El riesgo de la tercera guerra mundial: si no eres un ganador, eres un perdedor

Muchos comentaristas han enmarcado los problemas geopolíticos del mundo actual describiéndolos como una confrontación entre naciones autocráticas y democráticas por el gobierno del mundo (qué sistema debería prevalecer políticamente). Por un lado principalmente Rusia y China y por el otro EE.UU. y la UE (incluido Reino Unido)

Esta suposición implica que los objetivos y fundamentos de China son los mismos que los de Rusia. Creo que esto es un error que podría desencadenar graves consecuencias. 

Rusia está tratando de recuperar la gloria del imperio ruso e imponerla sobre los antiguos países satélites. China está tratando de legitimar su éxito económico y su sistema de gobierno, tanto a nivel nacional como internacional, pero no para imponer esto a otros países sino para competir en igualdad de oportunidades. 

A diferencia de Rusia, China no quiere anexarse y eliminar la soberanía de sus vecinos. China aspira a ser una gran potencia económica a nivel mundial, quiere participar en negociaciones internacionales en un pie de igualdad y ser respetada.

Estados Unidos se percibe a sí mismo como involucrado en una competencia estratégica inevitable con China y entiende que en la competencia hay vencedores y vencidos, como un juego en donde el ganador se lo lleva todo. 

Creo que la situación creada por Rusia demuestra a China que la opción militar es un instrumento pobre para promover los intereses estratégicos de un país. China es un jugador global multidimensional, que tiene muchos mejores medios para proyectar poder e influencia en todo el mundo. 

Con la experiencia de Rusia con Ucrania, Xi se da cuenta de que el uso de la fuerza militar solo fortalecería la resistencia taiwanesa, alentaría a gran parte del mundo a alinearse contra China y dañaría sus intereses. Ya ha ocurrido en el caso de Ucrania. Aunque Rusia y Beijing consideran a Occidente como un sistema en declive y dividido, también saben que es capaz de unificar a los países y que aún representa una fuerza formidable. 

A pesar de su retórica pro-Moscú, Beijing no está lista para respaldar completamente a un lado sobre el otro en el conflicto de Ucrania. China reconoce que el comportamiento de Rusia es desastroso para cualquier tipo de orden internacional. 

El conflicto en Ucrania puede ser una oportunidad para que EE.UU. se acerque a China y deje en claro los beneficios que podría obtener internacionalmente al distanciarse de lo que está haciendo Putin. Pero creo que esto va a ser muy difícil si EE.UU. "exige" o "amonesta" a China para que condene a Rusia sin concesiones. China no reacciona positivamente bajo presión y menos bajo amenazas. Hasta el momento, Beijing no ve muchos incentivos positivos para ser complaciente con los EE.UU. en este momento, considerando la política exterior de los EE. UU. hacia China como un esfuerzo para contener el desarrollo de China. 

China lo ve así debido a las siguientes acciones de EE.UU: uno de los elementos centrales de la política de China de la administración Biden es una movilización de aliados en una contienda contra la autocracia China y su versión de las reglas internacionales. Históricamente, la OTAN y el Plan Marshall fueron los principales vehículos para contener a la Unión Soviética y los chinos ven cómo se desarrollan políticas estadounidenses similares en Asia hoy. La OTAN de los países asiáticos, el QUAD, la construcción de submarinos nucleares por parte de EE.UU, Reino Unido y Australia para ser estacionados en Asia, y otras iniciativas impulsadas por EE.UU. son una clara amenaza para China

¿Qué tipo de incentivos necesitaría Beijing para trabajar con EE. UU? A China le encantaría ver que EE.UU. cumpla con sus promesas con respecto a Taiwán, elimine las restricciones al comercio entre EE.UU. y China y evite presionar a China sobre cuestiones de derechos humanos. Debemos recordar que en el área de los compromisos internacionales, China prefiere establecer primero los principios de la relación antes de entrar en los detalles. Lo enmarcaría no tanto como que China quiere resultados específicos sino que quiere una relación que tenga la cooperación y la reciprocidad como objetivo común. 

La opinión predominante en Occidente es que China se ha vuelto demasiado confiada y ahora está ansiosa por acelerar el proceso de unificación de Taiwán. Pero esta interpretación ignora las acciones de Taipei y Washington a las que Beijing ha estado reaccionando. Desde la perspectiva de China, la presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen, se ha retirado del marco de "una sola China", y Washington esencialmente lo ha respaldado. La conclusión es que Beijing ve que EE.UU. ha reemplazado tener una política de una sola China, con una promesa explícita de tener una política de "una China, un Taiwán". 

