Análisis

Juicio a la Corte y sus implicancias en nuestra vida cotidiana

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El 26 de enero comenzará en la Cámara de Diputados de la Nación un proceso de juicio político a la Corte Suprema de Justicia por el litigio de CABA sobre la distribución de la coparticipación. Esa pelea de un poder contra otro nos permite reflexionar sobre algunos elementos importantes de nuestra organización como país y cuestiones de la vida cotidiana que se ven afectadas por los juegos de poder.

Alberto Fernández desoyó en un primer momento el fallo del 21 de diciembre de 2022 que lo obligaba a pagarle a la Ciudad el 2,95% en concepto de coparticipación en lugar de los 1,40 puntos porcentuales que recibía desde fines del 2020. A los pocos días el Poder Ejecutivo cambió su decisión e instruyó a la Jefatura de Gabinete el pago en Bonos TX31 que vencen recién en 2031 como su nombre indica.

Pero es importante remarcar la actitud inicial que duró 5 días y el tenor de la falta. Para ello vale revisar la Constitución Nacional que establece un arreglo institucional republicano, con división de poderes según competencias. Recordando que, política pública es tanto aquello que un gobierno decide hacer como también aquello que decide no hacer, el incumplimiento debería considerarse como la voluntad política de un poder avasallando las competencias de otro poder del sistema republicano.

Cambios, sí; pero según las reglas

¿Eso quiere decir que nada puede cambiarse entonces? No, muchas cosas pueden ser cambiadas. Y la política es la herramienta de cambio, mejora o también para mantener aquello que se considera bueno siga como está. Pero hay formas y procedimientos institucionales que permiten que los resultados sean mejores que aquellos cuando simplemente se rompe la regla y se hace lo que uno quiere.

La primera actitud contribuye a la construcción del bien común, la segunda es sectaria y divide.

Insistir con atacar a la Corte es una práctica que reduce la institucionalidad y este juicio político va en ese sentido. Cuando existen mecanismos para cubrir las vacantes del máximo tribunal que podrían utilizarse para realizar algún tipo de cambio en su doctrina, pero para ello hacen falta acuerdos en el Congreso que pareciera pocos están dispuestos a encontrar.

Los ataques institucionales no necesariamente tienen que ser espectaculares para prestarles atención. Recordemos el asalto al Congreso de Estados Unidos en enero 2021, el ataque al Poder Ejecutivo de Sri Lanka en julio 2022 y más recientemente los ataques producidos en Brasilia, que fueron cubiertos por los medios de comunicación como ataques al orden constitucional por su espectacularidad y grado de conmoción que producen las imágenes.

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Ahora bien, los actos jurídicos y técnicos de un poder avasallando las competencias de otro, son claramente menos espectaculares, pero igualmente peligrosos. Imaginemos por un momento qué hubiera pasado si Alberto Fernández no cambiaba su postura y se mantenía con la primera decisión de no acatar el fallo.

El Presidente cambió su posición inicial, pero el hecho no dejó de existir. Algo similar a cuando a poco de asumir Mauricio Macri decidió nombrar dos jueces para dicho máximo tribunal por decreto, en contra del procedimiento que establece la Constitución Nacional. También enmendó su error al poco tiempo, pero el hecho existió. El dicho popular diría, "tiró la piedra, pero escondió la mano". Ahora bien, la piedra voló y en algún lugar impactó.

Aquello sobre lo que impactaron ambas piedras es muy valioso para la sociedad, se lo conoce como Estado de Derecho.

La importancia de resguardar el Estado de Derecho

Este concepto es fundamental para una República. Contempla igualdad ante la ley, ser juzgado por jueces naturales, por ley previa. Se complementa con el concepto de sistema republicado de gobierno donde las leyes son realizadas por un cuerpo, ejecutadas por otro y juzgado su incumplimiento por una tercera institución. Todo esto buscando evitar arbitrariedades, elemento central de toda República.

Porque, como la definían los romanos que crearon el concepto, la República es lo opuesto al gobierno de uno solo. Cuando un poder avasalla a otro, hoy en día se considera eso como un golpe de estado, o un intento de golpe al menos. Puede parecer fuerte, pero así es. Y eso afecta la institucionalidad tanto en lo más alto de la pirámide jurídica como la vida cotidiana de las personas, de cada uno de nosotros.

Un ejemplo: el caso Mendoza

Veamos algunos ejemplos: el caso "Mendoza" sobre el pago de las correctas liquidaciones de jubilaciones muestra cómo la justicia busca poner en equilibro (eso significa etimológicamente justicia) aquello donde se generó una inequidad. Su incumplimiento perjudica a aquellos que aportaron durante años y hoy reciben migajas. Se está afectando la vida cotidiana de esas personas. No se está haciendo justicia, pierden calidad de vida.

Sin estado de derecho a cualquiera de nosotros nos quitan la capacidad de pedir que se nos juzgue sin arbitrariedades o desventajas, puede quedar impune quien nos roba o perjudica; así de importante es el estado de derecho como para lesionarlo.

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Incluso más, siguiendo el ejemplo del caso "Mendoza", si quienes piensan en invertir, creando puestos de trabajo y oportunidades para toda la cadena de valor ven que ante un fallo de la justicia el Gobierno puede decidir acatarlo o no acatarlo, entonces es muy probable que no haga esa inversión.

El actual jubilado que recibe migajas no tuvo esa oportunidad en su momento, pero pensemos por un segundo, si cada uno de nosotros supiera fehacientemente que en el futuro no le van a pagar lo que hoy está aportando y tuviera la posibilidad de no pagarlo, ¿lo haría? ¿Y qué pasaría entonces? Así de importante es respetar el orden constitucional y la República.

Por qué fallan las naciones

Acemoglu y Robinson en su famoso libro "Por qué fallan las naciones" describen una enorme cantidad de casos en diferentes momentos históricos donde las prácticas contra el Estado de Derecho y las instituciones fueron quitando prosperidad y desarrollo a los pueblos, generando pobreza y pérdida de oportunidades para todos. Y no se salvaron ni siquiera sociedades consideradas avanzadas: cuando en ellas un poder se vuelve arbitrario, quienes padecen son el resto que gozaban de las cosas públicas, de la Res(cosa)pública.

Pongamos algunos ejemplos más: un grupo mafioso impide el normal funcionamiento del depósito de una fábrica, otro ataca locales gastronómicos, y un tercero impide la circulación permanentemente en determinadas arterias de tránsito de manera violenta, y los diferentes poderes ejecutivos toman la decisión de no hacer nada... ¿qué creen que pasará en un tiempo?

Entre muchos otros factores, por cosas como ésta, es que desde hace tiempo la inversión global neta en Argentina no crece, no se crea empleo privado, cada vez somos más pobres como sociedad.

Respetar la República y el Estado de Derecho es importante.

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