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Guzmán causó un cortocircuito por la gestión bipolar que convalidó Alberto

Cuando Martín Guzmán expuso ante el Presidente y Santiago Cafiero los argumentos con los que pidió desplazar a Federico Basualdo, subsecretario de Energía Eléctrica, creyó haber encontrado un punto de apoyo imbatible: lo identificó como un "funcionario que no funciona", la definición que popularizó la vicepresidenta Cristina Kirchner cuando tenía que hacer referencia a los integrantes del Ejecutivo que no estaban a la altura de los resultados que pretendía. Pero el cambio no se concretó. 

Durante el fin de semana, la ola se dio vuelta y el comentario que emanó desde las cercanías de Alberto Fernández era que el ministro de Economía no había tenido la pericia suficiente para comunicar el movimiento de un técnico de su cartera. Con esos argumentos, ahora parecía que el funcionario que no funcionaba era Guzmán.

En ese clima, la Casa Rosada cayó en la cuenta de que empresarios e inversores ya se estaban preguntando si los candidatos que sonaban para reemplazar al titular de Economía eran los reales. Desde el entorno presidencial se volvió a respaldar el plan original. El mensaje ahora fue: Basualdo se irá cuando se encuentre al reemplazante adecuado; Guzmán está en plenas funciones y cuenta con todo al apoyo del Presidente.

Hubiera sido insólito, en verdad, que la discusión sobre la continuidad de un subsecretario provocara un tsunami económico. Pero estuvo a punto de suceder. Si no ocurrió fue porque el viernes fueron anunciadas las restricciones para aminorar la segunda ola de Covid, y de esa forma se generó un debate de superficie y otro más silencioso. La hora ayudó para que los mercados no lo tomaran en cuenta, pero esa preocupación bien podría estar presente desde hoy.

En la concepción del kirchnerismo, la economía está subordinada a la política. Fue ese principio ordenador el que dejó afuera a Roberto Lavagna del Palacio de Hacienda. El ejecutante de la política económica importa menos que lo que resuelve el poder político.

En los hechos, esa teoría es débil. Sobre todo para un país que tiene que convencer al mundo de que lo financien hasta que alcance un desarrollo autónomo. En las finanzas internacionales, a nadie le gusta perder el tiempo hablando con un "funcionario que no decide". Por eso, si Alberto Fernández quiere que Martín Guzmán cumpla los objetivos que le encomendó, va a tener que desatarle las manos y proveerle un subsecretario que lo ayude. Cuando eso ocurra, la información no puede provenir de un off ni ser manejada desde el ministerio (cuestión que al final de todo se volvió el eje de la controversia). Aplicando la lógica del cristinismo, debería publicarse en el Boletín Oficial y luego ser comunicada por el Poder Ejecutivo. Como sucedió con el aumento tarifario que finalmente logró Guzmán.

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Comentarios

  • CAA

    Carlos Angel Arce

    Hace 3 días

    Si finalmente la K-chorra impone su criterio, el presidentito estará cerca de juntar su cositas de su oficina, ponerlas en una caja e irse a su casita silbando bajito. Y una guerra civil comenzara a gestarse

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