestión de tiempo para que la desinflación se reencauce, bajen las tasas de interés, se recupere el poder adquisitivo salarial, se reanime el crédito y se reactive el consumo.
Pero para que ese círculo virtuoso arranque es necesario ponerle “combustible” a la economía, dólares y pesos. Por eso, la principal apuesta del ministro de Economía ahora es buscar mecanismos para atraer el financiamiento de los “dólares del colchón”, antes que seguir intentando seducir a Wall Street.
“La ley de inocencia fiscal es clave. Apunta a canalizar el ahorro hacia la inversión para que se desarrollen los diferentes sectores productivos. El ahorro ya lo tenemos, está ahí (sic.), es cuestión de llevarlo al sistema financiero, para que el sector financiero lo pueda empezar a prestar y todos los argentinos tengan acceso al crédito, las PyMes, la gente, las empresas grandes. Reducís la dependencia externa y generás un cambio de largo plazo”, dijo Caputo en El Cronista Stream.
Los últimos datos del Balance de Pagos Cambiario del Banco Central –correspondientes a enero pasado—sirven para entender la magnitud de la apuesta oficial, mientras los argentinos siguen refugiándose en el dólar.
En enero, el saldo comercial de bienes (exportaciones menos importaciones) fue superavitario en u$s 2014 millones. Aún así, la “cuenta corriente del balance de pagos” volvió a ser deficitaria en u$s 919 millones, porque el déficit de servicios reales (turismo, compras de servicios en general al exterior) y los pagos netos de intereses de la deuda, no llegaron a ser cubiertos con el superávit comercial de bienes.
El ingreso de capital que permitió no sólo cubrir ese bache sino que el Banco Central acumulara reservas fue la emisión récord de deuda privada (ON) por parte de las empresas y los préstamos del sistema bancario a los exportadores, junto con las emisiones de deuda de algunas provincias.
El ingreso de inversión extranjera directa (IED) fue de apenas u$s 197 millones, mientras que tampoco hubo “inversiones de cartera” de extranjeros ingresando fondos en el mercado financiero local.El informe del BCRA también revela que volvió a activarse la compra de dólares de los argentinos a un ritmo elevado.
En enero, las compras netas de billetes de personas físicas “sin fines específicos” fue de u$s 2730 millones, frente a los u$s 1822 millones en diciembre y los u$s 1119 millones en noviembre, el mes posterior a la elección y el menor nivel desde la apertura del cepo en abril pasado.
Esa cuenta acumuló entre abril y octubre del año pasado u$s 29.910 millones, con picos de 6500 millones en septiembre y 5400 millones en octubre, cuando llegó el auxilio de Trump. La corrida más grande de la historia, en palabras de Milei.
El BCRA aclara que “parte de la compra neta de billetes queda depositada en cuentas locales o es utilizada posteriormente para la cancelación de consumos con tarjetas en moneda extranjera y por ello no incrementa la posición de activos externos”.
Es el objetivo de mínima de Caputo. Si los argentinos no sacan los dólares del colchón y los depositan en los bancos, al menos, que los dólares que compran libremente en el sistema financiero no se los lleven al colchón. En septiembre, del total de compras, se fueron más de u$s 5200 millones al colchón.
En enero, menos de U$S 500 millones. Si los dólares en el sistema crecen también se potencia la posibilidad de prestarlos, (por ahora sólo) a los exportadores, a las empresas (vía ON), o al Estado, como con el Bonar 2027.
El problema de ese camino es que los argentinos han demostrado una agilidad extrema para correr al colchón en los años electorales. Y en 2027 hay vencimientos de deuda por más de u$s 21.000 millones, que habrá que refinanciar. Mejor seguir cuidando las señales para recuperar la confianza adentro y afuera.





















