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El plan reactivador por ahora corre más rápido que la variante Delta

Hay una nueva carrera contra el tiempo, que por ahora se juega en modo encubierto. La premura oficial por contar con la mayor cantidad de población vacunada antes de las elecciones primarias de septiembre no solo es una respuesta impostergable a una demanda social legítima, sino al deseo de que la temida variante Delta no irrumpa con fuerza en la Argentina.

Como ocurrió desde el inicio de la pandemia, el Covid viaja con las personas que quedan expuestas a su contagio. Y por esa razón el Gobierno prefirió pagar el costo de dejar a argentinos varados por el mundo si con esa decisión lograba retrasar el desembarco local de la variante en cuestión.

Julio transcurrió con relativa normalidad, pero sobre el final del mes empezó a pasar lo que tenía que pasar: ni siquiera con las conexiones aéreas limitadas ni con los controles prefijados fue posible frenar la llegada del Delta. A juicio de los especialistas, por ahora son casos importados, pero la circulación comunitaria tarde o temprano se multiplicará.

A nivel global, esta tendencia se está volviendo cada vez más visible. El fenómeno preocupa a los inversores, porque puede tener impacto en las economías desarrolladas, y si eso sucede, su efecto sobre el resto de los mercados se vuelve inexorable.

En Estados Unidos los casos aumentaron 54% en los últimos siete días. En países de Europa como Francia e Italia, la cantidad de casos promedio de las últimas tres semanas se incrementó 479% y 377%, respectivamente. Ante el inicio de la temporada veraniega, los gobiernos de la región se debaten entre volver a adoptar restricciones o dejar un grado de circulación que no altere la actividad económica. China también hace frente al mayor brote en meses, pero dio pistas de que está dispuesta a replicar la receta dura: ya dispuso volver a confinar a varios millones de sus habitantes.

El dilema ya está instalado en la Casa Rosada desde junio. Por eso Alberto Fernández ajustó su estrategia y decidió acompañar lo inevitable con mayor flexibilidad que en el 2020. En ese camino se anota la compra por decreto (impensada meses atrás) de 20 millones de dosis a la estadounidense Pfizer. También el reciente anuncio de que se ofrecerá inocular AstraZeneca o Moderna a quienes todavía no recibieron la segunda dosis de Sputnik.

La sensación que transmite el Gobierno es que no habrá restricciones internas preventivas. Las escuelas reabrieron tras las vacaciones de invierno con presencialidad, y por ahora seguirán así. Economía ya contabiliza un rebote del PBI de 7% para este año y nadie quiere estropear la primavera. El plan reactivador para las elecciones sigue su curso. El Covid, repotenciado por una de sus variantes más poderosas, también

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Comentarios

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    tobias vilaplana

    05/08/21

    la delta es una realidad,en USA se incremento los casos,y los hospitales estan llenos,saben por que ?? por lo que son reacios a la vacuna,solo menos del 1 % son personas vacunadas,el pais lleva casi 170 millones con 2 dosis y unos 30 millones con 1 sola ,el resto on los que de a poco ven como se enferman los del NO vacunarse" el humano aprende a los golpes/sin duda

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