¿Usará Xi la fuerza contra Taiwán? No me parece. A Beijing le gustaría resolver el problema pacíficamente. No creo que China esté buscando una oportunidad para atacar a Taiwán; todavía está buscando razones para no hacerlo. Pero se está viendo cada vez más que las otras alternativas de resolver el asunto pacíficamente se están eliminado de la mesa de negociaciones. Entonces, el riesgo de conflicto está creciendo por señales al menos contradictorias de los EE.UU. Esta debería ser la base de una gran preocupación porque podemos pasar el punto de inflexión a partir del cual una solución constructiva pacífica no estaría disponible. 

Si algunos comentaristas dijeron que Putin actuó en Ucrania porque sintió que "tenía que hacerlo" después de la repetida falta de atención de EE.UU. a sus preocupaciones de seguridad, o el desprecio de las mismas, tal como él las percibía, Occidente debería preocuparse de que China pueda llegar en algún momento a una conclusión similar sobre la necesidad de resolver militarmente el problema de Taiwán. China considera que EE.UU. no presta atención a la importancia que China otorga a Taiwán y a los compromisos de Washington de "una sola China". Aunque la Ley de Relaciones con Taiwán no constituye un compromiso de defensa de EE.UU. con Taiwán, creo que China ha creído durante mucho tiempo que EE.UU. intervendría en un eventual conflicto por el control del estrecho. 

Además, diría que si bien Xi ha consolidado más poder y autoridad que nadie desde Deng o quizás incluso Mao, la mayoría de los impulsores estratégicos de la política exterior China actual no son exclusivamente producto del liderazgo de Xi. Muchos de estos desarrollos históricos son anteriores a su mandato. Su personalidad y ambición han marcado la diferencia, pero creo que existe un consenso entre los líderes chinos sobre cómo evaluar y responder al entorno internacional, y ha sido el mismo durante décadas. 

No anticipo que Xi ordenará al banco central de China o a las principales empresas chinas que violen explícitamente las sanciones contra Rusia. Beijing reconoce que hay responsabilidades allí en las que no quiere incurrir, como sanciones secundarias. Lo que sea que haga a lo largo de estas líneas probablemente será incremental y se hará de la manera más sutil y silenciosa posible. En general, creo que China tiene muchas esperanzas de que se produzca un acuerdo negociado lo suficientemente pronto que le permita evitar este tipo de decisiones difíciles. 

Pero EE.UU. se enfrenta a una elección entre el pragmatismo que puede asegurar el ascenso pacífico de China en un mundo integrado o sucumbir a un americanismo nacionalista que desencadenará una guerra fría en las próximas décadas. 

Para los pragmáticos el camino a seguir sigue siendo un abrazo cauteloso al Occidente liderado por Estados Unidos. La relación estadounidense, ahora en riesgo, ha sido "indispensable" para los éxitos de China y Estados Unidos (la política de compromiso constructivo de Kissinger). Pero muchos en China están convencidos de que Estados Unidos ya está decidido a contener las perspectivas de crecimiento futuras de China a toda costa (personificado en la declaración de Mike Pomeo de que la política de "compromiso constructivo" ha terminado). 

Esto puede convencer al Partido Comunista y a los sectores "nacionalistas" de China de mantenerse alineados con "el enemigo de su enemigo", incluso si la Rusia de Vladimir Putin está violando el principio central de integridad territorial soberana tradicionalmente sostenida por China. En su opinión, la estrategia asiática de Washington es solo una versión más agresiva de la expansión de la OTAN. 

La guerra ruso-ucraniana complica el momento histórico sin precedentes de China. En medio de un panorama internacional volátil, debemos analizar con calma los nuevos cambios y tendencias entre las naciones dominantes. Debemos ser racionales y evitar cualquier impulso emocional que pueda resultar en un grave error estratégico. 

Lo que hace que una gran potencia, o lo que hace que otros la consideren una gran potencia, es su responsabilidad y capacidad para promover y mantener la paz internacional. Ambas partes deben estar convencidas de que este es el panorama general. 

Elegir un acuerdo pragmático entre China y Occidente no puede ser una calle de sentido único como exige Occidente. También requiere una respuesta recíproca a su vez. La paz futura con China significa también que EE.UU. tiene que renunciar a su deseos hegemónicos y enfrentarse a la realidad de que no es posible un triunfo completo entre grandes potencias de fuerzas aproximadamente iguales, sino solo un compromiso estratégico. 

Ambas partes deberían abandonar lo que yo llamo la mentalidad de que "si no eres un ganador, eres un perdedor" (if you are not a winner you are a looser).

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